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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Quizá

Entre las variadas probabilidades apuntan ciertas maledicencias
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 5 de diciembre de 2013, 09:14 h (CET)
...no sean lo mismo las DUDAS y las CERTEZAS. O quizá sí. En todo caso conviene estar atentos. La confirmación de las dudas o la aclaración de sus ambigüedades, son una aspiración. ¿Las certezas no son un racimo de dudas bien adobadas?.

Entre las variadas probabilidades apuntan ciertas maledicencias. Hay demasiada gente atraída por los planteamientos engañosos, a ello dedican impulsos tenaces y cavilaciones. Asombra la credulidad inverosímil ante semejante panorama. ¿Una exclusiva de la pereza mental? ¿Estarán disfrazados de crédulos quienes disfrutan de algún aprovechamiento colateral? La malicia echa raíces en rincones insospechados. Las repercusiones son evidentes, echemos un vistazo.

En efecto, quizá no tengan parecido las reflexiones de Marx en relación a las estructuras establecidas en torno al capital, ramificaciones, obreros...; con la utilización del llamado marxismo, bajo otro dirigismo del capital, abusos y crímenes.

Cuando las personas afrontan en su intimidad esa relación misteriosa con los orígenes y el sentido de la vida personal (Alguien habrá que piense en eso), aunque pensemos en el sentimiento RELIGIOSO...; muy pronto chirrían en los entornos las excesivas parafernalias o las jerarquías infladas por aires innecesarios. La vivencia franca de dichos sentimientos quiebra la excesiva organización social y las nervaduras rígidas.

Tres vertientes surgen enseguida si planteamos la posibilidad de algún CAMBIO; el poder, el deber y el querer. ¿Las consideramos por separado? Por que el anhelo de un cambio imposible acaba en frustraciones. La conveniencia o impertinencia de la modificación emprendida, constituyen una valoración inmadura con cierta frecuencia. El añadido de la voluntad entraña un nuevo escalón en el compromiso personal. Sin tantas vertientes, los cambios en la vida pública o privada, tienden a la frivolidad.

Como en un verdadero juego del escondite, utilizamos la consideración del CARÁCTER como una bandera de significados imprecisos. ¿A cuál de ellos nos adherimos? Detrás del yo soy así, esta es mi forma de ser, es mi personalidad; quizá escondamos algunas conductas impresentables, que no hemos modificado, ni lo pretendemos, aunque está en nuestras manos hacerlo. También transmitimos ese talante a las organizaciones sociales. Son detalles importantes para la convivencia.

Las diferentes caras de la violencia, de las hambrunas a los asesinatos, la corrupción o las mentiras de ciertas ideologías, parece que debieran inducirnos a la sensatez y al hablar de PAZ evitaríamos las desviaciones incoherentes. El buen ensamblaje de la sociedad exige la confluencia razonada de las diferentes tendencias, digo razonada y no caprichosa. No es lo mismo, que los grupos afines al terrorismo quieran imponer su paz, que las creencias religiosas sirvan de disparadero, que los capitostes arrinconen en la miseria a grandes grupos, que la voz de las minorías sea silenciada.

Por los rincones y plazas, calles y jardines; suceden anécdotas que por su reiteración son expresivas de talantes discutibles. Quizá convenga distinguir la inocencia de los perros con las actitudes displicentes de sus DUEÑOS y PASEANTES. Con eso de que hay de todo no solventamos la cuestión. Por que proliferan quienes alardean de sucios con total desfachatez, permanecen impasibles aunque el animal de cuatro patas moleste a pequeños y mayores, o los introducen en playas u otros lugares públicos. Es otro ejemplo de la diferencia de los cuidados y de la abundancia de descuidados.

Miguel Delibes describió con su maestría habitual actitudes y personajes peculiares; las virtudes, las miserias y las malandanzas, dibujan curiosos esquemas de los comportamientos que no pierden actualidad. Azarías y el señorito escenifican dos claros ejemplos de POBREZA MENTAL. Inocente el primero, por su cortedad y apego a su Milana Bonita. Mal configurado el amo por su prepotencia y rango social. Las apariencias no esconden la repugnante postura del señorito. Es evidente, topamos con dos pobres mentes...muy diferentes.

Vuelvo a la anterior pobreza mental con las conocidas andanzas de Azarías y su señorito, al que llega a estrangular porque mató a su Milana Bonita. ¿Cuántas tropelías debería maquinar el señorito, para que la VALORACIÓN social colocara en su sitio a los dos protagonistas? Simpatizamos con Azarías; aunque los apoyos de las esferas dominantes, de antes y de ahora, protegerían a su amo. La referencia al dictamen justo en ambos casos, presiento que sería distinta.

Las diversa apreciación es notable en cuestiones tan dispares como las citadas o las novedades que nos interpelarán en el futuro inmediato. La diversidad no entraña equivalencia, viaja entre la sensatez y la estupidez, en un amplio muestrario. El debate es fundamental, pero exige CONDICIONES; franqueza, coherencia, respeto, asociados al esfuerzo en la colaboración emprendida. Un diálogo sin esas condiciones mínimas no mejorará el de los propios besugos.

Los enfoques traídos a colación están un tanto descalabrados en las comunicaciones. Motivo suficiente para la siembra de DUDAS que planea en el presente comentario. Precisamos de una urgente sustitución, aquello de dar por bueno todo lo comentado va en contra de la liberación personal; esta queda ahogada por las tonterías circulantes. Precisamos el deslinde de actitudes con mayor peso de razones, de lo contrario las repercusiones nefastas y los sufrimientos estarán al acecho.

Bien mirado, gran parte de las barbaridades y desajustes de la hora actual, derivan de una INCOHERENCIA muy relacionada con los adentros de las personas. Quizá estimamos como una unidad a las sensaciones que percibimos y las actuaciones que llevamos a cabo. Aunque, bien mirado, son dos versiones que mantenemos distanciadas. Será suficiente un vistazo para tal comprobación. Reclamamos conductas éticas, mientras cada cual se desentiende de los demás. Pedimos limpieza, pero después de las reuniones, calles y plazas, playas y campos, acumulan desperdicios en un alarde de incivismo. El trabajo bien acabado, la respuesta ciudadana, el respeto y las buenas maneras, nos servirían ejemplos de ese cariz.

Desde la intimidad a la vida en sociedad, actividades intrascendentes u otras plenas de repercusiones, opciones elegidas libremente o ligadas a grandes dosis de un determinismo subyacente; las CORRIENTES VITALES son tantas como individuos existan; cesantes, en plena actividad o a punto del comienzo de su recorrido. Ante tal profusión de matices distintos es insuficiente que nos centremos exclusivamente en la libre manifestación de cada sujeto.

Para la superación de las fases iniciales de una animalidad impulsiva, requerimos de la razón y el discernimiento. Las DISYUNTIVAS apabullan, pero no se solucionan de manera espontánea. ¿Atendemos al mensaje de la participación responsable en cada momento? Intuyo un exceso de respuestas negativas.
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