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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Agradece la banca las ayudas recibidas de los contribuyentes?

“Pocas veces quien recibe lo que no merece, agradece lo que recibe”, F.de Quevedo y Villegas
Miguel Massanet
jueves, 19 de diciembre de 2013, 08:30 h (CET)
En ocasiones resulta muy ilustrativo leer temas económicos aunque uno no sea un especialista en ellos. Nadie puede pretender abstraerse de los problemas económicos del país de modo que le permitan comprender, aunque sea someramente, las causas de las que se derivan y los “porqué” de que algunas carencias, de las que se quejan muchos ciudadanos, sigan persistiendo en España a pesar de que algunos digan que la crisis está amainando y que al final del túnel ya se vislumbra alguna luz. Me refiero a un interesante artículo de M. Llamas, publicado en Libertad Digital, en el que se centra en un tema que parece ser como la cuadratura del círculo o expresado más coloquialmente como la pescadilla que se muerde la cola. En numerosa ocasiones me he referido al trato, especialmente generoso, con el que los sucesivos gobiernos que han estado gestionando la crisis, han ido otorgando a este sector especialmente antipático para la ciudadanía, de las cajas de ahorros y los banqueros.

Si una de las primeras medidas tomadas por el gobierno del señor Rodríguez Zapatero cuando, por fin, se decidió a reconocer que España estaba en crisis y que, la famosa burbuja inmobiliaria nos había estallado en la cara a todos los españoles; fue una ayuda o aval, como quieran ustedes calificarlo, a la gran banca que ascendió a los 50.000 millones de euros, con la finalidad de evitar que la situación delicada que se había suscitado en el sector, a causa de sus créditos a la construcción y de sus operaciones especulativos en el sector inmobiliario; no creasen problemas de falta de financiación a las empresas que estaban escasas de liquidez. Curiosamente, parece ser que no se establecieron condiciones para que los prestatarios tuvieran que justificar de qué forma se invirtieron aquellas ayudas. El resultado fue que el sector bancario y, especialmente, el de las cajas de ahorro, dedicó aquella inyección de dinero a tapar los grandes agujeros que el crak inmobiliario había dejado en sus balances sin que, ni un solo euro, fuera dedicado a la finalidad especial para la que se había otorgado aquella ayuda Estatal.

Se puede decir que, el tema de bancos y cajas de ahorros, ha sido una constante preocupación para los ejecutivos de los distintos gobiernos que se han ido sucediendo durante la recesión. Los ciudadanos de a pie hemos tenido la sensación de que tantas ayudas económicas y preocupaciones por evitar la caídas de muchas entidades bancarias, que lo hubieran merecido; si bien tenían una evidente justificación, por tratarse de salvar como fuese la economía del país que estaba en juego, sin embargo, en cuanto a la exigencia de responsabilidades, a la purga de culpables, a la limitación de los escandalosos emolumentos de los directivos y a la regeneración de los equipos que incurrieron, de forma declarada, en las especulaciones que fueron las causantes del gran descalabro del sector; no ha actuado el Gobierno con la firmeza, prontitud, imparcialidad y contundencia que, un tema de tanta importancia por sus repercusiones, para España y los españoles, hubiera requerido.

Lo curioso del caso es que, el resultado de la campaña de ayuda a los bancos y cajas, incluso después de que se haya producido el rescate bancario desde Europa, con la aportación de otros 40.000 millones de euros gestionados por el FROB; resulta que los créditos a las empresas y, muy específicamente a las Pymes y autónomos, siguen sin producirse a pesar de que, la mayoría de entidades bancarias, ya han superado los efectos de la crisis desencadenada por las sub-prime americanas. Según nos informa M. Llamas en su artículo, lo que está sucediendo en la actualidad, (que me confirma en mis primeras conclusiones), es que a los bancos les resulta más rentable invertir en deuda pública (piden créditos al BCE al 1% y luego lo invierten en DP a intereses superiores, con lo cual el negocio es redondo). Claro que el Gobierno, que es quien debiera impulsar a las entidades crediticias a que empezaran a dar créditos a empresas y particulares, es el primer interesado en mantener esta situación ambigua que permite que le sigan comprando sus emisiones de DP con la evidente consecuencia de la formación de un círculo vicioso en el que se produce el doble efecto de que, ambas partes, salen beneficiadas económicamente de tal procedimiento.

Sin embargo, señores, parece ser que, esta forma sin riesgos de conseguir hacer negocio ya se ha implantado con tanta fuerza en las direcciones de las entidades bancarias, que ahora ya no se limitan a comprar la deuda española, sino que se están empeñando en la compra de deuda soberana de otros países. Es obvio que lo que se invierte en deuda soberana no se puede dedicar a prestar créditos a empresas algo que, por otra parte, siempre supone un riesgo y más en tiempo de crisis, que posiblemente no les compensa a los bancos y cajas de los mejores intereses que podrían percibir por estas operaciones crediticias de orden privado. Ya sabemos que, en un sistema de mercado libre, los bancos son muy dueños de realizar lo que mejor crean que va a favorecer a sus accionistas y, si ello es sin apenas correr riesgos, pues miel sobre hojuelas; no obstante, aquí es donde debiera de intervenir la función reguladora del Estado para evitar que los únicos que salgan beneficiados de las ayudas recibidas sean las cajas y los bancos y, por el contrario, las empresas necesitadas de liquidez para poder empezar a ser competitivas y entrar en el mercado europeo, se queden sin poder conseguir sus objetivos por falta de apoyo financiero.

Evidentemente, cuando el Estado se ha imbricado de una forma tan especial en sacar adelante a una banca y unas cajas que amenazaban con la quiebra, es lógico que les pida que le ayuden con su deuda, pero también que les exija que lo sobrante de su disponible para otras inversiones, se dedique a favorecer la economía del país antes de ser destinada a cubrir la deuda pública de otros países. El sistema bancario en sí, ya tiene la fama de haber heredado las prácticas de aquellos antiguos usureros que esquilmaban a la nobleza de la Edad Media y que fueron la causa de la animadversión de parte de la ciudadanía hacia los judíos prestamistas, a los que expulsaron los Reyes Católicos. Modernamente pueden haber cambiado las formas, las infraestructuras y los procedimientos pero, a los ojos de la ciudadanía, siguen siendo un remedo de aquellos primitivos prestamistas que prestan poco y a mucho interés, por lo que el concepto que una gran parte de los españoles tiene de estas entidades no se puede decir que sea el más favorable y, a la vista de las corrupciones que se han ido conociendo, muy justificadamente.

Hasta lo menos entendidos en economía sabemos que hasta que se reactive la demanda no va a mejorar la situación de nuestro país, no se van a crear puestos de trabajo, no se va a activar el mercado y la economía va a seguir en retroceso o estancada por una serie de años más. Es hora de que, los bancos y cajas, dejen de ganar tanto dinero, se ajusten los machos, miren hacia el futuro y, por sus propios intereses, (porque si algo es evidente es que, si la economía del país no funciona, tarde o temprano los bancos van a sufrir las consecuencias); porque no siempre van a tener al Estado para cubrirles las espaldas y más, si el futuro Banco Europeo, con potestad sobre toda la banca europea, se llega a constituir; en cuyo caso van a tener que afrontar, con sus propios medios, las dificultades que se les presenten., incluso, si llega el caso su propia quiebra. O así es, señores, como simple ciudadano de a pie valoro este problema.
Comentarios
Roger Vivier Online 13/sep/14    02:44 h.
david beckham england jersey 23/jul/14    13:58 h.
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