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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Mi carta a SS.MM los Reyes Magos

“Así suele Dios ayudar al buen deseo del simple, como desfavorecer al malo del discreto”, Miguel de Cervantes
Miguel Massanet
domingo, 5 de enero de 2014, 12:38 h (CET)
Queridas Majestades: Es cierto que no me he comportado lo bien que hubiera sido de desear y es también cierto que, en ocasiones, me hubiera gustado que un rayo fulminara a alguno de esos políticos que nos han tocado en suerte; os ruego que no me lo tengáis en cuenta. Tampoco me he llevado bien con abortistas, feministas, progresistas, jueces, fiscales, antisistemas, faranduleros de izquierdas y demás personas que se han empeñado en amargarnos la vida a aquellos que piensan que, la Democracia, consiste en algo más que en matar impunemente a miles de niños; que ya está bien que las mujeres tengan sus derechos, pero sin abusar de ello ni convertir sus justas reivindicaciones en una especie de caza de brujas, como hizo el senador Mac Carthy con los supuestos comunistas que amenazaban a los americanos, solo que, en el caso que nos ocupa, su cólera se centra en aquellos hombres que, precisamente, han permitido que alcanzaran aquellos derechos que han venido reclamando durante siglos. Ahora sólo les queda que el Papa Francisco les permita decir misa y mangonear por las sacristías de las iglesias. ¡Dios no quiera que se les permita confesar, porque nadie sabe lo que pudiera suceder con la humanidad si así fuera! Me arrepiento de ello ¿o no?

En todo caso, Majestades, no creo ser mejor ni peor que ninguno de los miles de ciudadanos de esta nación que, cuando se levantan de la cama y se asoman a la ventana de su habitación, no son capaces de ver más que la bruma espesa de la contaminación ni de evitar sentir, en lo más hondo de su ser, el estar atrapado en una especie de red que, cada día que pasa, parece que se va estrechando alrededor de nuestro cuerpo hasta hacer que la vida se nos convierta en algo opresivo y difícil de sobrellevar. Vosotros que lo sabéis todo y que tenéis la facultad de poder atender, a la vez, las ilusiones de tantos millones de criaturas; seguramente tendréis una explicación razonable que justifique porque existen, en algunos países de este globo terráqueo, tantos millones de niños que no disponen de lo preciso para vivir, que no han visto otro juguete en su existencia que un manojo de trapos enrollados que hace las veces de balón y que, para beber un vaso de agua, se tienen que desplazar kilómetros.

Y, abusando de vuestra paciencia, tampoco me importaría que me explicaseis cómo un país donde el crédito no corre, las empresas van dando tumbos y que, por añadidura, tenga 4.800.000 parados; puede mantenerse sin que exista un estallido social que mande a hacer gárgaras todas sus estructuras políticas. Quizá es un milagro del Cielo o puede que, al fin y al cabo, estos españoles del sur de Europa, tan amigos de divertirse y, según algunos, tan poco trabajadores; no son en realidad tan malos como nuestros vecinos de Europa piensan que somos. Y, a fuer de convertirme en un incordio, ya que ustedes pueden considerarse como unos de los primeros cristianos que tuvieron ocasión de contemplar al Niño en su cuna de paja, y unos expertos en cuestiones religiosas, a la par que grandes magos, me gustaría unas explicación de cómo es posible que, una parte del clero de algunas autonomías, entre ellos importantes obispos y cardenales, se preocupen más de sus sentimientos nacionalistas que de mantener entre sus fieles la confraternidad que, desde pequeños, nos enseñaron que era misión de la Iglesia, y se dedican a ocuparse más de las cuestiones terrenales que de las almas de sus feligreses. Les ruego que pidan información al Vaticano de cómo es posible que esto suceda sin que desde la Santa Sede se les recuerde aquello de que “hay que dar al César lo que es del César…”.

En fin, ya sé que estoy abusando de su paciencia y tiempo por lo que, si me lo permiten voy a permitirme pasar a la cuestión de los regalos que les voy a pedir para este año 2014. En realidad yo, aparte de los tópicos de pedir salud y dinero (lo segundo, gracias a la señora F.Báñez, lo veo negro) no voy a pedir nada más para mí, pero sí quisiera pedirles algunos regalitos para esta España de nuestras entretelas, que tan necesitada está de que unos magos como SS.MM le echen una mano.

Mi primera petición es que, aunque sé que lo que pido quizá esté fuera de sus posibilidades, se haga una limpieza de políticos, empresarios, sindicalistas y banqueros corruptos de modo que, a todos ellos, se los mande al Infierno a purgar por sus graves pecados por los engaños de los que se han valido para apoderarse, con malas artes, de los impuestos de los españoles. Una regeneración de la política que nuestros gobernantes no han tenido lo que hace falta tener para mandarlos a todos a picar piedra en los Monegros. La segunda de mis peticiones hace referencia a esta lacra, esta especie de filoxera epidémica que estamos padeciendo en algunos lugares de España, donde algunos ciudadanos se ocupan de convencer a sus vecinos de que “fuera de España se vive mejor”, sólo porque esperan que van a sacar tajada de crear una división entre hermanos de la que, por otra parte, no hay persona medianamente inteligente que no sepa que, tal locura, no haría más que llevar a la ruina a aquella de las autonomías que pudiera llevar a cabo tan absurda propuesta.

La ceguera de la gente a veces es tan absurda que no les importa dejarse engañar por personas que saben perfectamente que los han estado mintiendo, como cuando se les promete que, en una Catalunya convertida en Estado, vivirían como príncipes (Catalunya en la actualidad soporta a más de 500 mil parados; no dispone de dinero para pagar a sus proveedores y, desde luego, no va a entrar en Europa como, por activa y por pasiva se lo han ido recordando desde la EC), pagarían menos impuestos y lo más presuntuoso de toda esta retahíla de memeces ¡qué van a ser la 7ª potencia económica de Europa! De ilusión también se vive.

Y puestos a pedir, aunque sé que lo que pido es un milagro y los milagros solo los puede hacer Dios; que los partidos políticos se sometan todos a una regeneración integral, deshaciéndose de viejos vudús pasados de moda; que se imponga la cordura en sus dirigentes y que comprendan que, sólo trabajando unidos, se podrá lograr que los españoles alcancen sus metas de justicia, paz, una vida digna y una convivencia entre todos los miembros de la sociedad española que la aparten de tentaciones separatistas y de aventuras que, en último caso, pueden acabar en enfrentamientos de unos españoles con otros que pudieran recordarnos aquellos trágicos episodios de la Guerra Civil española.

Ya sé que estáis agobiados por tantas peticiones y que puede que todo lo que os he pedido sea demasiado para concedérselo a una sola persona por lo que os ruego, que si es posible, hagáis extensivos a todos los españoles de buena voluntad, que los hay muchos en España, que estoy seguro que se van a adherir a tan plausibles peticiones que tienen la virtud de no deberse a una petición egoísta de una sola persona, sino que estoy convencido que es compartida por una parte importante de la ciudadanía española.

Perdonad que no os ponga agua y cebada para los camellos pero ahora, a los precios en los que se han puesto las cosas, las debemos destinar al consumo de la casa. Otro año será, si Dios quiere. Les ruego que no tomen a mal la franqueza con la que me he expresado. Siempre al servicio de SS.MM, les besa humildemente la mano. ¡Ah! y feliz año 2014.
Comentarios
Casas Viejas 07/ene/14    10:33 h.
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