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Opinión

Etiquetas:   Tiempos modernos   -   Sección:   Opinión

Quiero ser como Carrie

Mar Berenguer

lunes, 4 de septiembre de 2006, 20:47 h (CET)
Y encontrarme en la mejor ciudad del mundo en la que podría vivir un soltero en la treintena; trabajar un día a la semana ganando lo suficiente como para alquilar un apartamento en Manhattan y nunca repetir modelito. Rodearme de libros de pega, zapatos carísimos y amigas surrealistamente pijas que me relaten sus problemas de Ciencia Ficción y, tras largas horas de fructífero monólogo interior, airear estas insólitas confidencias que a saber si algún día inspirarán una novela al mismísimo Isaac Asimov.

En petit comité femenino, actualizar el censo de Manolos y luego el de amantes, en este orden de preferencia. Enfadarnos porque los hombres no son como las mujeres. Pretender ser hombres nosotras. Lamentar la eterna búsqueda del príncipe azul. Que la amiga dulce y adorable, me cuente las desgraciadas incidencias de alcoba con su amante de hace diez meses mientras la ninfómana altruista, se ofrece amablemente para poner un poco de sal en sus vidas y, la íntima desengañada, las manda a las dos a tomar viento fresco sin más preámbulos. Ahogar las penas en ventas de muestrario de Chanel y con masajes de piedras calientes, clases de Ashtanga Yoga, breves refrigerios en Pastis y Tartine, cenitas frugales de vitel tonné y carpaccios inverosímiles, bañadas con Cosmopolitans y algún que otro pastelito de Magnolia, aún siendo consciente de que el menú sugerido ya estará demodé antes de acabar este párrafo.

Y aún a riesgo de ser casi arrollada por un autobusero pelín desconsiderado, quiero perder mi mirada en el horizonte de la City por el sopor que provoca el atardecer. Sumergir los ojos en Le Mer para disimular las huellas del remordimiento por otro día perdido, calzarme ese tutú de Alicia que aunque deduce ciertas redondeces non gratas, por lo menos, siembra la duda. Seguir comiendo y bebiendo eternamente con la cuadrilla de élite. Realmente, no comprendo como conseguiríamos mantener la talla de Victoria Beckham subsistiendo a un ágape sin fin. Puede que ésta sea una versión desconocida de la dieta South Beach o una nueva sobre calorías high-profile ¡Y yo sin saberlo!

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