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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Goterones de ilusión

“Todas las vidas cambian cuando pasan por un sitio y rozan la historia. Todo es complicidad”. Bárbara Kingsolver en La Biblia envenenada
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 13 de diciembre de 2013, 08:06 h (CET)
La existencia es cambiante por naturaleza, con el añadido de los trazos comunicativos, que nos convierten en cómplices. Los trazos visibles son una minoría, con múltiples engañadores; los invisibles predominan, son esencias retadoras, pero sinceras. Sin limitaciones infinitas, que no existen; por qué no hemos de mantener hirvientes la ilusión y la esperanza. El horizonte fascinador está abierto.

Me fijé en la cantidad de mamarrachos esparcidos por los diversos sectores. Tuve esa debilidad e intentaré que no se repita, es poco gratificante. Semejantes fenómenos, ni a simples anécdotas logran emular. No hablo de los garabatos infantiles, inocentes y graciosos; sino de las desgarbadas mentalidades que nos acucian en días y noches. Parlotean, publican libros panfletarios, despotrican y alardean de lo que no saben. Como abundan, contribuyen con fuerza a la confusión reinante. Con tal motivo, hago el llamado de hoy a no hacerles caso, a limitarnos a la pesca de aportaciones con mejor sentido, para estímulo de nuestras propias vivencias con cierto humor:

Los mamarrachos.
Son figuras ridículas.
Suena la risa.

A los fantoches les va la onda de dar voces, para escabullirse después a la hora de dar la cara; los distinguimos enseguida. Es natural, prescinden de los fundamentos, que son incompatibles con su soberbia fatua. ¿Por qué nos plegamos al mundillo creado por esa gente? No resulta fácil la respuesta. Es suficiente un minuto de reposo para el desvelamiento de su vacuidad; al respirar profundo notamos que la vida tiene otros cimientos y en ese suspiro también captamos los razonamientos y las emociones de un calado alejado de aquella frivolidad. La rebelión personal es una buena semilla:

El fantoche huye.
Las sombras nos acechan.
Alguien suspira.

Vuelvo a la expresión de los poetas. Qué será del hipopótamo a ras de suelo sin las aves exploradoras de horizontes. E inmediatamente invertiré la idea. El vuelo permanente gana en alturas lo que pierde de la sensibilidad terrenal. Al fin, el diálogo entre las dos actitudes adquiere visos liberadores. Las tensiones polarizadas hasta el extremo, obstaculizan las soluciones posibles; lo tenemos muy actualizado en los avatares afrontados a diario. La franqueza de los CONTACTOS es un factor elemental; eso sí, con su doble vía de transmisión, es incompatible con el monólogo de unos cuantos. Es irrenunciavle esa exigencia:

Ámbito helado.
Por sogas y sospechas.
Late la vida.

Ahora cobran fama los espionajes, nada nuevo en los turbios comportamientos. Una pizca de curiosidad, cuatro de malversación y un buen chorretón de vinagre para la mayor congoja de los rivales. La onda expansiva es potente, el planeta le queda pequeño; penetra en rincones impensados. El cotilleo asciende de categoría, adquiere rango universitario. Cada individuo siente la VIOLACIÓN de sus espacios en una progresiva incursión de métodos y artilugios. Sus compras quedan registradas al detalle, sus preferencias al descubierto, sus conversaciones a disposición de los entes. Llegué yo a dudar si el supremo controlador estaba en este mundo o venía de fuera:

El acertijo.
De mi vida está oculto.
Gran ilusión.

Ahora estamos enredados por partida doble. Abruman las redes, sobrepasan la invitación en busca del acaparamiento, tienen tentáculos ágiles. Al tiempo, la maraña social pergeñada reúne la confusión con la mala idea, la frivolidad con el sufrimiento. En esas estamos, con gran tendencia al PLEGAMIENTO conformista. La intemperancia impone sus condiciones, con las discusiones encrespadas, la desfachatez en las primeras filas y la complacencia con el aumento de marginados. Aquellas antiguas peticiones de diálogo, quedan desfasadas, porque la crispación constante anula cualquier aproximación. ¿Estaremos entre avispas enfurecidas?:

Acritud va.
Invectivas acuden.
El amor vence.

Contra el vicio de pensar, debe existir la virtud de no hacerles caso a los osados que lo intenten. En la balanza, las iniciativas de un lado y en el opuesto las sumisiones; la inclinación del fiel será clara. Molestan las impresiones discordantes, las iniciativas ni entran en consederación. Las diversas ventanas muestran las tácticas IMPOSITIVAS descaradas. Nos engañan desde hace mucho tiempo. La vía estimulante para el ciudadano está preñada de obstáculos, mientras el adoctrinamiento sectario es la regla. El idioma conveniente, el estilo de su comunidad, el destino de los dineros públicos, las ideas oportunas y las silenciadas, serán condiciones que ya vendrán estipuladas en las instrucciones, nadie debe ocuparse en vanas deliberaciones:
 
Hay que evitar.
Ideas discordantes.
Y yo pensando.

Quizá recuerden aquella imagen de cuatro cactus azotados por las ventoleras del desierto. Pues amigos, es el panorama que sobrevuela por demasiados ámbitos actuales. ¡La que me viene encima! ¿Por dónde voy a tirar? ¡Sin recursos y sin apoyos! ¿A quién favorecen los vientos que soplan? El cactus prorrumpe en exclamaciones similares y con idéntica escasez de respuestas; aunque, curiosamente, sin la corrupción envolvente. Las posibles salidas apenas se intuyen, pero salidas airosas ni a intuición llegan. Precisamos del REVULSIVO radical, pero no tengo claro que lo estemos buscando. Vemos la abundancia de dinero…sólo que en unos pocos odres escandalosos. Desdeñamos las cualidades…tolerando barbaridades. Damos voces…pero estamos quietos. Los recursos culturales y técnicos existen…pero hemos de usarlos. El truco mágico reside en una simpleza, hay que actuar de otra manera:

El laberinto.
Es muy enrevesado.
Benditos trucos.

“…no es más que un largo sendero que te lleva de un lugar oculto a otro”. Bárbara Kingsolver en La Biblia envenenada.

Comentarios
Isabel 14/dic/13    13:26 h.
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