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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Nuevo sistema de financiación

Pascual Mogica
Pascual Mogica
jueves, 14 de septiembre de 2006, 23:23 h (CET)
La gestión económica del PP en la Comunidad Valenciana a todos los niveles desde la Generalitat, diputaciones provinciales y ayuntamientos, es un verdadero desastre. Su afán por perpetuarse a través de obras faraónicas que en absoluto sirven para mejorar la calidad de vida de los valencianos, les ha llevado a la bancarrota, lo que ha provocado que no les quede un céntimo para emplear en lo verdaderamente necesario.

Hasta tal punto ha llegado la calamitosa situación, que les ha llevado a buscar nuevas fórmulas de financiación tales como se va a dar en una más que indeterminada construcción de una Ciudad de la Justicia en Elche cuyo costo correrá a cargo del constructor para, posteriormente, cobrar este un alquiler a la Generalitat Valenciana hasta la total amortización del costo del inmueble.

Pero los del PP aún han llegado más allá. En el ayuntamiento de la alicantina población de Dolores le han adjudicado “provisionalmente” la calificación de agente urbanizador a la mercantil San José Inversiones y Proyectos Urbanísticos, S.A. para la ejecución de un proyecto urbanístico denominado “Dolores Golf” que prevé la construcción sobre 1,6 millones de metros cuadrados de huerta tradicional de un campo de golf y como no, de 2.600 viviendas.

Ante la falta de liquidez de este ayuntamiento controlado por el PP, se ha llegado a un acuerdo ayuntamiento-mercantil mediante el cual esta última actuará como entidad bancaria y sin que la consellería de Territorio y Vivienda haya aprobado el plan definitivamente, la mentada empresa urbanizadora ingresará en las arcas del ayuntamiento como pago “a buena cuenta” de tasas e impuestos, la cantidad de 1.803.036 euros hasta que sea aprobado de forma definitiva el proyecto en cuestión. Caso de que este no llegase a ser aprobado por causa que no sea imputable a la mercantil, el ayuntamiento se compromete a reintegrar, con intereses, a lo largo de cinco años las cantidades adelantadas, excepto 30.000 euros, quedando tal cantidad a fondo perdido. Esto es un acuerdo muy comprometedor y que por tanto se presta a una y mil suposiciones a cual de ellas más recelosa, porque si la cosa no sale bien, para la mercantil, claro, al ayuntamiento de Dolores le costaría un buen pico de pago de intereses a más de devolver unos dineros que ya se han gastado y de los cuales no hay disponibilidad en la Tesorería municipal para reponerlos.

Así gestiona las cosas el PP en la Comunidad Valenciana. Luego se lamentan de que la gente dude de su extraña manera de tratar los asuntos urbanísticos. Este tipo de convenios “obligan” a mucho.

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Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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