Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Magnetismo aventurero

Los hilos que nos arrastran son a veces muy finos, delicados e imperceptibles
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 3 de enero de 2014, 07:23 h (CET)
Los hilos que nos arrastran son a veces muy finos, delicados e imperceptibles. Unas moléculas que se cruzan o un aire que nos pilla desprevenidos. Los numerosos intentos para tenerlos controlados, fracasan de manera estrepitosa. La fascinación que los envuelve sigue por unos derroteros esquivos. Atraídos por su duende, elegimos unos CIRCUITOS apasionantes, en una mezcla de anhelos y necesidades. Los polos de atracción proliferan y las andanzas reflejan las circunstancias personales.

Las condiciones previas suelen ser determinantes para la evolución posterior de las actuaciones. Con frecuencia, ciertas ideas preconcebidas, por resentimientos, ignorancias, mala catadura o maquinaciones perversas; consiguen desbaratar planes de por sí magníficos. El prejuicio está presto a la aportación de sus influencias; será decisivo, por bien dispuesto o por ofuscado. Por tal motivo, cuando nos invade la inquietud de una nueva llamada todavía poco definida, de objetivos difusos, de potenciales dificultades por conocer; en dichos casos, será importante no ensuciar la primera impresión con prejuicios deteriorados. La LIMPIEZA del ÁNIMO forjará los talantes de buen porte.

Parecería ridícula a unos ojos del siglo XXI la credulidad de unas personas cultas, aunque exóticas, capaces primero de la detección de una estrella y luego del seguimiento de su recorrido, basados en sus razonamientos sobre ciertos designios proféticos. ¡A que sí! SIN EMBARGO, el cumplimiento a rajatabla de algunas consignas sectarias carentes de argumentaciones sólidas, las consideramos muy normales; incluso son apoyadas por gran número de votantes. Son cosas distintas, claro que sí; por eso, la estupidez está más arrimada a unas formas que a otras.

En ambas vertientes caben tres respuestas individuales: La mera contemplación de los eventos, pasiva y sufridora. El seguidismo gregario e irreflexivo, al impulso de iluminados vociferantes. ¿Aprecian alguno por ahí? O bien, la tercera modalidad de la DECISIÓN personal para determinadas participaciones. El coraje será necesario para dar el paso adelante por cuenta propia. No vivimos momentos demasiado afines para el aprecio significativo de aquellas respuestas particulares, que suelen ser desdeñadas. Queda dicho que sí, pero el ejecutado es el no; molestan los pensantes dentro de las estructuras creadas. Las decisiones tomadas por una persona entrañan, de entrada y por sí mismas, un riesgo concreto.

Bien es verdad que las influencias discurren por circuitos enrevesados de los que sabemos poco, pero la simple llegada de un estímulo, pierde relevancia si no lo recibimos con los recursos adecuados. ¡Hay que estar en el momento y con los preparativos convenientes! Un cierto grado de esfuerzo servirá para prestar atención al evento y será preciso para la adquisición previa de los mejores conocimientos. Sin dicha PREPARACIÓN lo percibiremos con indiferencia. Si para mí todas las estrellas son iguales. No detectaré la aparición de una nueva, ni mucho menos sus características o significado. Tampoco vale la exclusiva formación científica, también han de ser activados otros sectores de la inteligencia.

Sobre todo en tiempos de mayores dificultades, quizá lo sean todos, echamos en falta los apoyos potentes, puesto que las colaboraciones son insuficientes, los conocimientos flaquean o no encauzan los problemas. Con el cansancio presto a frenarnos, cuesta el mantenimiento de una apreciación básica para el logro de unas condiciones aceptables de vida. Me refiero a la CONFIANZA, azarosa a la hora de presentarse en sociedad. Los coetáneos nos acostumbran a las tretas, a uno mismo le quedan pocos rincones libres para mantenerla viva en su interior y las seguridades son evanescentes. Pese a todo, emerge de vez en cuando el temple oportuno para valorar la confianza en la labor propia, en el fondo implícito de los demás y en el sentido del Universo.

Llevamos con nosotros un sino bilioso, amargo y fastidioso; en el cual, no vayamos a estudiar la franqueza. Abunda la gente pertrechada para actuar sobre aquellos que pillen desprevenidos, permanecen emboscados bajo subterfugios muy refinados. Máxime, si uno funciona bajo la influecia de algún magnetismo y se lanza a la aventura apasionada; sufrirá a fondo los embates de los ENEMIGOS aparentemente razonables, pero despiadados, sin argumentos. ¿Quién será representante fiel de la razón? ¿Áquel que lo pretenda, pero no razona? ¿Quiénes comprendan que además de la razón, el ser humano rige con otras potencias? ¿Herodes antes u otros después, serán los razonables?.

En la sociedad actual, el ATURDIMIENTO intensifica cada día su presencia. Si en la atigüedad, la escasez de medios aturdía; ahora ejerce su poder potenciado por la aglomeración de posibilidades técnicas, que por mal digeridas, organizan un ruido estrepitoso y bloquean otras aspiraciones humanas. Del revoltijo atosigante para el ciudadano común, surge la necesidad perentoria del discernimiento bien afinado. Esta capacidad no está en venta en los merdados y exige actitudes y esfuerzos propios.

Hoy, como en tiempos de los Reyes Magos, la ELECCIÓN de un recorrido personal es primordial. Los senderos pergeñados por la sociedad conforman verdaderos laberintos sin salidas, que agravan los problemas naturales. La delegación de los criterios decisorios nos aboca a las intenciones de cualquier petimetre de rangos reales y muy floridos. ¿Nos posicionaremos de una vez?.

Algo habrá que hacer. La influencia de los Magos marca estos días con el sabor de una ADVERTENCIA; afrontamos el serio peligro de perder algunas esencias de la sensibilidad infantil y de la ternura familiar. Ya sé que ahora no les dan importancia a estos asuntos; pero, precisamente por tal motivo, insisto. El amor y la convivencia anidan sus cálidas cualidades a base de pequeños detalles frágiles; fáciles de estropear por descuido y de muy complicada recuperación. Alertados estamos. ¿Desdichados también?.

Algo nos hervirá en los adentros, ¡digo yo!, cuando pretenden mostranos como cegados los diversos tipos de salidas que intuímos, cuando sólo rugen como válidas las propuestas de los que ya están instalados en lugares preferentes. Y las PREGUNTAS se tornan insistentes, aunque trabajan en solitario. ¿Tantas inteligencias proclamadas servirán únicamente para lo que tenemos a la vista? ¿Existirán otras maneras de elaborar proyectos? ¿Habrá que tener en cuenta a todas las personas? ¿Mantener las jerarquías establecidas quizá?.

Necesitamos un método de liberación interna, como calificaba Octavio Paz a la poesía, para sacudirnos los desperdicios acumulados por todas partes y atravesar los nubarones que nos envuelven. Será la única manera de contemplar la luz nítida del sol, la luna y las estrellas, cuyo mensaje interpretaremos sin intermediarios pérfidos. Esta presencia personal, EPIFANÍA o liberación; descubre nuestra relación con el mundo y nos interpela. ¿Enajenados por haber encontrado la liberación?.

Comentarios
Isabel 09/ene/14    22:57 h.
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris