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Etiquetas:   Sálvese quien pueda   -   Sección:   Opinión

El cansancio

Joan Torres

sábado, 23 de septiembre de 2006, 02:08 h (CET)
Fulanito es un trabajador incansable. ¿No se cansan de oír esta frase? Estuvo al pie del cañón, dando el máximo, se quedó toda la noche trabajando en el proyecto, adora a la empresa… Madre mía del amor hermoso y Cristo y todos los santos y la leche. ¿Pero este quién es? ¿Qué se ha creído? O es un trepa o no sabe nada de la vida. O sabe demasiado. Porqué su actitud no va hacer nada más que provocarnos problemas. Sobre todo en España.

Cuando sus informes contengan más referencias que los tuyos, y mejor documentadas, cuando el jefe le salude por su nombre y mande a los de seguridad a vigilarte, cuando te deje su tarea para que la termines tú y se lleve todos los méritos, cuando empieces a pensar, incluso tú, que es un trabajador nato y tú un vago atroz incapaz de sacar un café de la máquina sin ayuda. Entonces aquí será cuando tendrás que tomar medidas. Has llegado a un nivel de escaqueísmo tan grande que cualquier ápice de cambio en tu situación debe ser aplacado sin dudar.

Todos sus informes van a llegar sospechosamente manchados de café, arrugados o con manuscritos –por ejemplo, caricaturas del jefe o de su mujer-. Todas las culpas y problemas de todos los departamentos, incluído el informático, van a llegar a su teléfono. En el historial de su navegador sólo aparecerán páginas de “barely legal” –como os pasa a muchos de los que leéis estas líneas-. Correrán mil rumores sobre su pasado turbio en la cárcel, politoxicómano y con tendencia a recogedor oficial de pastillas de jabón. Y no nos olvidemos de las chinchetas en la silla o el laxante en el café. Clásicos que no caducan.

Llegados a este punto, su cansancio físico y emocional empezará a hacer mella en su rendimiento, por lo que eso de “Fulanito es un trabajador incansable” se convertirá en “Fulanito la ha vuelto a liar” o “¿Has visto a Fulanito? Qué mal está, ¿verdad?”. Y tú recuperarás tu estatus anterior: volverás a ser la persona anónima y monótona de siempre. Ése es el espacio vital que has defendido ante Fulanito, el trabajador incansable que lo amenazaba. Si es que nos conformamos con poco, pero que no nos lo toquen. No queremos cansarnos.

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