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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

Madrid: traiciones y candidatos fantasma vs reprimenda paternal

Raúl Tristán

miércoles, 20 de septiembre de 2006, 00:01 h (CET)
Madrid es pieza de caza mayor.

Madrid es la llave de la nación, la puerta que conduce, por pasillos recónditos y sinuosos, a los secretos camarines donde se guarda el elixir que otorga la presidencia de un país en franca decadencia política: un presidente del gobierno especialista en traiciones, en vendettas particulares con frío filo de navaja trapera, maestro en el arte del hundimiento de todo posible "compañero" de fatigas que pueda hacerle sombra dentro del partido (uno tras otro van cayendo los bonos, las díez, los terreros o los vázquez..., los maragall, e incluso las trinis han optado por cerrar la boca, tragar y mantenerse alejadas de polémicas hasta el punto de "ganarse" un puestecito de churrera en los países de nuestros amigos Castro, Chávez, Morales y cía).

Zapatero parece una buena persona, decían, preocupado por el consenso, por el talante, y se ha revelado como un frío y calculador manipulador, un general sanguinario que no duda en sacrificar la vida de sus tropas en pos de la consecución de sus objetivos, un rencoroso anclado en ideas trasnochadas que no pretenden sino dividir a los españoles en vez de hacer justicia histórica (la ya célebre frase escupida a la cara de Irene Villa merece figurar en el Libro Guinness de lo patético, cruel y bastardo).

Sí, Rodríguez consiguió engañarnos por un tiempo, con su sonrisa y su talante, con su Alianza de Civilizaciones que no ha resultado sino un fiasco (pues no puede haber alianza alguna con quienes no están civilizados), pero ahora, pasado el miedo a aznáres, zaplanas y acebes varios, el miedo es a zapateros y a pepiños.

Después de desbancar a Maragall (el pobre ingenuo que le siguió el juego con la pantomima de un Estatut, que al final sólo sirve para lo de siempre, para que más dinero acabe en Cataluña, hasta hacerle pensar en romper a trizas el carné del PSC), después, digo, de recolocar a su colega Montilla "el de las opas" y a Clos ponerle un despacho en Madrid, ahora anuncia un candidato fantasma para Madrid (por mí como si acaban seleccionándolo a lo Gran Hermano, o sea, al individuo más burdo y que más dispuesto esté a vender su alma al diablo. Al fin y al cabo, de perros serviles está llena la saca). Dicen que el nombre de Gabilondo está escrito en alguna de las bolitas del bombo que el presidente lleva en su cartera, junto con la antes mencionada trapera, el libro rojo de Mao y el Manual del Buen Dictador (o de cómo despedazar toda disidencia en tu partido) y el de Felipe González (personalmente, no considero a éste capaz de dejarse embaucar por el encantador de serpientes...), aunque los bonos y los fefés también tienen bola... y quizás hasta los truebas o los bardém...

Y mientras tanto, nuestro amigo Rajoy que ya no sabe hacia dónde tirar, con un partido que no acaba de levantar cabeza, aplastado bajo la losa de la herencia Aznar y sin lograr transmitir la imagen de tener una personalidad propia, inmerso en rencillas internas de gays contra Acébes, de luchas intestinas entre Gallardón y Aguirre (¿resueltas a base de una reprimenda-charla moral en el despacho de don Mariano, uno detrás de otro?), y de revivir viejos tiempos con las sempiternas aspiraciones trasvasistas de los peperos valencianos y murcianos... Sin olvidar los escándalos de Terra Mítica, la desaparición de Piqué... Y a don Mariano se le acaba el tiempo, sabe que juega contra el reloj, que tras un fracaso tan sólo le queda la siguiente oportunidad, el electorado no da más, y en el PP hay muchos dispuestos a apearle del sillón en vista de que no ha logrado aglutinar alrededor suyo a los militantes.

¿Y qué decir de Gallardón? Gallardón no es plato de buen gusto para el gallego pero, al menos por el momento, le asegura ganar una mano importante.

Eso si el PSOE no nos descubre un nuevo crack de la política, un "profesional de éxito" al que sea imposible no votar... (con el tiempo, otra cabeza de turco para Zapatero).

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