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Etiquetas:   Mujer   Aborto   -   Sección:   Opinión

Otras violencias contra las mujeres

Las mujeres son víctimas de los que le vendieron el engaño de que podrían disfrutar de una sexualidad sin límites y sin responsabilidades
Francisco Rodríguez
sábado, 28 de diciembre de 2013, 10:09 h (CET)
La violencia contra las mujeres por parte de los hombres es una lacra que debemos erradicar de nuestra sociedad. Es indigno de un hombre utilizar su fuerza para agredir a una mujer, al pasar de una relación de amor a otra de odio. El odio es un sentimiento malsano que destruye todo lo que toca convirtiendo la vida en un infierno. Los que se odian buscan la forma de hacer al otro el mayor daño posible en una cadena sin fin que los va hundiendo cada vez más en su desgracia.

Además las mujeres son víctimas de los que le vendieron el engaño de que podrían disfrutar de una sexualidad sin límites y sin responsabilidades. Gracias a los métodos anticonceptivos podrían dejar de ejercer de madres y de esposas, con una omnímoda libertad.

Pero las cosas no ocurren siempre de la forma esperada. En cualquier momento se produce un embarazo y aunque para ello hizo falta el concurso de un hombre, éste no quiere saber nada del problema.

Después de tanto alardear de igualdad entre hombres y mujeres, el varón no se queda embarazado sino la hembra, que ha de decidir si seguir adelante con el hijo que ha concebido o matarlo, como le aconsejan desde las más variadas instancias. En la forma eufemística y tramposa de las palabras se le dice que proceda a la interrupción voluntaria del embarazo, donde interrumpir es poner fin a una vida que crece y lo de voluntaria es más bien llevarla al convencimiento de que no tiene otra solución.

Lo mismo que se persigue al varón que pega a su pareja y se le imponen duras penas, por qué no se le exige al que gozó de una mujer que se responsabilice del destino de ese embrión que lleva ya impreso su ADN.

Si se trata de una violación se persigue al violador, pero si no hubo fuerza sino simple juego aceptado por ambos, si se producen consecuencias inesperadas por qué no se afrontan por los dos.

El cargar solo sobre la mujer el peso de los embarazos no deseados ¿no resulta de un machismo insoportable? Me extraña que las feministas, siempre combativas frente a los hombres, respeten que queden exentos de cualquier obligación respecto a la mujer que dejaron embarazada.

La libertad de abortar que se reclama desde una sedicente progresía, va aneja a la libertad de mantener relaciones sexuales con cualquiera y de cualquier manera y a menudo desde la adolescencia.
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