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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Bufones escatológicos

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 10 de septiembre de 2006, 19:41 h (CET)
Antiguamente los bufones servían de distracción a los reyes mientras el pueblo tenía que conformarse con los cómicos que iban por calles y plazas de España representando las obras de los autores más renombrados de la época. Ahora las palabras dichas hace meses en televisión por un bufón profesional como Pepe Rubianes que no está al servicio de ninguna clase de poder han dejado a aquellos madrileños que querían verla sin la presencia de la obra “Lorca somos todos” dirigida por el actor gallego y que tenía que ser representada en un teatro de propiedad municipal. Estos hechos me han llevado a recordar aquellas caretas blancas con una boca tachada en rojo en la que cómicos y no cómicos pedíamos libertad de expresión hace ya una pila de años, quizás por aquel entonces Federico, ese que ahora hace bufonadas desde la radio de los obispos, iba en el T.E.U. con Rubianes. Al parecer a algunos se les paró el reloj al mismo tiempo en que un 20 de Noviembre se apagaba la “lucecita del Pardo”.

Hace algunos meses Rubianes acudió a un programa de la televisión pública catalana, seguramente para hacer propaganda de alguno de sus espectáculos, se le calentó la boca y en el fragor de la entrevista dijo algo así como que “la puta España se fuera a la mierda”. Y a pesar de que a los pocos días pidió perdón por aquella desgraciada frase diciendo que tan sólo iba dedicada a la España intransigente se armó la de Dios es Cristo y los medios más afines a la carcunda se dedicaron a dar patadas a Catalunya en el culo del actor gallego. Los que hemos hablado alguna que otra vez con Rubianes sabemos de su larga lengua y de su histrionismo al tiempo que también de su buen hacer como monologuista, pero ello no le exime del hecho de haber lanzado por televisión unas palabras que podían herir diversas susceptibilidades. Pero Dios, al que tanto se aferran los que antes y ahora le criticaban y critican, nos manda perdonar, pero este gallego ha sido ya lanzado a las profundidades del infierno por gentes que en su vida han visto cualquiera de sus obras.

Los enemigos del alcalde de Madrid, que los tiene y no están lejanos, han visto un nuevo frente para atacarle, tanto a él como a Alicia Moreno, su concejala de Arte, hija de Nuria Espert y a Mario Gas, excelente profesional teatral, que no goza de muy buena prensa entre algunos medios madrileños. Las múltiples amenazas recibidas en el despacho de Alicia Moreno y la intención de Mario Gas de dimitir de su cargo han hecho que el gallego decida rescindir el contrato y no presentar “Lorca somos todos” en el teatro municipal madrileño. Una vez más las viejas camisas azules que fusilaron a Federico han hecho que la libertad de expresión, esa que la Constitución establece en su título I, se vea vejada, humillada, escarnecida y vilipendiada. El pensamiento único sigue asomando la patita por debajo de las bambalinas. Ya lo hizo con Leo Bassi, bomba incluida, y con Iñigo Ramón de Haro, cuñado de Esperanza Aguirre, cuado intentó estrenar en Madrid su obra “Me cago en Dios”. ¿Será Madrid una ciudad tabú para los cómicos?

La palabra “mierda” es muy apreciada por la farándula teatral. Las noches de estreno se repite decenas de veces aquello de “mucha mierda”, que es la manera de desearse suerte. Y tal vez por ello, cuando se les calienta la boca derivan hacia las afirmaciones escatológicas. Ahora le ha llegado el turno a Albert Boadella, ese estupendo actor ahora metido a político. El Ayuntamiento de Bellpuig a propuesta de las entidades cívicas de la localidad le ha otorgado el premio Boira(Niebla) que cada año se entrega a alguien que se haya distinguido por su lucha contra el nacionalismo. No le ha sentado nada bien a Boadella esta distinción y ha enviado una carta al alcalde de Bellpuig en la que, entre otras cosas, le dice: “sin hostilidad ni ironía, pero con serenidad y también con intima satisfacción váyase concretamente a la mierda, usted, sus premios y la Cataluña que nos quiere imponer”. Otra vez la mierda como destino de algo tan inconcreto como una nación o un país. Boadella, que hizo mofa y befa de Jordí Pujol en alguno de sus montajes teatrales y que en Valencia sufrió las iras de los que ahora le tratan de encumbrar cuando estrenó “Visanteta de Favara” donde no quedaban muy bien parados algunos de los totems adorados por los “buenos valencianos”, ahora se enfada por un simple premio.

Esperemos que las aguas vuelvan a su cauce y la mierda a los sumideros y que juzguemos a los actores por su trabajo y no por sus “calentones”. Ahora el uno a seguir con sus monólogos y “Lorca somos todos” y el otro a pasear por los teatros, espero que con éxito, su “En un lugar de Manhattan”. La propaganda ya la tienen garantizada y gratis. Y los demás sigamos intentado que no nos recorten la libertad de expresión. Aquí muerto el perro no se acabó la rabia, aquí no se castigó a los que fueron coadyuvantes en una dictadura y aquí el franquismo sociológico sigue apareciendo al volver cualquier esquina aunque muchos no quieran reconocerlo.

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