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Opinión
Etiquetas:   Política   Reflexión   PSOE   Podemos  

​Conflicto político

La traición a España se va consumando mientras los partidos de centro derecha se enfrentan, cainitamente, entre ellos
Miguel Massanet
lunes, 9 de diciembre de 2019, 08:50 h (CET)

Sí señores, estamos ante lo que se pueden convertir en las dos palabras más derrotistas para la defensa de la indivisibilidad de la nación española. Lo de Cataluña ha dejado de ser un problema penal, un conato de rebelión contra la autoridad del Estado, un intento de insubordinación en contra el Estado de derecho o la transformación de una serie de instituciones regionales y locales en focos de insumisión conjuntados, para intentar forzar a la nación española para que incline la cerviz y ceda a las pretensiones espurias de separar a una parte de España del conjunto de la patria española.

Se podía esperar cualquier cosa de esos señores que forman la cúpula del actual PSOE, incluso que pactaran con los comunistas de Podemos, después de que el mismo señor Sánchez había declarado que “sólo pensar en tener ministros de Podemos ya le impedía dormir”; pero lo que era difícil esperar de un partido de una clara trayectoria de defensa de la Constitución española era que, llegado el momento de pactar para la formación de un nuevo gobierno y la elección, mediante la correspondiente investidura, de un nuevo Presidente; dejara aparte sus convicciones democráticas, se olvidara de la defensa de la unidad de España, se posicionara en contra de la doctrina del TS en cuanto a la actuación de aquellos directivos de la Generalitat catalana y del resto de instituciones, que no tuvieron inconveniente en cometer delitos de una gravedad suma, guiados por la sola intención de intentar levantar a parte de los ciudadanos catalanes, la mayor cantidad de ellos posible, para intentar doblegar la voluntad del Gobierno y de las dos Cámaras, para que cedieran al chantaje que, desde Cataluña, se intentaba ejercer sobre el resto de la nación española; proporcionándoles la coartada más perfecta para exhibir ante el Tribunal de Derechos Humanos de la UE, al admitir que lo de Cataluña no es más que un “conflicto político” y no un juicio penal contra delincuentes que han intentado atentar en contra de la unidad nacional.

Dos simples vocablos, “conflicto político”, señores, han dejado constancia de la rendición del señor Pedro Sánchez y todos los que lo acompañan, en este cúmulo de insensateces que han decidido cometer para asegurarse el poder que, al fin y al cabo, no es más que lo que intentan conseguir por encima de los intereses de los españoles, de los de España y, nos atreveríamos a decir que de la propia Europa, creando en su frontera sur un peligroso precedente para la misma estabilidad de la UE, hasta ahora solamente puesta en cuestión, por un corto espacio de tiempo, por el gobierno comunista griego del señor Psipras, que intentó dejar de pagar sus deudas con Europa y recibió uno de los correctivos más severos que se le pueden aplicar a un estado soberano; del que los griegos vapuleados y perjudicados en sus propias pensiones, han tardado varios años en poder recuperarse. ¿Conflicto político? Como se puede permitir, sin que a todos se nos caiga la cara de vergüenza, que un ministro español, por muy incompetente y falto de los requisitos intelectuales necesarios que fuere, el ministro de Fomento José Luis Ábalos, a la sazón negociador socialista en las reuniones con ERC; se permita decir cosas como las siguientes: "Tenemos que buscar un cauce de expresión para que no sea necesario que nadie tenga que recurrir a vulnerar el ordenamiento jurídico". Es decir, avanzar en una solución política que no obligue a los independentistas a dar golpes de Estado ni vulnerar la Ley.

Vamos a ver si somos capaces de entender lo que, en unas pocas palabras, parece que ha tratado trasmitir a los españoles este sujeto que, por muy ministro en funciones que sea, ya debería haber sido objeto de la apertura de un expediente por incitar a buscar una forma aparente para que, los de ERC, puedan decir, acordar y reclamar que se cometa una infracción constitucional y, sin embargo, no se vean expuestos a que la Justicia española intervenga para obligarles a respetar la Ley y si ya la han infringido, a pagar por ello. Y, el caradura, lo dice sin que se le quite la expresión de “enterado” que intenta, al parecer, que muchos de los que han votado a su partido, el PSOE, se sigan tragando lo que dice como si se tratara de una persona capaz de tener una sola idea aprovechable no contaminada de la carga de adoctrinamiento y falacia, propia de este PSOE actual.

Y aquí estamos, como si no hubiera pasado nada y sin que las derechas se le hayan tirado a la nuez a este señor que anuncia que, lo importante, es darles una salida a los de ERC para que no se note que lo que buscan es conseguir sacar a Cataluña de España. Son tantos y tan seguidos los hechos, las escaramuzas, las intentonas y los conatos de infracción del ordenamiento jurídico español, lo mismo que los destinados a suplantar de sus funciones como defensores de la Justica, representada por la acción independiente de sus tribunales, jueces, fiscales y demás ,miembros adscritos al poder judicial; que parece que los ciudadanos españoles se hayan acostumbrado a ello, no se sientan intimidados por que haya de subversivo en estas interferencias en las respectivas funciones del sistema judicial y ni siquiera se escandalicen cuando, como en el caso que nos ocupa, una autoridad, un ministro habla de camuflar una negociaciones para que una de las partes que participan en ellas pueda cometer delitos o intentar que se produzcan, con el asentimiento, bendición y compinchamiento de la otra parte, en este caso, los representantes del Gobierno en funciones; con el objetivo de que, a cambio de las cesiones que se pretenden ocultar, a los independentistas, con la intención de que no puedan ser recurridas ante el tribunal Constitucional, se cometa uno de los delitos más penados, repugnantes y cobardes que se puedan cometer en contra de una nación y de sus ciudadanos: el delito de traición.

Evidentemente se trata de buscar una supuesta vía política, que esquive palabras que se pudieran interpretar como delitos, para intentar darle carpetazo al tema catalán, buscar recovecos lingüísticos, palabras de doble sentido o martingalas legales, para intentar despenalizar acuerdos, cesiones, promesas o prevaricaciones, blanqueando unos hechos que claramente puedan tener connotaciones delictivas y contrarias a nuestra Constitución. Pero, ni siquiera este bocazas de Ávalos, demostrando su falta de inteligencia y sentido común, intenta disimular la chapuza y lo expresa públicamente, demostrando una amoralidad que incluso puede resultar más preocupante que su descaro. No es extraño que todos los negociadores se las prometan muy felices si ya se han repartido las cartas y resulta que a todos les han tocado los triunfos, menos a los españoles que sólo parece que les han correspondido los bastos, con los que van a ser golpeados en sus patrimonios ante la avalancha de aumentos fiscales que nos esperan y que van a caer como losas sobre la siempre sufridora clase media española.


Y aquí una pregunta que nos podríamos hacer. ¿Quién de todos los implicados en la política nacional parece ser que ha salido más beneficiado en este campo de Agramante en que se ha convertido la política española? Pues nos tememos que este maestro del caos, este señor que hoy dice negro y mañana blanco y que lo mismo abraza a uno que, al día siguiente, le clava un cuchillo en la espalda (metafóricamente, se entiende), nuestro falso doctor, el señor Pedro Sánchez, este Frégoli de la política, experto en cambios de opinión de la noche a la mañana. Verán, es evidente que, por mucho que nos pese, este señor va siempre unos metros por delante de lo que piensan las derechas, que no hacen más que intentar ponerse a su altura algo que parece ser que, hasta ahora, no han conseguido en ninguna ocasión. Su descaro es tan inmenso que no duda en favorecer, aunque parezca que no directamente sino indirectamente, preparando el panorama para que los señores de VOX consigan una vicepresidencia, con lo cual dejan al PP descolocado y a Ciudadanos bufando (por cierto, los intentos de acaparar protagonismo de la señora Arrimadas, con sólo diez escaños resultan patéticos y hasta cierto punto, cómicos.)

Tampoco los de VOX, en esta ocasión, han actuado con inteligencia porque han contribuido a demostrar que, con estos enfrentamientos a cara de perro entre los partidos de la derecha, es muy difícil que se llegue a producir la unidad precisa para poder desbancar el futuro gobierno del PSOE y Podemos, con apoyo de los de ERC que, seguramente, si no se produce un milagro se va a constituir en un periodo corto de tiempo. Tenemos la impresión, amarga por supuesto, de que por lo que hace a la próxima legislatura y al posible destino de nuestra pobre nación, quedan pocas esperanzas de que impere la sensatez, el sentido común y lo que debería ser el sentido de responsabilidad de los gobernantes, en cuanto a su deber de poner, por encima de cualquier otro interés personal o de partido, todo lo referente al bienestar de los españoles y la defensa de los intereses de nuestra nación, España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos menos que demostrar nuestra profunda inquietud por la deriva que están tomando los acontecimientos que, cada día que pasa, parece que están más encaminados a lo que, sin temor, podríamos calificar como un retorno al Frente Popular que siguió a las elecciones legislativas del febrero de 1936 y que fue, con su incapacidad para gobernar y para detener el caos subsiguiente a dichas elecciones, lo que dio motivo a la insurrección nacional del 18 de julio de aquel mismo año.

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Casas Viejas 09/dic/19    14:14 h.
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