Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

El fin de Blair

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 8 de septiembre de 2006, 21:38 h (CET)
Un nuevo bombazo se ha producido en Reino Unido en la víspera del 11 de septiembre. No se trata de un atentado de Al Qaeda sino de una nueva guerra civil: la que se está abriendo dentro del gobernante partido laborista. Como resultado de ello el mayor socio de George W. Bush se ha visto obligado a declarar que en 12 meses ya no seguirá gobernando el país.

Tony Blair se ufana de ser el hombre que sacó al laborismo de estar 18 años en la oposición para haberlo hecho elegir por primera vez durante 3 mandatos consecutivos. Desde Mayo 1997 él es primer ministro. Nunca otro ‘rojo’ ha durado tanto en dicho puesto. Su ‘secreto’ para ello es el haberse desrrojizado tanto y acercado tanto al thatcherismo y a Bush que le quitó espacio a los conservadores. Sin embargo, es ese acercamiento a la Casa Blanca (y sobre todo la guerra iraquí) la que a la postre le está costando su cabeza.

Blair se ufana de haber logrado que la economía crezca y haya estado ordenada así como haber logrado que Londres pueda por primera vez elegir directamente a su alcalde y que Escocia y Gales elijan a sus respectivas asambleas. Los recortes que él hizo a los estudiantes, madres solteras y otros sectores tradicionalmente bastiones del laborismo le afectaron, pero no mucho, pues podía argumentar que así se saneaba a la economía.

Iraq tumba a Blair
Sin embargo, la invasión a Iraq, produjo la mayor marcha en la historia británica. Dos millones protestaron en Londres bajo la batuta de disidentes y miembros del laborismo. El hecho que no se encontrasen las armas de destrucción masivas y que se mostrase falso el argumento para la guerra, le restó mucha credibilidad.

Una reciente encuesta muestra que la mayoría de los británicos cree que esa guerra ha acentuado la inseguridad del país. Esta semana militantes islámicos han matado a británicos en tres distintos países en un solo día y también en Afganistán murieron una docena de uniformados británicos en un solo ‘accidente’.

Muchos de los laboristas que han pedido a Blair que se vayan son aquellos quienes por primera vez llegaron al parlamento gracias a él. Ellos temen que en dus distritos electorales puedan acabar siendo desplazados por los conservadores. Mientras muchos electores tradicionales del laborismo ya no quieren ir a sufragar, los conservadores han electo a un nuevo joven líder (Cameron), el mismo que ha movido a los ‘tories’ desde la derecha dura y xenofóbica a una centro derecha ‘humanista’ y ‘ecologista’. De esta forma, por primera vez en más de una década un líder azul es más popular que uno rojo.

El laborismo tiene pánico a que la sucesión de Blair genere una guerra interna como la que tuvieron los conservadores cuando sacaron a Margaret Thatcher tras 11 años de haber sido primera ministra. Mientras los tories estaban divididos sobre Europa, el euro y otros agudos puntos, el grueso del partido respalda al ‘nuevo laborismo’ de Blair.

Blair vs Brown
La pugna por el poder enfrenta a Blair con su secretario del tesoro Gordon Brown, a quien él quiere dejarle el puesto. Ambos han hecho que el laborismo abandone sus iniciales propuestas pro desarme nuclear unilateral y pro extension de los beneficios sociales para desarrollar el monetarismo y una política exterior pro-Bush.

Si bien la diferencia ideological entre blairistas y brownistas es casi nula, en el primer campo se hayan quienes quieren ahondar las reformas monetaristas y la alianza con EEUU y en el segundo quienes creen que se debe volver a hacer concesiones sociales a sus electores pobres y mantener cierta distancia de Bush.

Blair plantea que él quisiera una transición gradual y pacífica del premierato hacia Brown. Sin embargo, una fuerte presión de los brownistas está haciendo que crezca la idea que a Blair se le quiere tumbar con un golpe sindical. Una agudeza de la pelea haría que los blairistas se animasen a lanzar un candidato interno propio para la sucesión de Blair (como, por ejemplo, puede ser John Reed). Brown quiere evitar ello para no heredar un partido partido.

En medio de esa pugna entre ‘nuevos laboristas’ hay un sector que quiere que el laborismo vuelva a sus bases históricas. Se trata del ala ‘socialista’ que quiere salirse de Iraq y retornar al proteccionismo social. John McDonald, representando a esa corriente, es el único que se ha proclamado candidato a líder laborista para remplazar a Blair y no dejarle a Brown la posibilidad de recibir el premierato sin ningún desafío interno.

Mientras los brownistas quieren presionar a Blair para que fije una fecha exacta, los socialistas quieren que esta salida se produzca lo más rápido posible.

En mayo se han de realizar elecciones locales y regionales. La tendencia es a que el laborismo pierda. Una guerra interna agudizaría dicha derrota. Mientras los socialistas quisieran que Blair se vaya ahora para que un nuevo liderazgo entusiasme a las bases laborales apáticas, los brownistas están dispuestos a aceptar que Blair se quede hasta apenas pasen esos comicios y cumpla así 10 años en el premierato, pero no mucho más.

La conferencia laborista del 24-28 de Septiembre puede obligar a Blair a fijar una fecha para su partida o abrir las puertas para una dura guerra interna.

Sin que Londres haya sufrido un nuevo macro-atentado, Blair viene desplomándose. No es una bomba de Al Qaeda quien le mina, sino haber seguido tan fiel a Bush en sus guerras.

Noticias relacionadas

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris