Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Esqueletos en el armario de la democracia estadounidense

Piotr Nikolski
Redacción
martes, 5 de septiembre de 2006, 19:56 h (CET)
Nunca he tenido ilusiones con respecto al trabajo que hacen los servicios secretos de cualquier país del mundo. Es un trabajo específico, además se realiza al margen del control por parte de la sociedad ciudadana, lo que de por sí lleva inevitablemente a abusos. Algunos suponen que los servicios en cuestión también escapan con regularidad al control del poder político. Pero lo de pensar así resulta un espejismo. Los servicios de inteligencia a menudo se ven obligados a actuar como pararrayos cuando sobre los políticos se ciernen nubarrones. Suele utilizarse el siguiente esquema: los políticos encargan secretamente una tarea, los agentes la cumplen. Pero si estalla un escándalo, éstos últimos procuran borrar las huellas y asumen toda la responsabilidad. Sólo rara vez se hacen del dominio público los nombres de quienes encargaron la acción.

De esa desgracia no salvan, lamentablemente, ni la democracia desarrollada, ni las numerosas instrucciones o comisiones especiales, ni los comités del senado. EEUU y la CIA son un ejemplo típico de ello. Los últimos tiempos, por ejemplo, con la CIA vinculan toda una serie de escándalos. Voy a hacer recordar solamente algunos. Uno de los más sonados fue el de la información falsificada sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Más tarde se dijo en más de una ocasión que la Casa Blanca había recibido esa información de la CIA. Difícilmente se puede creer en eso. La Casa Blanca recibía aquello que quería recibir, pero fueron los servicios secretos los que tuvieron que responder por la mentira de los políticos. No hay duda de que la escandalosa idea de organizar cárceles secretas en el territorio de varios países de la Unión Europea también surgió con el visto bueno de la Casa Blanca. La base militar de Guantánamo, transformada en prisión para los sospechosos de estar involucrados en el terrorismo, tampoco es una creación de la CIA, sino, en primer lugar, la de los políticos, que saben perfectamente dónde se mantienen los detenidos. La base en cuestión es una zona de arbitrariedad. Las protestas de las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos no dieron ningún resultado.

Pero dejemos en paz al señor Bush. Son vicios hereditarios, los escándalos en torno a la CIA surgen con regularidad, independientemente de quién ocupe el Despacho Ovalado. Ojead los periódicos viejos y descubriréis una serie de hechos interesantes. Por ejemplo, que Osama Bin Laden es criatura de la CIA. Sólo que esa arma acabo explotando en manos de los propios estadounidenses.

Como regla, el escándalo de turno se enciende teniendo por fondo pruebas indirectas: los agentes de la CIA siempre logran liquidar las directas. Por ello casi siempre a los escépticos les quedan dudas, a pesar de aquello que afirman los medios de comunicación. Los datos fidedignos pueden obtenerse sólo de archivos. Pero éstos se abren rara vez y después de pasar mucho tiempo, lamentablemente. Verdad que hasta los archivos viejos de la CIA son un auténtico tesoro. Por ejemplo, hace poco fue quitada la estampilla de “secreto” de 174 carpetas de un archivo de la CIA del período de la segunda guerra mundial. Esos documentos, igual que los que dejaron de ser secretos en 1998, prueban que EEUU y sus servicios de inteligencia mantenían contactos directos con el Tercer Reich.

Presentan mucho interés los documentos sobre la utilización de criminales nazis después de la guerra por servicios secretos de EEUU. Para la CIA trabajaron, por ejemplo, cinco asesores de Adolf Eichmann, obersturmbannführer de la SS y jefe del “departamento judío” de la Imperial Dirección de Seguridad. Después de derrotada la Alemania de Hitler, 23 criminales nazis recibieron la propuesta de colaborar con la CIA.

Mientras que Israel hacía todo por localizar a Eichmann, culpable de la muerte de millones de judíos, en EEUU conocían su lugar de residencia desde 1952, pero lo ocultaban. Sólo en mayo de 1960, los agentes israelíes pudieron identificar a Eichmann en la Argentina y llevarlo en secreto a Israel, donde lo enjuiciaron y ejecutaron.

Tanto los regímenes totalitarios y autoritarios como la “ejemplar” democracia estadounidense han acumulado toda una colección de esqueletos en sus armarios de familia. Pero sólo nuestros hijos sabrán a quiénes esconde hoy del castigo y utiliza con sus propios objetivos EEUU, lo que es de lamentar.

____________________

Piotr Nikolski, para RIA Novosti.


Noticias relacionadas

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos

Inés Arrimadas, la chica del 17

Perfiles
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris