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Opinión

Etiquetas:   Pensatientos de un hombre o medio   -   Sección:   Opinión

Volver a empezar

Sandra García Nieto

jueves, 7 de septiembre de 2006, 21:30 h (CET)
¡Qué bien suena esa cancioncilla de una conocida marca comercial que dice así: “Volver a empezar otra vez, volver a comprar zapatos y libros…” ¡Vamos, es que me mondo de risa! ¿Ustedes saben lo que cuestan los libros? ¡Un auténtico dineral! Los zapatos todavía, son una necesidad, pero…¡los libros! ¡Es de locos! ¿Es que esta gente no sabe que después del esfuerzo que hemos hecho en vacaciones para poder estar un mes en la playa hay cosas que debemos de seguir pagando y que son verdaderamente imprescindibles? Como los uniformes de la congregación de San Vicente de Paúl, la mochila de las Bratz, la trolley deWinnie The Poo, los estuches de la Barbie, el chándal del Real Madrid o el coche de Fernando Alonso para los recreos por no hablar de la última Game boy para el trayecto en autobús hasta el cole … Y todavía quieren que paguemos los libros. ¡Como si nos sobrara el dinero! ¡Tendrá valor esta gente! Claro, con razón hay las estadísticas que hay… que dicen que el español medio no llega a fin de mes. ¿Cómo va a llegar?

Si es que hay gastos que son de primera necesidad. Y no me refiero a la hipoteca. Eso no es necesidad, eso es la madre de las necesidades, o la madre que me parió, para ser más concretos. ¡No! Me refiero a otras cosas de igual interés, como por ejemplo: “el gimnasio”. Algo imprescindible, porque hay que ponerse en forma después del verano. Porque está claro que nos hemos propasado con los chopitos y las cañas. Pero sobre todo porque Sánchez y Mendoza, es decir, mis compañeros de oficina, me lo han recomendado. Y si van ellos, ¿por qué no voy a ir yo? Si hasta iba Aznar a practicar pádel ¡Eso sí que da prestigio! Aunque me pilla un poco lejos. Y está claro que no puedo ir en metro. Por aquello del qué dirán. Y mucho menos en mi coche, ese cacharro. Así que necesito un coche nuevo para ir al gimnasio. Por eso voy a pedir un crédito de esos que anuncian en televisión, que aunque a la larga me sale un poco caro, pero ahora mismo…pues me saca del apuro. Estar en forma es importante. Ya lo dicen en ese programa tan educativo, no, no es el diario de Patricia, es este… ¡Saber vivir! Que fíjense si es bueno que no sólo te dan consejos por televisión, sino que te los repiten en una revista semanal. ¿No es increíble? Y para no perderme ninguno, me he suscrito a ella. Pago por anticipado, pero así sé que todas las semanas la tengo en mi casa. Todo sea por la salud. Y de paso, por solamente el doble de dinero me han convencido para que suscriba a mi mujer a Jara y Sedal. Ella nunca ha cazado, pero bueno, si te la traen a casa… Aunque ella lo que realmente necesita es su clase de Pilates y las visitas al masajista. Es algo vital. Carísimo, pero vital. Y la verdad que se la nota, pesa doscientos gramos menos que el año pasado. Aunque con los chopitos ha recuperado cuatro kilos setecientos. Así que tendrá que volver a empezar. Ya se sabe, el que algo quiere, algo le cuesta…

¡Así que no me hablen de libros…! Es que esta gente se cree que todo se basa en la educación, cuando está claro que en la vida hay cosas que pesan mucho más. Como los kilos de mi mujer. Y a mi lo que verdaderamente me pesa es volver a empezar. Parece que sufro esa enfermedad tan horrible como es “el síndrome postvacacional”. Yo sí que vuelvo al cole, no me jodas. Anda que si empiezo a echar cuentas…

Lo único bueno de estas fechas son esos pequeños detalles, esas cosas que a uno le hacen feliz y que le empujan a seguir adelante, esas cosas que puedes compartir en familia, esas cosas que aunque parezcan efímeras e insignificantes hacen que la vida valga la pena, cosas tan necesarias como son… en definitiva…: las colecciones de la tele. Todo el año vivo pensando en ellas. Ya estoy haciendo hueco para poner el mueble con la colección de abanicos, aunque tenga que quitar la caseta del perro y consiguientemente llevar a este a la perrera. Merece la pena. O ¿Qué me dicen de la colección de aviones de combate, muñecas Mariquita Pérez, o esa casa rústica que mide tres metros? Para eso tendré que utilizar el cuarto de la abuela. Y que ella duerma en el sofá del salón. Seguro que lo va a entender. La ilusión que les va a hacer a las chiquillas. Aunque el año pasado lloraron cuando nos quedamos sólo con los alerones del tejado y dos butaquitas Luis XV. Pero no fue culpa mía, es que dejaron de editarlo. No sé por qué. Aunque a mí, lo que más me apasiona es lo que puedo construir yo mismo. Como el coche teledirigido que te venden semanalmente. Esta semana, la primera rueda. ¿No es apasionante? Con un poco de suerte y si no me pasa lo mismo que con la casa de muñecas, de aquí a cinco meses, más o menos y por un precio módico ya tengo mi propio coche. Casi me va a costar lo mismo que el de verdad, pero vale la pena. Son cosas imprescindibles. No como los libros… ¡Qué disparate!

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