Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Un pasito “pa’lante” María, dos pasitos “pa’trás”

“El hombre que difiere la acción siempre andará luchando con su propia perdición”, Hesíodo
Miguel Massanet
miércoles, 18 de diciembre de 2013, 08:21 h (CET)
Se puede uno equivocarse y, acto seguido, pedir excusas y rectificar, sin que ello sea en desdoro para quien haya cambiado de actitud. Lo que ya no se puede admitir es que se tome por costumbre decir una cosa y al poco tiempo decir la contraria, so pena de que, aquel que usa de tal recurso, pierda la confianza de las personas a las que se somete a tal repetido cambio de pareceres. Si el que utiliza tal clase de artificio lo hace para intentar disimular y pretender engañar a quienes se dirige, entonces nos encontramos ante un caso flagrante de demagogia. El gobernante, en ocasiones, cuando tienen que vender al pueblo una dosis de algo que sabe que no le va a agradar, puede utilizar dos fórmulas para intentar dorar la píldora: una, decirles a los ciudadanos que se van a tomar medidas muy desagradables para que, cuando pasa el tiempo y lo que se pone en práctica no es tan lacerante como se había anunciado, los desgraciados que tienen que soportar aquella carga, respiran aliviados, pensando que no ha sido tanto como se esperaba o bien, emplear el método contrario, anunciando enfáticamente que no se va a tomar aquella medida y cuando menos uno se lo espera, anunciar que no queda más remedio que tomarla aunque “ se procurará” que sea lo menos gravosa posible.

En España, sea cual sea el gobierno de la nación, tanto azules como colorados, suelen apelar a este viejo truco que, por otra parte, ya no sorprende a nadie porque el pueblo español ya está curado de espantos y, aunque el gobernante jure y perjure que no va a hacer algo que sabe que va a contrariar a sus votantes, no hay español que no diga: “sí, sí, ahora dice esto, pero ya nos podemos preparar para lo que se nos viene encima”. Lo que sucede, señor ministro de Industria es que usted ya nos tiene acostumbrados a que un día diga una cosa y al siguiente nos salga con otra. El tema de la subida de las tarifas eléctricas ya es un incunable, es decir, que se viene utilizando desde la invención de la Imprenta por Gutenberg, allá por el año 1.500. Son muchos los españoles, entre los que me incluyo, que son incapaces de descifrar este cúmulo de cifras donde se acumulan, uno tras otro, una serie de recargos que suponemos tendrán alguna explicación pero que, a la postre, convierten las facturas de los suministradores de corriente eléctrica en verdaderos jeroglíficos de los que solo aparece algo claro: la última cifra, la del total o, lo que es lo mismo, la del síncope para el pagano.

No sabemos lo que pretendieron los gobiernos socialistas que se embarcaron en lo de las “energías alternativas” ni quienes fueron los que prometieron a las compañías eléctricas que se harían cargo de una parte de los costes de la puesta en marcha de las nuevas tecnologías. Lo que si hemos comprobado es que, ninguno de los Ejecutivos que han gobernado el país durante los últimos años, ha cumplido con su promesa, lo que ha situado a las compañías en una situación de déficit que, como suele ser habitual en aquellos que tienen la sartén por el mango, en lugar de hacerles pagar el “marrón” a los accionistas han estado repartiendo dividendos y han preferido compensar sus pérdidas aumentando, de una forma desorbitada, las tarifas a los usuarios de modo que hay quien afirma (y puedo asegurarles que me lo creo) que en poco tiempo estamos pagando el fluido eléctrico un 70% más caro.

Lo que sucede, señor Soria, es que, como supongo que estará enterado, los ciudadanos de a pie hemos estado soportando una crisis en la que, tanto socialistas como los del PP, han estado ayudando a los banqueros con miles de millones de euros sin que, todavía, haya ninguna de las entidades bancarias que haya comenzado a facilitar créditos a las Pymes y pequeños comerciantes. La pensiones no han aumentado o, si se ha dicho que se hacía, ha sido en cantidades tan mínimas que apenas si los pensionistas lo han notado a no ser que el aumento les haya obligado a pagar más a Hacienda; pero los que sí lo han hecho han sido los impuestos: IVA, IRPF, IBI (aún cuando de todos es sabido que el valor de los inmuebles ha bajado en un 50%), tasas, tarifas, etc. Es decir, que además de los 5 millones de parados, muchos otros ciudadanos, las clases pasivas, han tenido que apretarse el cinturón una y otra vez hasta que, un agujero más ya nos partiría por la mitad.

No se puede decir, con tanto aplomo y seguridad, que el Gobierno no va a subir en la parte del recibo de la luz que le corresponde, la tarifa y, apenas unos días después, pretenda que nos traguemos que en tan corto espacio de tiempo todas las condiciones económicas han cambiado tanto que, ahora, se vea obligado a decir lo contrario, justificándose en que “apenas subirán un 2%”, o no, o puede que sea más y lleguemos a la cota del 100% de aumento y tengamos que volver al tiempo de las cavernas del Neandertal, alumbrándonos con antorchas. Subir la energía eléctrica significa que la mayoría de productos se encarezcan y que el coste de vida vuelva a aumentar ¿hasta dónde están dispuestos a llegar? Si los gobernantes no supieron valorar el coste de las energías alternativas, es a ellos a quienes se les debería pedir cuentas. La necedad del señor Zapatero y sus ministros, su chulería y su desprecio por la crisis, es lo que nos ha llevado a la situación actual. Ahora el Gobierno no puede pretender que, de nuevo, sean los ciudadanos los que tengamos que apechugar con sus errores.

No entendemos como el Gobierno ha sido tan tajante retirando a las eléctricas 3.600 millones de euros con los que contaban; sólo porque los números no les salen, no saben como contener el déficit público y no se atreven a meter la tijera en lo que, de verdad, es la vergüenza nacional: la carísima estructura del Estado de las autonomías, un reguero imparable de despilfarro, enchufados, duplicidades y corrupción, al que nadie ha sido capaz de poner coto. Otro hachazo a las depauperadas economías de los españoles que ven como los partidos políticos se destrozan los unos a los otros en las Cortes de la Nación sin que se pongan de acuerdo salvo cuando se trata de aumentarse los sueldos, que hay unanimidad.

No se puede seguir gobernando a lo camaleón, ocultando lo que interesa que no se sepa y diciendo medias verdades para que el pueblo español permanezca engañado. ¿Cómo, diablos, se nos puede decir que estamos mejorando cuando cada día se nos demuestra con hechos que la recuperación económica no llega, que no cumplimos con lo que se nos pide desde Bruselas y que, sin embargo, la corrupción sigue siendo la lacra que va convirtiendo a esta Nación en una de las más corruptas de Europa? Los tribunales no funcionan; la Justicia está de vacaciones y hasta se hacen los cambalaches precisos para que determinadas personas, por pertenecer a la Casa Real, no asuman las responsabilidades por sus actos, fueren por acción o por omisión.

Soy de derechas y no me duele reconocerlo, pero pienso que la situación actual de esta España en horas bajas, amenazada por los separatismos disgregadores y por la cultura del relativismo, precisa de una mano firme que tome el timón y ponga las cosas en su sitio, antes de que ya no tenga remedio. O esta es, señores, mi opinión al respeto.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Burla burlando van más de 3200 empresas huidas de Cataluña

“El arte de la economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o política y no meramente sus consecuencias inmediatas; en calcular las repercusiones de tal política no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores.” Henry Hazlitt

Es hora de decir la verdad

“Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan haciéndole pagar al país un precio muy caro”. Adolfo Suárez

Cristina Cifuentes y el PP en rojo

Vestida de rojo. Labios pintados con carmín carmesí brillante

¿La ventaja de Ciudadanos debe inquietar al PP?

¿Ha llegado el cambio de ciclo que enviará al PP a la oposición?

Metapsíquica inútil

El nihilismo es el resultado de buscar el sentido de la vida por caminos equivocados
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris