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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

JurisVIDENCIA del Año Judicial

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
lunes, 25 de septiembre de 2006, 02:20 h (CET)
LAS SIGUIENTES VERDADES COMO PUÑOS fueron escritas por Pero Grullo (ya saben, un magistrado de Lógica exactísima, que a veces me presta algunas ideas), para conmemorar la apertura del Año Judicial 2005-2006... Con lo cual puede comprobarse la clarividencia de la jurisprudencia de la que hizo alarde Pero Grullo... puesto que ya se temía lo peor, y, a lo sumo, puede decirse que se quedó algo corto en sus previsiones.

Pero como quiera que los protagonistas son los mismos este año: Francisco José Hernando, el popular que preside el Supremo, y Cándido Conde Pumpido, al frente de las milicias fiscales del Gobierno... aumenten en un punto lo que lean a continuación, y estará hecho: ya tendrán ustedes mismos la clarividencia de lo que perpetrará la jurisprudencia durante el curso 2006-2007.

¡Ah! Pero Grullo da también la única solución posible para que termine este tinglado (elección y sometimiento de todos ellos al Tribunal del Jurado)...

El politijuez Juan Palomo, juzgado por Pero Grullo. Apertura del Año Judicial

CON TODA LA POMPA y fanfarria
con que las cosas hueras
suelen revestirse en España
se aperturó esta semana
el año judicial togado,
y el jurídico desaguisado
nos permitirá zurcir
este manojo de sentencias,
donde se (f) hallarán
muchas y más grandes veras
que zurcen ellos y enhebran
en sus sastrerías de condenas...

Puesto que justiciar es zurcir
a gusto de quien te nombra,
justiciemos a los juzgantes
para que no sean siempre la alfombra
del político farsante
que, amén de ceñirles la toga,
les permite relucir...

Los judicantes, ya saben,
son ese grupo de atlantes
que no necesitan a nadie
para saber lo que es justo:
sólo su estamento o grupo
basta para juzgarse a sí mismos,
lo cual explica el portento
e inverosímil prodigio
de que haya tan pocos juzgantes
condenados por delitos...

Bueno, pues yo juzgo...
que estos Juanes
Palomos
del pleito no son sino mayordomos
de sus intereses y clanes,
e incluso
que su entendimiento es más romo
que el del veraz Pero Grullo,
que ya sentenció para los restos
que no se puede ser “juez y parte”.

* * *

En la Judicia
se trata y maltrata
con tanta sevicia,
negligencia y avaricia
a los pobres justiciables,
precisamente porque la aristocracia
jurídica no responde ante nadie
de la plebe soberana...

Yo no sé cuándo a alguien
se le va a ocurrir que las señorías judiciales
respondan de sus presuntas inmoralidades
ante el Tribunal del Jurado
como si fueran humanos,
y no señorías arcaicas de un Régimen...
no ya Anterior o Antiguo, sino antediluviano...
Mucho más viejo que Franco,
puesto que ésa es la forma
de “dictar” impunemente “Justicia”
puesta en boga por las togas
de los dictadores romanos,
que también justificaban su capricho
a través de sus digitales “Magistrados”.

Ítem más y otrosí
habría que decir...
de la Fiscalía Pública,
esa cosa tan Oculta
que ibidenmente debería ser juzgada
por el Tribunal del Jurado,
para que así modernizara
su vetusto estancamiento romano...

Pero que además, inmediatamente,
habría de someterse
a la elección democrática,
para no reducirse a una mafia
de intereses compactados
con la política zafia
que pudre su Ministerio
para servir, lacayunamente, al Gobierno.

* * *

Observen que he dicho “elección democrática”,
pero al margen de los partidos.
Y de los clanes profesionales...

Los partidos,
sépanlo, son ya, ahora,
quienes manejan los hilos
de unos jueces tan políticos
que abrevan de sus consignas;
por más sectarias e inicuas,
absurdas y prevaricadoras
que sean las órdenes que emanan
de las cúpulas partidarias.

Y los clanes de Palomos
son todavía mucho peor:
ahí es corporativismo y autárquico abuso todo...
Por eso, en la "Justicia" española,
lo que no es política partidaria
es... completa y desoxigenada
putrefacción.

Ya ha comenzado, pues, el maltrato
judicial de este año:
a su cabeza, la lumbrera del PP, el politijuez Hernando,
y la lumbrera del PSOE, el politifiscal Cándido.
El uno ya está en la cima de su inexistente prestigio
y el otro aún espera el Constitucional que le tienen prometido.

¡Se abre la sesión, partidista y palomil, del pútrido espectáculo!

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