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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Mel Gibson y el tequila

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 7 de septiembre de 2006, 05:02 h (CET)
El comportamiento incívico de los famosos se distingue del de los vulgares. Los primeros ocupan amplios espacios en los medios de comunicación acompañados de sugerentes imágenes en los medios gráficos. Los segundos, que son ciudadanos anónimos, sólo se merecen que en las noticias aparezcan sus iniciales.

El hecho de que Mel Gibson, conocido director y actor de cine que ha alcanzado la cima de la fama con su última película “La pasión de Cristo”, merezca un comentario por parte nuestra, no se debe a que se haya emborrachado y que en un estado de embriaguez que supera 1,5 el límite legal, lo detuviera la policía por conducir con exceso de velocidad. El motivo de nuestra reflexión se debe a que el incidente lo haya provocado “un devoto cristiano”, casado y padre de siete hijos a quienes debe dar ejemplo de su fe.

En el libro de Proverbios se encuentran algunos textos que vienen al caso con respecto a la embriaguez de nuestro personaje: “El vino es escarnecedor, la bebida alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio” (20:1).

No es la primera vez que Mel Gibson empina el codo más de la cuenta. Cuando se esfumaron los efectos del tequila consumido escribió una disculpa de su impropio comportamiento en la que decía: “Estoy profundamente avergonzado de todo”. Dijo que en el pasado había luchado con su alcoholismo, añadiendo: “Siento profundamente mi recaída”.

“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas de balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. No mires el vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente, mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, o como el que está en la punta de un mastelero, y dirás: Me hirieron, mas no me dolió, me azotaron, mas no lo sentí, cuando despierte, aún lo volveré a buscar” (Proverbios,23:29-35).

Lo que sucedió en comisaría durante su arresto ilustra los efectos que el alcohol en quienes lo consumen en exceso. Según el informe que se hizo, intentó romper el teléfono. Pronunció dichos antisemíticos. Dijo expresiones de mal gusto a una agente de policía. El periodista Steve Lopez por un escrito tratando el tema del incidente de Mel Gibson dice: “He sido atacado por mi supuesta insensibilidad hacia los cristianos, pero no puedo disculparme por lo que distingue la pública piedad de Gibson y su comportamiento poco santo. Siento no ser políticamente más correcto con respecto al alcoholismo. A esto digo sí, soy consciente que el alcoholismo es una enfermedad mortal que hace decir cosas que no se dirían en estado sobrio. Pero no creo que de repente se piensen cosas que nunca han estado en la mente”.

Steve Lopez, en su escrito “El arma letal más nueva de Gibson: su boca”, afirma que el actor durante su detención le dijo a una agente de policía: “Qué piensas cuando miras, pechos de azúcar”. En un segundo artículo: “Protestan los fanáticos admiradores de Gibson”, Steve Lopez dice: “La cita empleada no formaba parte del informe oficial del sheriff y que no fue confirmada por The Times como creía. No debería haberla utilizado. Pido mis disculpas a Gibson. Es posible que en algún momento hubiese hecho el comentario del azúcar, no hay constancia oficial. Desgraciadamente para él, lo que dijo es peor. Una fuente de información de la oficina del sheriff me hizo partícipe de los insultos que Gibson dijo en comisaría y cuando los oí más tarde la referencia al azúcar era una nimiedad. Felizmente para Gibson ninguno de ellos se puede publicar”.

Steve Lopez dice que Gibson es “un cristiano devoto”. Analicemos brevemente su religiosidad.

La fe de sus padres marcó a todos los miembros de la familia. Hace algunos años, el actor y su esposa Robyn construyeron una capilla privada en la parte posterior de su casa en Malibú, California, en donde acostumbraba a asistir a misa los domingos y al rezo diario del rosario. Desde 1999 Mel es miembro de un grupo católico conocido como Holy Family, movimiento entroncado con el integrismo católico que celebra los sacramentos según el rito tridentino. Holy Family busca mantener viva la ortodoxia tradicional de la Iglesia Católica no corrompida por los sucesivos cambios teológicos y sociales de los últimos 300 años y preservar la antigua celebración de la misa con el fin de proteger la fe católica.

A finales del 2000 Gibson crea la Fundación A. P. Reilly en memoria de su madre. En el 2003 la Fundación costea la construcción de una capilla: Holy Family Chapel, es independiente y no está vinculada con el obispo de ninguna diócesis. La capilla es privada y la admisión está reservada tan sólo a sus miembros.

El apóstol pablo, quizás porque se presentaba algún problema de alcoholismo, escribe a los cristianos de Efeso: “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del espíritu” (Efesios, 5:17,18).

Nos hemos de preguntar qué es lo que induce a una persona tan religiosa como Mel Gibson a tener problemas con el alcohol. La religiosidad externa no satisface las necesidades del alma. Las duras prácticas ascéticas aprendidas de los escritos místicos de la monja visionaria Ana Catarina Emmerick, no apagan la sed del alma. El misticismo de la monja influyó en el guión de la película “La pasión de Cristo” y, por lo tanto, en sus escenas de excesiva violencia. Estas secuencias, por su crueldad, no son comparables con la descripción ponderada y serena que los evangelios hacen de los sufrimientos de Cristo para salvación de su pueblo. El ascetismo que impone duras aflicciones corporales no satisface. El vacío del alma no lo mitigan las mortificaciones que ponen en peligro la salud física. En este estado de derrumbe espiritual no es de extrañar que Mel Gibson busque en el tequila mitigar su insatisfacción.

“El licor dadlo a los miserables y el vino a los afligidos. Que bebiendo olviden la miseria y no se acuerden más de sus afanes” (Proverbios,31:6,7).

Mel Gibson y sus congéneres que buscan en la bebida apagar la sed de sus almas, recuerden el consejo del apóstol Pablo: “sed llenos del Espíritu”. Dicha plenitud hace brotar ríos de aguas vivas del fondo del corazón porque el Espíritu del Señor conecta el alma sedienta con Dios que es la Fuente del Agua Viva.

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