Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Está caduca nuestra Constitución?

“Seamos esclavos de la Ley para que podamos ser libres”, Cicerón
Miguel Massanet
miércoles, 11 de diciembre de 2013, 09:21 h (CET)
Cuando se insiste en que nuestra Constitución de 1978 necesita ser reformada, a los españoles de a pie se nos empieza a despertar la sospecha de que algunos grupos, algunos partidos o determinadas fuerzas económicas tienen interés en que se cambien algunas partes de ella que les están empezando a ser molestas, les impiden conseguir sus propósitos e intereses particulares o pretenden que las instituciones estatales pierdan parte de sus funciones, de sus facultades, de sus cometidos y de su poder; para incrementar el de otros más interesados en poderla manipular en beneficio propio.

A algunos de nosotros que, sin embargo, la votamos, nos pareció en su momento que se les deba demasiados poderes a las autonomías, se les traspasaban demasiadas competencias, se les otorgaban excesivos poderes para gobernarse a su antojo y se limitaba de forma exagerada la posibilidad de que el Estado pudiera poner orden en el caso de que alguna de ellas se propasase en el ejercicio de sus competencias. Quizá el Art. 155 y el Art. 8º del citado cuerpo legal nos tranquilizaron, pensando que el Parlamento de la nación siempre podría servir de control en el caso de que alguna de ellas pretendiese sobrepasarse en sus funciones a costa de las restantes. La declaración de la unidad indivisible de España y del principio de solidaridad que garantizase que ningún español tendría menos derechos y obligaciones que el resto de ciudadanos, nos hizo pensar que serían suficientes barreras para que aquellos grupos, partidos, organizaciones políticas o nacionalismos, se mantuvieran en sus límites y las garantías constitucionales se sostuvieran como elemento de salvaguardia de la paz, entendimiento, igualdad de oportunidades, seguridad y unidad dentro de las fronteras de nuestro país.

La realidad viene demostrando que no es la Constitución lo que precisa de cambios importantes, sino que lo que se debería hacer es que tanto los gobernantes, como las cámaras de las Cortes españolas, como los partidos políticos y la judicatura se preocuparan más de hacer que se cumplan sus mandatos y menos de intentar buscar recovecos, lagunas, interpretaciones ambiguas, partidistas o retorcidas con la intención de evitar su correcta aplicación y vaciarla de contenido en algunos aspectos que rozan con la prevaricación y traición a la patria. Uno de los hitos más reprobables de lo que ha sido el proceso de desintegración de la nación fue, sin duda, la aprobación del Estatut catalán; una verdadera bomba de relojería que, como se viene demostrando, se ha convertido en la mejor arma que se ha puesto a disposición del nacionalismo, el separatismo y el independentismo que lo han venido utilizando para acosar al Gobierno de la nación, chantajearlo y exprimirlo de tal modo que se ha llegado al desafío total: la amenaza por parte del gobierno catalán de convocar un referéndum para someter al pueblo si desea o no independizarse de España.

La Constitución no es la culpable, aunque, como cualquier obra humana, siempre tiene algo que mejorar; quienes son culpables de que los independentistas se hayan colocado en una postura de fuerza, que hayan conseguido, con su propaganda ( nunca contrarrestada por la del Gobierno) aumentar el número de los que piensan que, en una Catalunya independiente, les iría mejor y agrupar en entorno suyo a comunistas, antisistemas y ácratas convencidos de que la mejor manera de luchar contra la derecha es haciendo causa común con aquellos que quieren cuartear la nación española. Los verdaderos culpables de que nos encontremos en esta situación en unos momentos en los que la unidad de España se muestra más necesaria para poder enfrentarnos a la crisis y al desempleo que ha provocado; han sido, sin duda, los dos partidos mayoritarios que han dado muestras de anteponer sus particulares diferencias, su lucha descarnada por el poder y sus ambiciones electorales a los intereses de los españoles, a la lealtad a la Constitución, a sostener el Estado de Derecho y a evitar que unos pocos hayan conseguido poner en un brete al resto de ciudadanos que vemos, desesperados, como los que intentan destrozar la unidad del país van saliéndose con la suya.

Nos extraña que, el señor Rajoy, después de haber insistido en que no era el momento para abordar una reforma de la Carta Magna; ahora, cuando quizá sea el momento más inoportuno, por lo que pudiera significar de someterse a los deseos de los independentistas, que son los que con mayor ahínco piden una reforma que les permita acudir al famoso “derecho a decidir”; cuando el PSOE se ha inventado la solución de la cuadratura del círculo con su propuesta federalista, es cuando, de pronto, se le ha abierto la mente y hable de que, con ciertas condiciones, con determinadas garantías quizá, podría ser, acaso, se podría intentar la mentada reforma. Esto, señor Rajoy es entreabrir la rendija por la que, sin darse cuenta, le puede colar toda la masa filibustera de la izquierda, que estaba aguardando esta ocasión para acabar con lo que fue la pacífica transición del señor Suárez e implantar una nueva Constitución al estilo de las naciones bananeras de Sudamérica.

Hay algo sumamente importante que impide que se de la oportunidad a los socialistas y separatistas de abrir el melón de una revisión constitucional y es que, esta legislatura se acaba dentro de menos de dos años y lo que pueda salir de las nuevas elecciones del 2016 sólo Dios puede saberlo. No obstante, no es aventurado presuponer que, aunque lograse ganar el PP, el resto de partidos de la oposición podrían hacer una alianza que les permitiese gobernar. ¿Qué clase de Constitución podría salir con un gobierno de izquierdas y, tanto la fiscalía como una gran parte de la judicatura, contagiados del virus del juez Garzón o del juez Pedraza? Pues, probablemente, una de estas Constituciones maleables, simplemente simbólicas para colocar en un florero en el Parlamento de la nación, que permitiría a los partidos extremistas hacer lo que les pasara por las narices con una España abandonada por la UE y desgajada en pequeños reinos de Taifas. ¿Quién impediría que esto sucediese si ya no hay ninguna institución que se atreva a poner orden mientras, cada día que pasa, regresamos a una situación que nos recuerda con aprensión aquellos días del Frente Popular?.

Déjese, don Mariano, de debilidades e inventos, porque no está el horno para bollos y cualquier flaqueza o concesión inoportuna puede llevarnos a una situación en la que las tensiones entre españoles sean tan difíciles de contener que no haya gobierno que pueda atajarlas sin llegar a medidas que nunca quisiéramos que volvieran a producirse. La Constitución tiene sus propios mecanismos de defensa siempre que se haga uso de ellos en el momento oportuno; es evidente que si quienes tienen la obligación de hacer que se pongan en funcionamiento hacen dejación del derecho y el deber de hacerlo, se puede llegar a un momento en que la situación se les escape de las manos, algo que, en las circunstancias en las que se encuentra el país con 6 millones de parados, es tanto como encender un fuego al lado de un polvorín.

Esperemos que se imponga la sensatez y el sentido común antes de que sea demasiado tarde para impedir el caos en el país. O así es como veo yo, señores, la actual situación de esta cuitada nación.


Comentarios
outlet tiffany milano 03/may/14    05:05 h.
Oakley Frogskins 15/dic/13    07:36 h.
Celine Boston Bag 15/dic/13    07:35 h.
Casas Viejas 11/dic/13    19:34 h.
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Rubalcaba sin florista

Una florista, ausente, que no asistió a lo que se tomaba como entierro político del Secretario General del PSOE Pedro Sánchez en la Tribuna de Nueva Economía Fórum

Los daños colaterales de la locura de Puigdemont

“Nace una ilusión y muere; pero su cadáver mismo queda insepulto en el alma y siempre en la mente fijo.” G. Núñez de Arce

Menores y mayores

Menores ladrones, instigadores, violadores e incluso asesinos de mayores, de personas muy mayores, de octogenarios que nada le han hecho

Orar, ¿qués es orar?

A los que estrudiábamos el Catecismo Ripalda, se nos enseñaba que "orar es levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes"

García Bacca

Juan David García Bacca fue un filósofo, lógico, ensayista y traductor
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris