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La catedral en crisis
Enrique Salvatierra
El Athletic de Bilbao está pasando por una de las peores crisis de su historia. Lo peor es que la tempestad por la que está pasando el club centenario no es solo futbolística, sino que la imagen del club y de su directiva está ya muy desgastada a la vista de sus aficionados. El domingo, tras la goleada en casa frente el Atlético de Madrid, el público pidió a voz en grito la dimisión de Lamikiz, el cual, según algunos medios, decidió dejar el cargo, aunque aún no hay nada oficial. Su junta directiva probablemente se marchará con el, y ahora se elegirá a un presidente circunstancial, hasta que se convoquen nuevas elecciones.
Corren rumores de que la nueva presidenta será una mujer, un hecho que refleja como van adquiriendo altos cargos, incluso en el mundo del fútbol de élite. Pero esto es lo de menos, lo importante es salvar a un club histórico como es el Athletic club de Bilbao, una entidad que lleva dos años con malas gestiones, que el pasado año se salvó de la quema del descenso “in extremis”, y que esta temporada no ha tenido un comienzo muy esperanzador.
Toda la afición rojiblanca está pendiente de la decisión de Lamikiz, un presidente que desde que llegó solo ha cometido errores, uno de tras de otro, tomando decisiones, como la destituir a Valverde, que han llevado al equipo a la situación actual. El propio presidente debería ser consecuente con sus decisiones y mandar un mensaje, al menos, de tranquilidad a la afición, ya que ahora lo más importante deber ser que todos remen en la misma dirección y así sacar de este atolladero al club por el que todos luchan.
Malos tiempos corren por una catedral de fútbol, que hecha de menos aquellas grandes tardes en las que Yeste, Iraola o Tiko daban espectáculo en ese césped, que era temido por los rivales, pero eso eran otros tiempos. Ahora, el club con una de las mejores canteras de España ha iniciado lentamente un descenso, en el que aún puede frenar, pero con un margen de error muy limitado.
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