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Opinión

Etiquetas:   Tiempos modernos   -   Sección:   Opinión

Todos los 11 de septiembre

Mar Berenguer

martes, 12 de septiembre de 2006, 23:55 h (CET)
Si no hubiera sido por los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos cinco años atrás, hoy solo hablaríamos de la primera “Diada” de Cataluña con nuevo Estatut y la última con Maragall como presidente de la Generalitat que con los ojos puestos en las elecciones del 1-N, ha sacado a colación la derrota de 1714 tras haber dicho horas antes que era el momento de olvidar los agravios del pasado. Efectivamente, 300 años después, la sociedad tiene otros problemas como la precariedad en el trabajo, la inmigración o la vivienda, y es muy posible que no desee que sus dirigentes conviertan en cuestión de estado la campaña militar de Felipe V, ni que salgan de presupuestos públicos 300.000 euros para repartir CDs de “Els Segadors” y otras subvenciones muy ajenas a las preocupaciones reales del catalanito de a pie, porque para emprender grandes proyectos, primero es necesario cubrir las necesidades básicas de la ciudadanía.

Pero si no hubiera habido un 1977, quien sabe que hubiera sido de España. Puede que tuviésemos un calendario salpicado de onces de septiembre americanos en lugar de “Diadas” de sol, sardanas, banderitas, puente, y toda la parafernalia adjunta propia de algunos de esos ansiados días marcados en rojo que acallan un poco el síndrome post -vacacional de los curritos hasta que lleguen las navidades. A pesar de la politización de este día, patrimonio del pueblo catalán; de reivindicaciones que discrepan de lo que la mayoría entendemos por democracia y de una especie de alienación colectiva que experimentamos ante la palabra “fiesta”, nosotros hemos aprendido que la violencia sólo engendra violencia; que aquella guerra que nunca debió comenzar, no nos llevó a ninguna parte y, muchas veces, incluso sabemos hablar por nosotros mismos, como nos tocó hacer después de otro triste día 11 que no queremos que se repita.

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