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Te ganaste a la afición
Daniel Lázaro
Juan Manuel Rosado Mojarro, más conocido como Iván Rosado rescindió el pasado jueves su contrato con el C. A. Osasuna tras varios años sufriendo el calvario que para un jugador puede resultar el quedarse sin jugar. La llegada de Javier Aguirre al banquillo osasunista provocó que el onubense, poco a poco, se fuera quedando al margen del resto del equipo, hasta el punto de quedarse sin ficha desde la temporada pasada.
Iván es, ha sido y será un jugador muy querido en Pamplona, artífice en gran medida del último ascenso a Primera de los ‘rojillos’. Llegó en enero de 2000 desde Vallecas y en tan solo media temporada consiguió once goles que bien valieron un ascenso. Había certificado un contrato que podría haber durado hasta 2007 aunque vistos los acontecimientos, ha durado demasiado.
Al año siguiente consiguió meterse en la historia de los navarros anotando catorce goles, segunda mejor marca para un osasunista en una temporada. Pero sin duda será un gol, el último, el que nunca será olvidado por los hinchas. Marcó el tanto que hacía que Osasuna continuase un año más en la ‘Liga de las Estrellas’, como se le conocía hace no mucho a la Primera División. Si ese gol no hubiera entrado... Osasuna no habría llegado a conseguir todo lo que ha conseguido en los últimos tiempos. Miguel Ángel Lotina siguió confiando en él como referencia en la punta, correoso donde los haya, aunque con cierta falta de puntería durante 2001.
Pero el año 2002, tras el mundial, llegaron Patxi Izco a la presidencia y Javier Aguirre al banquillo. El mexicano no congenió demasiado bien con Iván, quien no obstante, gozó de oportunidades en la primera temporada del ‘Vasco’. Pero poco a poco y sin casi darnos cuenta nos encontramos con un jugador que tan solo jugó quince partidos, y ninguno completo y después siete en la histórica temporada de la Copa del Rey, donde sí que se puede sentir orgulloso Juan Manuel, pues participó con éxito en varias de las rondas previas a la final.
¿Quien no recuerda a ese correoso jugador joven que estaba absolutamente solo en la delantera de Osasuna, luchando ante duras defensas? ¿Quién no recuerda a ese jugador que lo dio todo por un equipo y una ciudad tan lejanos de su Huelva natal? ¿Quién no recuerda al noveno máximo anotador de la historia de Osasuna? Solo lo superan hombres míticos como Urban, Iriguibel o los propios Ziganda y Martín, entrenadores en la actualidad de Osasuna.
Iván está en el recuerdo, pues hace tiempo que no lo vemos jugar como se mereció. Pero, sin duda, hay muchas cosas que honran a Iván. Por ejemplo, el entrenarse durante casi dos años en un equipo en el que sabía que no iba a jugar, el querer a Pamplona, a Osasuna y a sus aficionados, esos que nunca dejaron de apoyarle y que ahora lo van a despedir, muy seguramente, con abrazos y si Patxi se anima a llevarlo al Reyno, con sonoros cánticos y ovaciones. Se los merece.
Suerte, Iván, allá donde vayas.
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