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Conociendo a … Daniel Abad Casanova y a David Blay Tapia

Entrevista a los autores del libro “El viaje del equilibrista”
Alfonso Miñarro López
@alf_minarro
jueves, 24 de octubre de 2019, 11:25 h (CET)



Daniel Abad Casanova y David Blay Tapia, son coautores de “El viaje del equilibrista”, (Guante blanco- 2019), fábula cuyo protagonista atraviesa una profunda catarsis profesional y personal.

Daniel es Licenciado en Dirección de Orquesta y Dirección de Coro; conferenciante; pianista y compositor.

Es Director Musical de la Orquesta de Cámara de la Comunidad Valenciana y dirige regularmente diferentes orquestas sinfónicas nacionales e internacionales junto a solistas de reconocido prestigio

David es periodista y asesor de deportistas y empresas, ayudándoles en sus presentaciones ante los medios de comunicación.

Compagina su actividad con retransmisiones deportivas en Radio Marca; colaboraciones escritas en 5 Barricas y conferencias sobre teletrabajo y conciliación.

Es autor del ensayo “¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?” y coautor del libro “Todos los días sale el sol y si no sale ya me encargo yo de sacarlo”, sobre el deportista Paralímpico David Casinos.

Entrevista


¿Con qué finalidad unieron sus talentos, para llevar a buen puerto la publicación de “El viaje del equilibrista” ?, ¿Qué os ha aportado a ambos este proceso colaborativo?

Daniel: Lo primero que tengo que decir es que somos buenos amigos y en una comida familiar en Valencia comenzamos a hablar, de manera casual sobre el equilibrio en general en muchas facetas de la vida y cómo estos ejemplos, posteriormente se plasman en el mundo del arte; de la comunicación; del deporte o de la música que yo vivo de forma más específica.

Si bien esta idea surgió de una conversación de forma espontánea, posteriormente pensamos que tenía mucho contenido para desarrollarla como historia y sobre todo que podía tener un mensaje aplicable a cualquier persona, en cualquier ámbito y profesión.

David: Además, esta comida en un ambiente muy valenciano tuvo mucho sentido, delante de la playa, con nuestros hijos y tomando un arroz.

Cuando acabamos de comer, los niños se fueron a jugar en la arena y nosotros en la orilla, mientras los vigilábamos, estábamos hablando y percibiendo ese equilibrio de estar en familia a la vez que con un amigo.

Si bien es cierto que Dani y yo, no nos conocemos desde hace mucho tiempo, hemos conectado mucho con los pensamientos que tenemos.

Llevamos vidas paralelas, nuestras mujeres tienen la misma edad, nuestros hijos tienen también la misma edad y van al mismo colegio…

Dani, me hablo de eso, me sonreí porque no tenía pensado escribir nada más y posteriormente nos fuimos él y yo a comer, hicimos un mapa de ideas de lo que queríamos transmitir y lo aterrizamos para que este proyecto literario tuviese los capítulos justos, con una idea por capítulo que fuera muy reconocible.

Daniel: Lo curioso es que, hemos comprobado que trabajar juntos nos ha sumado a los dos y nos hemos retroalimentado mutuamente. Sobre una misma idea nos hemos complementado muy bien y como decimos en el libro, a través de la metáfora del viaje, disfrutar no solo en el momento en el que el libro está publicado, sino también del trabajo conjunto.


Si bien el resto de los personajes de “El viaje del equilibrista” tienen nombre, ¿Hay algún motivo, por el que el propio equilibrista no lo tenga?

David: La verdad es que no ha habido ninguna intención, pero con posterioridad nos hemos dado cuenta de que la mayoría de la gente que lo ha leído se ha identificado con el equilibrista en algún momento concreto. Por ejemplo, tengo un amigo que cuando decimos que el equilibrista llevaba fuera de casa cien días, cree que es él, o una amiga sumiller, que ha tenido que equilibrar su vida, cuando ha sido madre y me mandó un mensaje diciéndome, “No sabía que yo era el equilibrista”. Al final ha sido algo subyacente, sin una intención real pero que tiene mucho sentido.

Daniel: Como dice David, el que no tuviese nombre no fue intencionado y nos dimos cuenta una vez terminado y este hecho ha sido positivo, en el sentido que cualquiera que lo lea, se puede sentir el equilibrista, con independencia del estrato social y la posición que ocupe laboralmente.

Como David, también he recibido ese feedback, de personas que han leído el libro y que se ven reflejadas. Al final, lo que podríamos considerar un olvido no intencionado, permite abrir el abanico para que el lector se identifique con el equilibrista.

¿Cuánto hay de realidad y de ficción plasmadas en la fábula que habéis escrito conjuntamente?

David: No es lo mismo cuando lo ha leído un amigo o una persona desconocida. Cuando lo ha leído un amigo, hay una frase recurrente: “Es que eres tú”, porque llevo ya muchos años predicando sobre temas de conciliación, equilibrio, trabajo y mis amigos, esto lo saben y hay muchas conversaciones mías dentro del libro - de Dani también- pero nuestra intención no era hacer algo que fuera nuestra verdad, pero al final te acaba saliendo.

Daniel: Es cierto que hay partes autobiográficas dentro del libro, que David y yo le hemos dado forma.

En mi caso desde muy joven he querido dirigir grandes orquestas sinfónicas y cuando al final he tenido oportunidad de dirigirlas, había situaciones en las que en lugar de disfrutar del momento, me preocupaba por cosas que no podía controlar, como si podía tener más o menos días de ensayo, o si el espacio se iba o no a llenar de público. Hasta que me di cuenta de que es bueno tener ambición, pero controlada y también aprendí a disfrutar del momento en el que me pongo delante de una orquesta.

Estos aspectos, gracias al libro, los traslado a todos los músicos con los que me encuentro y siempre les recuerdo en los ensayos previos al concierto que tenemos la suerte de dedicarnos a algo que nos apasiona.

También llegó un momento, en el que a medida que mi carrera profesional fue más exitosa, más me costaba compaginarla con mi vida personal, hasta que me conciencié de que hay tiempo para todo y que se trata de buscar ese equilibrio, entre la faceta artística y la familiar.

Con respecto a las localizaciones donde se desarrolla la trama de “El viaje del equilibrista”, las hay nacionales (Barcelona; Parque Nacional de Monfragüe) e internacionales (Nueva York; Dubái; México), ¿Qué os llamó la atención de estas?

David: Las localizaciones son algunas personales y otras que escenifican cosas que queremos contar en el libro. En mi caso he estado en Nueva York y la hamburguesería a la que va el equilibrista, a mí personalmente me encanta.

Hay otras localizaciones que ha puesto Dani espectaculares y a las que en un momento determinado aspiras.

El caso de Dubái, para nosotros representa una potencia emergente, que en un momento determinado te pueden contratar y darte prestigio, pero como contrapartida, está lejos de todo, es artificial y te hace estar solo, a pesar de que pienses que has llegado a un estrato alto.

Daniel: Aunque David se dedica a la comunicación y más concretamente a la comunicación deportiva y yo a la dirección de orquesta, sin ser un libro de música, ni de deportes, nos hemos dejado influenciar por nuestras pasiones, poniendo al equilibrista a hacer su espectáculo en sitios cono Viena; Dubái o el Camp Nou en Barcelona.

Quisimos incluir el Opera House de Dubái por ser un emblema de la ópera o el parque del Palacio Schönbrunn en Viena, donde se hace el importante concierto de verano con la Filarmónica de Viena.

El caso del Parque Nacional de Monfragüe me retrotrajo a la adolescencia, a un viaje que hice con los amigos, del que guardo un recuerdo maravilloso.

Rescatáis un recuerdo de la infancia del equilibrista y su abuelo, agricultor de profesión. En estos momentos, donde esperamos resultados de forma inmediata ¿Consideráis necesario cultivar la paciencia y para ello recuperar la mentalidad del agricultor, donde todo lleva su proceso, y a pesar de ello no siempre se obtienen los resultados deseados?

David: Dani, en este sentido también tiene algo que decir, porque ha vivido experiencias con su padre similares a las vividas por mí, con mi abuelo, trabajando en un pueblo y disfrutando del día a día.

Tanto Dani como yo hemos pasado por la crisis, y aunque en mi caso nunca he dejado de trabajar, sí es cierto que tuve algún momento con serias dificultades.

Hay que reconocer, que no es lo mismo cultivar y tener paciencia en momentos en los que tienes la tranquilidad del que está consolidado y te van surgiendo nuevas cosas, que cuando tienes una cierta necesidad.

A mi abuelo, no lo conocí en la postguerra, pero entiendo que en la postguerra no podía tener el mismo poso de tranquilidad que cuando fue mi abuelo y me hubiese gustado saber cómo actuaba en aquellos momentos.

Creo que la clave para obtener cierto rédito a corto plazo y en los momentos en los que estás en una situación comprometida, es saber cómo le hablas a la gente, cómo explicar de una forma que no parezca desesperada que tienes ciertas necesidades y que te vendría muy bien ese trabajo al que optas, por ejemplo.

Daniel: En el mundo de la música, observo que hay gente que piensa que con solo ver un tutorial de YouTube pueden ser pianistas, o quieren tener éxito de un día para otro, sin ser conscientes de que un músico para subirse a un escenario y hacer disfrutar al público durante más de hora y media, es fruto de toda una vida sembrando, a modo de estudio y practica, cuatro o cinco horas diarias, toda una vida.

De alguna manera, el símil de la música nos enseña que lo que debemos sembrar, en primer lugar, es el esfuerzo, porque las cosas buenas no se obtienen sin esfuerzo y en el hipotético caso de conseguirlas en algún momento sin ese esfuerzo requerido, son efímeras.

Además, como le ocurre al equilibrista, en momentos de descanso también se recogen frutos de lo trabajado, si anteriormente has sembrado esfuerzo y bondad.

David: Dani y yo, tenemos una conversación recurrente, que si bien ahora somos capaces de desbloquear un concierto o conseguir una entrevista en un diario nacional con un simple WhatsApp, alguien podría decir que eso no tiene ningún mérito, porque solo te ha costado un WhatsApp y la realidad es que nos ha costado veinte años de trabajo, pero eso no se percibe.

En las páginas de “El viaje del equilibrista”, planteáis como la vorágine comunicativa, ha entrado en nuestras vidas casi sin darnos cuenta. ¿Creéis que la nueva ley de la desconexión digital ha llegado para descargar de culpa a los profesionales cuando no contestan a los requerimientos de sus superiores en horario “fuera de oficina”?

David: En mi opinión es un problema de educación y no tanto de legislación.

En España, hasta ahora es típico que si ocurre algo, te sientes obligado a contestar porque te juegas tu trabajo y vives con ese miedo, en parte debido a la presión laboral de un jefe sigue siendo demasiado fuerte como para que estos derechos se puedan adquirir inmediatamente.

Precisamente hace unos días en las charlas TEDx Valencia sobre el futuro de la educación, Susana Lluna hablaba de que los adultos en nuestro tránsito digital, no lo hacemos del todo bien porque seguimos pensando que los WhatsApp y los emails, han sido inventados para responder inmediatamente, y no es verdad. Son comunicaciones asíncronas.

Alguien lo manda y no debería estar esperando una respuesta inmediata, sin embargo, hemos acostumbrado a la gente a lo contrario, creándose un poso cultural difícil de cambiar.

En mi caso, he querido poner en práctica de unos años a esta parte que cuando he recibido algún correo, he contestado al día siguiente y nadie se ha molestado, y si algo es urgente, las llamadas telefónicas siguen funcionando.

Daniel: La tecnología te abre un mundo de posibilidades increíble, pero en nuestra mano está el buen uso Si la tecnología, y más concretamente el móvil tiene la capacidad de acercarte a los que están lejos, también suele alejarte de los que están cerca.

En la palma de nuestra mano tenemos el WhatsApp y el correo electrónico, pero debemos ser nosotros los que sepamos gestionar nuestro tiempo, y cuando estamos en familia, o con amigos, deberíamos estar disfrutando de ese momento, atendiendo como se merecen tu mujer; tu hijo o ese amigo, en lugar de estar más pendientes del móvil.

Albert Mehrabian, enunció la ley del 7-38-55, donde el 7% de la comunicación es verbal, el 38 % paraverbal y el 55% corporal.

David, en su faceta de narrador radiofónico de eventos deportivos, ¿Cómo le saca partido al lenguaje verbal y paraverbal para conectar con sus oyentes?

Daniel, cómo director, ¿Cómo aprovecha el lenguaje no verbal, para comunicarse con los músicos, en un concierto?
David: Fui un niño muy tímido, hasta el punto en que me costaba empezar a hacer amigos, pero tenía muchos pensamientos interiores porque siempre he leído mucho y sabía que en algún momento tenía que hablar con la gente y expresar lo que sentía.

En este sentido, ha sido la radio la que me ha dado esta oportunidad de poder decir algo y que por medio de esas palabras, a algunas personas le despiertes sentimientos, para mí es brutal. En mi caso que toda la vida he escuchado la radio junto a mi padre y mi abuelo, cuando me he visto al otro lado me he emocionado.

Y contestando más específicamente a tu pregunta, lo que intento hacer es hablar con la mayor claridad posible, tratando de transmitir algo de emoción y luego dándome cuenta como podía hacer eso.

Ya que durante tres años tuve la suerte de trabajar junto a David Casinos, atleta paralímpico, hay una experiencia radiofónica que recuerdo como una de las mejores de mi vida, que consistió en retarlo, siendo invidente como es él a ser comentarista durante un partido de fútbol en un derbi entre el Valencia C.F y el Levante U.D, mientras yo narraba para radio Marca el partido, con la suficiente amplitud para que David tuviese el criterio de poder comentar ese encuentro.

Poder hablar por la radio y expresar lo que quiera, sin cortapisas, o hacer un podcast con total libertad, ha cambiado mi vida completamente y creo que laboralmente no puedes llegar a nada más, cuando algún oyente te dice que gracias a ti, escuchando un partido, o tal o cual carrera se ha emocionado.

Daniel: En mi caso me encanta la dirección de orquesta porque en esta profesión se dan dos de las cosas que más me gustan, como son la música y la relación o interconexión con las personas.

A veces en el mundo de la dirección de orquesta se habla mucho de la técnica y se deja de lado la emoción. Si el director y el músico no son los primeros que se emocionan, es imposible emocionar al público.

En los ensayos, a través de la palabra, puedes trabajar cuestiones de liderazgo; de gestión del grupo y de influenciar de una manera muy positiva. En este sentido si durante los ensayos eres distante con los músicos, el sonido será distante y frio. Si por el contrario eres respetuoso y cercano y te preocupas por los músicos, esa actitud se transmite y de alguna manera el sonido de la orquesta cambia a mejor.

También me parece algo maravilloso y casi mágico como puedes transmitir tus ideas mentales, a través del gesto corporal. El director de orquesta, en el plano más musical, con ambas manos, suele dar entradas, marcar matices o dinámicas, pero no hay que olvidar que la mirada también transmite mucho, porque por ejemplo, no puedes estar dirigiendo una música alegre con cara triste. Si queremos cautivar al público, primero hemos de hacer lo propio con los miembros de la orquesta.

En definitiva, se trata de transmitir mi idea racional y emotiva, a través del gesto y mi lenguaje corporal.

David: Esto que dice Dani, lo he observado cuando veo las noticias en Tv que hay un registro que falla. Como periodista, no concibo que un presentador esté dando noticias luctuosas, en lugar de con un mínimo de seriedad, con una sonrisa por dar la sensación de ser un buen presentador.

Vivimos inmersos en un mundo hiperconectado y corremos el peligro de alejarnos de los más cercanos, para acercarnos a los más lejanos. En vuestras relaciones personales ¿De qué modo tratáis de mantener el equilibrio entre lo virtual y lo real?

David: Mi mujer también es periodista. Los dos trabajamos en casa y aunque en su caso no lo buscó, ahora no lo cambiaría porque nos permite estar cerca de nuestra familia constantemente. Es verdad que yo continúo viajando, pero menos que cuando nos conocimos porque cada dos fines de semana salía a narrar algún partido de liga, y entre semana me iba a narrar partidos de Champions o Europa League.

Hay pequeños gestos que hay que ir implementando, en mi caso, en cuanto dormimos a las nenas, apago los datos del móvil y no vuelvo a mirar el teléfono para nada.

Hay también otra parte en la que estoy trabajando, porque cuesta más y es la de no mirar el móvil inmediatamente después de que éste vibre. Hace un tiempo, hice un experimento y escribí un artículo posteriormente, de desconectar los datos durante las dos horas que duró una comida con un amigo. La conversación fluyó maravillosamente y cuando volví a conectar los datos nuevamente, solo tardé siete minutos en contestar las cosas urgentes, sin embargo, con las interrupciones hubiese dejado de hablar con mi amigo de veinte a treinta minutos.

Dani te hablaba del éxito y de que tenemos la suerte de que nos sale mucho trabajo. En este sentido, en breve viajaré a Colombia a dar unas conferencias y cabe la posibilidad de que den pie a otras y antes de que esto ocurra, me he planteado el número de conferencias máximas que daría fuera de Valencia, porque en mi situación actual no me compensa estar ciento cincuenta días fuera de casa. Eso lo tengo claro y forma parte de la filosofía que quiero implantar en mi vida.

Daniel: A mí, la tecnología me ayuda cuando estoy fuera de casa, en cualquier otra ciudad o en cualquier país. Gracias a Skype y aunque no tenga el valor presencial, puedo hacer partícipe a mi familia de lo que estoy viviendo en ese momento.

Por otro lado, lo que intento es, como bien decía David, cuando estoy en casa es estar de una manera más presencial y lo más desconectado posible para que el tiempo con la familia sea un tiempo de calidad.

En general, todos estamos en un proceso de mejora, no es algo que hayamos conseguido, porque cada vez es más frecuente estar por ejemplo en la sala de espera del dentista o en el mercado rodeado de personas y estar solo con tu móvil, sin interactuar con ellos. Es una pena porque cuando desconectas un poco de la tecnología y charlas con el que tienes al lado, la vida te brinda oportunidades fantásticas y quien menos te esperas, es amigo de un amigo tuyo.

Transcurridos casi veinticinco años, del éxito de la canción “El Dorado” del Grupo Revolver, una de las estrofas dice “Cambió el verme crecer, por comer a diario”, ¿Somos conscientes de que trabajar en exceso, para que nuestros hijos vivan una vida acomodada, provoca que les faltemos nosotros? ¿Consideráis, que la conciliación familiar se toma cada vez más en serio en España?

Daniel: Lo cierto es que no podemos mirar hechos del pasado con las gafas de hoy porque la sociedad es muy cambiante.

En mi caso estoy enormemente agradecido a mis padres porque con su esfuerzo, lo que pretendieron es que no me faltara de nada y tuviese una vida mejor.

Hoy en día, tenemos que trabajar ese enfoque de que nuestros hijos tengan aquello que puedan necesitar, sabiendo además que lo que necesitan también es nuestro tiempo.

David: Uno de los Feedback, más bestias que he tenido del libro, fue el del padre de mi mujer, que me llamó y me dijo: "Me he leído el libro. Me ha gustado mucho, y para mí ha supuesto un proceso doloroso ver que me he perdido mucho del crecimiento de mis hijos, pero en aquellos momentos lo que nos enseñaban es que teníamos que trabajar, para que nuestros hijos tuviesen oportunidad de hacer lo que nosotros no pudimos".

La suerte que tenemos nosotros, con estos ejemplos es que nos podemos dar cuenta antes, de que queremos disfrutar de nuestro tiempo.

Daniel: Hace un tiempo, tuve ocasión de dar un pregón en mi pueblo y de agradecer públicamente a mis padres, su vida entregada y cómo su felicidad pasaba por la felicidad de sus hijos.

En mi caso, mi agradecimiento es máximo porque si pude estudiar; ir al conservatorio y dedicarme hoy en día a la música fue porque mis padres trabajaron de tal manera que me permitieron hacerlo.

Más personal


- El “Viaje del equilibrista” se estructura en trece capítulos, ¿Alguno es supersticioso?

David: En mi caso no, y te voy a decir más, cuando jugaba al fútbol, me gustaba jugar con el número 10 pero últimamente me gusta jugar con el 13. Desde que vi jugar a Michael Ballack en un mundial, me pareció un número chulísimo y diferente por no ser el del segundo portero.

Hubo un momento, en esa comida con Dani, en la que buscamos aterrizar nuestras ideas en forma de capítulos y nos salieron 13 y en ningún momento nos planteamos si nos iba a dar buena o mala suerte.

Daniel: Yo tampoco soy supersticioso. Como dice David, fue algo casual y no fue buscado el número de capítulos, simplemente el discurso por el que transcurría el libro, así lo hizo.

- El éxito tiene distinto significado para cada uno de nosotros, ¿Cual consideráis que es vuestro éxito?

David: Me acuerdo de un podcast de Víctor Martín, que ha conseguido acceder a personas interesantísimas, y que en sus entrevistas surjan mensajes que te marcan mucho .Tuve la suerte, a través de una amiga, de que él me entrevistara y me hizo esa pregunta, porque siempre acaba el podcast preguntando "¿Qué es para ti el Éxito?" , y recuerdo decirle, -Aún no tenía a mi segunda hija- , que para mí el éxito es ver crecer a mi hija porque en realidad me estoy dedicando a aquello que me gusta, me lo estoy pasando bien, me da para vivir de manera normal. Creo que ya es exitoso poder irme de vacaciones cuando quiera, o salir a comer un día con mi mujer o mis amigos y pasar tiempo con mis hijas.

Daniel: En mi caso, me siento exitoso pudiendo dedicar mi vida profesionalmente a lo que me apasiona, que es la música y en lo personal en tener la familia que tengo, mi mujer y mis hijos. Sentirme agradecido a la vida por lo que tengo y luego por aprender a poner el foco cada día en lo que tengo y no en lo que me pueda faltar.

- De la leyenda de Orfeo, proviene la expresión de que la música amansa a las fieras, ¿Nos pueden compartir alguna canción o pieza musical que empleen como balsámica?

Daniel: La música tiene una capacidad casi mágica de transformar al ser humano y he tenido la suerte de que muchos sueños musicales se me han cumplido e invito a cualquiera de los que nos leen, que en algún momento de sus vidas se desconecten, se pongan los cascos y escuchen dos obras que me parecen de una belleza sublime como son: el adagietto de la 5ª Sinfonía de Mahler y se deje llevar por la música. Con la 9ª Sinfonía de Beethoven, lo que me ocurre es que si musicalmente tiene un nivel casi extra dimensional, se une además y gracias al texto el mensaje de hermandad entre todos los seres humanos.

David: Gracias a mi padre, que me enseño la música de los 60 he tenido ocasión de escuchar mucha música de Los Brincos; Los Sirex; Los Mustang y no solo los Beatles. Además, tengo la suerte de que a mis hijas se lo he trasladado, y sobre todo la mayor tiene mucha cultura musical.

Pero este verano, volví a ver un grupo que a mí me apasiona, que se llama Keane, que tiene además una historia muy fuerte porque su cantante se convirtió en un multiadicto y tuvo que estar ingresado muchísimo tiempo y cuando parecía que ya había pasado su oportunidad, consiguió salir de ese infierno y habló con su banda y este año han vuelto a hacer una gira y acaban de sacar un nuevo disco. Pero para mí una de las grandes joyas de los últimos quince años es su primer disco, que además parecía que anticipaba lo que iba a ocurrir. Se llama "Hopes and Fears", y la canción “Everybody´s changing”, me encanta escucharla me calma y me ayuda a pensar y me parece sublime para un primer disco de un grupo que apareció de repente y que cambió el pop británico.

- En “El Viaje del Equilibrista”, son varias las referencias a otros libros, ¿Cuáles serían vuestras recomendaciones en este sentido?

Daniel: Voy a citar “El Filo de la navaja” de Somerset Maugham, que me cambió un poco la vida y que lleva un mensaje intrínseco similar al nuestro. Viene a decir que la vida es imprevisible y que persigamos desde jóvenes aquello que nos apasiona, sin dejar de lado nuestros sueños, a cambio de una estabilidad. Es un libro que me he leído muchas veces y cuando he tenido ocasión de regalarlo, lo he hecho.

David: “El viaje del equilibrista” tiene mucho de “El Vendedor de tiempo” de Fernando Trías de Bes, y cómo una pequeña fábula te puede decir tantas cosas. Para mí es una inspiración enorme. Se lo recomiendo a todo el mundo y aunque fue escrito hace catorce años es un fiel reflejo de la sociedad en la que estamos viviendo y lo que está sucediendo actualmente. De joven me lo leí, pero no me llamó tanto la atención que cuando hice una relectura y ya había cambiado mi morfología cerebral.

A Trías de Bes, lo he admirado desde siempre. Me gustó mucho “La Buena Suerte”, porque si Álex Rovira tiene algo especial a la hora de darte alegría, Fernando tiene algo especial a la hora de hacerte pensar.

- Albert Espinosa, el su libro “El mundo Azul”, hablaba de que, según nuestra personalidad, somos como instrumentos musicales: De viento (Aventurero); cuerda (No le gustan los riesgos) o percusión (Más racional que emocional). Según esta definición, ¿Qué tipo de instrumento sois?

Daniel: En mi caso me costaría quedarme solo con uno, pero el que define mejor mi personalidad es el piano, ya que creo que es el instrumento que más amplio espectro de posibilidades transmite en lo melódico, rítmico y armónico.

David: Creo que Albert se deja uno que es la voz, porque para mí es un instrumento fundamental y me ha cambiado la vida. Me veo más como un Frontman en una banda, porque nunca he tenido la habilidad de tocar bien un instrumento.

Hace unos días, se lo contaba a Dani mientras corríamos por la mañana. Mi abuelo paterno, estuvo recluido en un campo de concentración en la Guerra Civil y le salvó la vida saber tocar la trompeta y yo por el cariño que le tenía, alguna vez intenté buscar un instrumento en el que me sintiera cómodo, pero era nefasto hasta tal punto que me apunté a la Sociedad Musical de Almussafes, que es mi pueblo y al día siguiente me desapuntó mi abuelo y me dijo, vete a jugar al fútbol que es absurdo que hagas esto. Hasta la flauta en el colegio, la tocaba horrendamente.

(INDIVIDUALES)


- Daniel, ¿Siente algo especial cuando pisa las tablas del espectacular teatro Wagner, o se sube al podio, del auditorio Alfredo Kraus de Aspe, la ciudad que le vio nacer?

Es como si mis capacidades se potenciaran a la hora de salir al escenario. Sin perder nunca los nervios y la emoción propias de salir a un escenario, es el lugar donde me siento muy cómodo y lo considero mi hábitat o mi elemento.

- David, en su faceta de comentarista radiofónico de eventos deportivos del motor, fútbol o baloncesto ¿Le resulta complicado hacer prevalecer la objetividad a sus preferencias personales?

Partamos de la base de que la objetividad no existe porque siempre tenemos un sesgo y creo que ha sido un gran daño para el periodismo. Nunca se puede ser objetivo al 100 % porque nuestras circunstancias de vida no lo van a impedir. Puedes tratar de ser ecuánime y justo, pero nunca podrás ser objetivo del todo.

Durante mi carrera, en los momentos que retransmitía partidos de fútbol para medios locales podía dar un poco de rienda suelta, no al forofismo , pero sí a caer sobre un lado emocional, en lugar de hacia el otro y cuando he narrado en medios nacionales al equipo del que siempre he sido seguidor, que es el Valencia, no ha sido fácil cuando a veces se viven resultados adversos, pero la radio en esencia es tan bonita, que en realidad no me empaña ir hacia un lado o hacia otro.

En mi caso hay otros deportes que me han conquistado, por historias personales y por la cercanía de la gente y el fútbol no es que te desapasione, pero no supone un bagaje de vida o muerte como cuando eres más joven y tu vida emocional pasa por que gane o pierda tu equipo.

- Daniel, si bien David ya contaba con cierta experiencia literaria, ¿Qué le ha resultado más estimulante, enfrentarse a un folio en blanco para escribir “El viaje del equilibrista” o a un pentagrama sin notas, para componer una pieza musical?

Enfrentarme a una partitura en blanco, me resulta muy estimulante y lo tengo más naturalizado y vivo cada día con ello porque la partitura en blanco es el medio para volcar en ella mis ideas musicales y darles forma.

Actualmente estoy trabajando en unos arreglos para un concierto sinfónico con la Orquesta de Valencia y el grupo Second; escribiendo dos obras junto al fantástico compositor Germán Arias, una suite sinfónica titulada “La leyenda del Garoé”, que se estrenará en el 2021 y la BSO de una película. También estoy componiendo una “Obertura Dominicana”, que será como un regalo del pueblo español al pueblo dominicano y que dirigiré allí el próximo año.

En el caso del libro, para mí ha supuesto una experiencia fantástica el poder escribirlo con David. Si bien me considero una persona al que le brotan las ideas con mucha facilidad, David me ha ayudado mucho a ordenarlas, a darles forma y que tengan un hilo conductor.

Por supuesto que con la partitura me siento mucho más cómodo, pero esta primera experiencia de escribir el libro junto a un buen amigo, que además forma parte del periodismo y la comunicación ha sido como saltar en parapente con un monitor.

- David, ¿Qué le llevó a emprender una cruzada en favor del teletrabajo?

Durante mucho tiempo trabajé por cuenta ajena en el mundo del periodismo, donde la mayoría de los sueldos son ridículos, en un sector que permite vender mucha publicidad y ganar dinero a mucha gente, y si haces un buen trabajo ayudas a vender más publicidad, por lo que considero que debería valorarse mejor el rol del periodista.

Es paradójico que en el momento en el que mejor cobraba en mi carrera profesional, no me encontraba muy a gusto por no compartir filosofía con mi jefe y en el año 2007, influenciado por la primera persona que vi que trabajaba desde su casa, Paco Gisbert, con un perfil curioso porque escribía de porno y de fútbol, decidí dejar mi trabajo por cuenta ajena.

Aún no estábamos en crisis y en ese momento vivía solo y me di cuenta de que podía disponer de mi tiempo como quisiera y además me salían más trabajos de los que podía asumir que cuando estaba en el otro sitio.

Dos años después llegó la crisis y tras la construcción, el periodismo fue el segundo sector en el que más empleo se destruyó y muchos amigos míos no tuvieron más remedio que ser Freelance y me llamaban constantemente para pedirme consejo. Esto me llevó a escribir el libro, en forma de guía y que sabía que en ese momento no iba a tener muchas ventas, porque en aquel momento iba contra la idiosincrasia empresarial española, pero que supondría una marca personal, para alguien que hablaba de algo de lo que pocas personas hablaba.

Si bien es cierto, que hay mucha gente que me ha dicho que soy muy pesado – y lo asumo -, hay también mucha gente a la que he ayudado a ser más feliz y a ver más a su familia, por lo que solo con eso, estoy encantado.

- Daniel, en su momento, el divulgador musical Fernando Argenta, democratizó la música clásica, con programas como “El conciertazo” o “Clásicos populares”. En su caso ¿Qué acciones lleva a cabo, para desencorsetarla definitivamente y hacerla atractiva a más personas?

Me gusta mucho la palabra desencorsetar, porque precisamente surgió en una entrevista que me hizo David hace unos años y me gusta porque algunas personas me aconsejaban que me dedicase a uno u otro estilo de música, pero yo encontré mi camino, que era disfrutar de la música en todas sus vertientes. Me apasiona la música en general y me encanta dirigir todos los estilos.

Otra faceta que me llena mucho para divulgar la música es la Conferencia-Concierto que realizo junto al genial Fernando Botella en múltiples lugares titulada “El mensaje de la música”, en las que juntos mostramos los muchos aspectos positivos que nos aporta la música en todos los ámbitos de nuestra vida.

- David, a pesar de la frase “una imagen vale más que mil palabras”, son muchos los que, en un partido de fútbol, acompañan la imagen televisiva con el sonido de la radio, ¿Cuáles cree que pueden ser las razones por las que prefieren hacer uso de ambos medios?

Al final, nuestra generación y anteriores ha crecido con la radio, por lo que la radio está asociada a nuestra infancia. La radio se ponía en la cocina, cuando cocinaban nuestras madres, se ponía en casa los domingos y siempre estaba presente en el coche.

Ahora, es verdad que las generaciones más jóvenes son audiovisuales, pero ya están escuchando Podcast y creo que no está muy lejos el momento en el que un Máster se pueda cursar a través de Podcast y como dice mi amigo Rafa Lupión, -una persona adelantada en el mundo de la radio Online-, “No hay ningún otro medio de comunicación, que le hable al cliente al oído”.

El ritmo de la radio no es el ritmo de la televisión, y de hecho, en alguna ocasión me han dicho que yo no podría narrar en televisión porque lo hago demasiado rápido, y creo honestamente que no es así, ya que con independencia del ritmo de narración, puedes estar filosofando sobre las circunstancias del partido, porque lo que está sucediendo ya lo ve el telespectador.

- Daniel, ¿Mejor que las casualidades, las causalidades?, ¿Fruto de esto último, conoció al director de orquesta venezolano, Gustavo Dudamel?

Hace poco coincidí con Gustavo en Peralada y pronto nos volveremos a encontrar.

Es cierto que lo conocí de una manera inesperada. Como hablamos también en el libro David y yo, de forma equivocada las personas solemos poner el foco y mostrar lo mejor de nosotros únicamente en el ámbito profesional en el que nos movemos, pero en mi caso, la vida me ha llevado a conocer por vías que no son musicales a personas con una proyección inmensa en el mundo de la música, sino por otro tipo de conexiones que la vida te brinda.

- David, además de escribir sobre temas culinarios, ¿Le gustan también los fogones?, ¿Con qué postre cerraría esta entrevista?

No te voy a engañar, soy nefasto cocinando. Mi madre es maravillosa, mi abuelo era maravilloso y yo soy un negado.

Hay dos cosas que no se me han dado nunca bien, que son cocinar y tocar un instrumento, como te dije anteriormente.

Es curioso el tema culinario, y vuelvo a la causalidad, que comentaba Dani. Ahora trabajo para Radio Marca, que pertenece a Grupo Unidad Editorial, donde está también El Mundo, Telva, etc.

Y En el Mundo Comunidad Valenciana, está mi amigo Jaime que dirige el suplemento Cinco Barricas y cuando él abrió una web, con este mismo nombre me dijo que quería que escribiera un blog que relacionase el mundo del deporte con la gastronomía.

Tengo la suerte de ser amigo de los hijos de Darío Felman, que fue un jugador excepcional de Boca Juniors y del Valencia, muy amigo de Kempes y una de las historias que contaba era cuando los jugadores al salir del entrenamiento se iban a comer un bocadillo de calamares.

En un momento determinado, el especialista gastronómico de El Mundo Comunidad Valenciana, se marchó y el Director me dijo que si podía trasladar al periódico, lo que hacía en el Blog y de paso hacer gastronomía pura y acepté con la condición de que me dejase total libertad para escribir y eso pasaba por escribir un primer artículo que se titulase “No soy crítico gastronómico” para que quedase muy claro que no tengo los conocimientos culinarios para juzgar a nadie y la segunda condición era hacer divulgación gastronómica, para contar la historia de las personas que hay detrás de los restaurantes. Doy por hecho que la comida está buena y al final a pesar de que no soy experto en estos temas, he acabado escribiendo de gastronomía.

Valga esto como postre, en esta sociedad líquida en la que nos movemos y en la que nos tenemos que adaptar a lo que nos venga y al final la suerte que tenemos, es que podemos hacer y aprender muchas cosas siendo conscientes de hasta donde llegan nuestras limitaciones, sin engañar a nadie, como puede ser mi caso , que empecé retransmitiendo partidos de fútbol de 2ªB con el Levante y ahora escribo de restaurantes con estrella Michelín, sintiéndome igual de periodista y pasándomelo igual de bien o incluso mejor.

Daniel: Hablando de esto. Richard Branson, el presidente de Virgin Record decía que cuando la vida te ofrezca una posibilidad, y no te sientas lo suficientemente formado, acéptala y en ese momento fórmate y estudia para hacerlo lo mejor posible.

David: No tengo nada que añadir, a la guinda que acaba de poner Dani al pastel.

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