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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

¿Quién juzga al juez?

Paco Milla
Paco Milla
sábado, 23 de septiembre de 2006, 02:08 h (CET)
De vez en cuando, la prensa publica alguna decisión “paranoica” de algún juez. Lo que debemos celebrar es que así sea, dado que si alcanza la categoría de “publicable”, aún estamos a salvo… de ser salvados, (aunque no estoy yo muy seguro).

Lo más reciente es que un juez dictamina que: ES FALTA LEVE. ¿Qué es falta leve? Expongámoslo:

Un chaval, al que le queda una semana para examinarse, para conseguir la licencia de conducción , ruega una mañana a su madre que le deje conducir, ya que total…semana mas o menos…

En un momento dado (nos puede pasar a todos) algo ocurre, para que el crió salga de su carril, produzca por tanto un accidente y como resultado mueran 4 personas y también su madre, que ocupaba el asiento de copiloto.

Resultado = 5 muertos.

Entiendo que algunas personas, manejen el argumento de que, si hubiera ocurrido quince días después, con el mismo resultado, la pena habría sido mucho mas liviana… ¡vale!, pero es que el resultado del juicio es que (repito)… ES FALTA LEVE, penalizable con una sanción de 60 a 3000 €, (o algo parecido escuché en el telediario).

O sea, que si usted o yo , nos saltamos un semáforo en rojo, tiramos una colilla, nos tomamos un carajillo o no nos ajustamos debidamente el cinturón, amanecemos en la cárcel de todas, todas, pero si producimos un accidente importante, podemos aspirar a falta leve.

Empiezo a pensar que llevan razón los delincuentes, que aparecen por la tele diciendo que con estas leyes, sale mas barato matar que dejar heridos… pues nada hombre, cuando usted atropelle una abuelita en un paso cebra, de marcha atrás y remátela, porque la pena será mas suave.

(Esto que digo puede parecer una bestialidad, pero actualmente, tiene mucho de cierto, créanme)

Que ese juez, al día siguiente de la noticia, siga en su puesto, le podemos llamar democracia y libertad de expresión, incluso “justicia” .. pero que ese juez siga en su puesto un mes después y con sentencias parecidas, también lo podríamos llamar inoperancia o dejadez… o “paranoico en fase terminal”… ¡pero ejerciendo!.

Nunca olvidemos, que en cualquier manifestación publica, deportiva o no, aquel al que el publico aplaude durante mas segundos, tiene muchas posibilidades de ser el campeón, pero claro, siempre habrá quien diga: “¡oiga el pueblo es una puta mierda que no ha cursado la carrera y que no sabe nada de nada… yo sin embargo soy un monstruo como juez y nunca me equivoco”!.

Pues eso es precisamente lo que espera el pueblo, la plebe, que usted sea un juez justo (¿son sinónimos?) porque cuando nos sorprende… nos sorprendemos… ¿quizás porque los cánones de la lógica y el sentido común no es privativo de la magistratura? Ah… sorpresa.

Es por este motivo que el peligro mas inmediato, es que nos tomemos el primer juicio como “chunga trompetera” y por sistema recurramos (seamos agresores o agredidos) al Tribunal Supremo…¿montamos 1258 para que la cosa sea fluida? ¿o esperamos 32 años hasta que el mismo dicte la sentencia definitiva?

¿Quién juzga al juez? ¿O acaso es “injuzgable”?

Imagínense a un magistrado que a día de hoy, deja de ser apto para impartir justicia y hasta que le declaran “incompetente” pasan tres meses… ¿anularan los juicios y por tanto las sentencias de esos noventa días? ¿quién dictamina el desde cuando? ¿quién dictamina las que se consideren “paranoicas o las que entran “dentro de la normalidad”?.

Recuerden ustedes que no hace tanto tiempo, leíamos en los diarios el caso de un “señoria” ( manda bemoles el tratamiento) que dictaminó que no hubo enseñamiento por parte de un hombre que proporcionó “algunas puñaladas” a su esposa, ya que, como la tercera le reventó el corazón, a la cuarta ya estaba muerta. El detalle que no consideró importante “la misma señoria” es que le regalo 116 pases a cuchillo. Nada, lo dicho, después de la tercera ¿qué importancia tienen las demás , total… ¡ni se enteró, ya solo era un trozo de carne!

O aquella (también reciente) en la que una joven violada en Madrid , tuvo que escuchar en el juicio por parte de otro “señoria” , que la violación se produjo porque la minifalda, que aquella mañana osó vestir “clamaba” por ser levantada hasta la cintura, las bragas por tanto pedirían ser bajadas ( imagino) y no sigo, porque si entramos en el terreno de los labios mayores o menores, ya no sabríamos cuales pronunciarían aquello de ¡viólame, viólame, por favor!

Lo cierto y con lo que me quedo, es que por muy magistrados que ustedes sean (y por tanto se crean) no tragamos..

Sabemos, palpamos, captamos y percibimos, no ya cuando se hace justicia… sino sobre todo, cuando … ¡no se hace!

A Farruquito lo conocemos de sobra… gitanos, payos, inmigrantes , ciudadanos de apellido ilustre y vil y maloliente plebe, hemos de ser tratados y medidos bajo el mismo rasero.

¿Le suena a utopía esta ultima línea? Entonces, márchese a casa, retírese, dedíquese a plantar tomates en el frondoso huerto de su lujoso chalet y deje la adjudicatura de una puta vez… ¡usted no vale para esto, oiga!

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