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Poderes Humanos y el engaño de los derechos menores
Juan Pablo Mañueco
LOS SERES HUMANOS ya son capaces de regirse a sí mismos y de regir los asuntos públicos, mediante el ejercicio de sus PODERES NATURALES (Activos) para legislar, enjuiciar y ejecutar, según lo por ellos legislado y enjuiciado.
No es necesario fabricarlos. Los que están fabricados son los sistemas políticos que IMPIDEN a la población el ejercicio de sus potestades naturales, y reservan sólo para los dirigentes autarcas el Poder de Legislar, el Poder de Juzgar o el Poder de Ejecutar lo enjuiciado y decidido.
Son los sistemas políticos que anulan esos PODERES NATURALES DE TODOS y que artificialmente los cambian por unos "derechos" menores y pasivos (mientras que los dirigentes se quedan con los PODERES) los que "fabrican ciudadanos" ya. Están a nuestro alrededor ya: fabricados, esto es, anulados artificialmente en sus potestades naturales.
O dicho de otra forma, los "ciudadanos" son un eslabón más de la cadena "vasallos/súbditos/ciudadanos" = gente con derechos menores y pasivos, pero impotentes (sin poderes).
No hay que fabricar y menos ciudadanos: hay que eliminar las trabas artificiales políticas que impiden el ejercicio por todos (aunque sea a través de representantes subordinados efectivamente a aquellos a quienes representan) de los PODERES NATURALES que ya tenemos...
En esto, tan evidente y tan asumible, consiste la REVOLUCIÓN DE LA DEMOCRACIA REAL. El resto es desarrollar esta idea matriz hasta que los soberanos (todos nosotros) puedan ejercer su soberanía en todos los asuntos públicos.
No ciudadanos con derechos menores e inactivos, sino SOBERANOS con Poderes Activos (aunque anulados por los sistemas vigentes, tan arcaicos) es lo que somos. Soberanos.
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