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Sin Pau... también
Daniel Lázaro
El Mundobasket llega hoy a su fin tras dieciséis días en los que los amantes del baloncesto hemos tenido que despertarnos muy temprano para poder contemplarlo en televisión. Ese final es el que todo español soñó con los partidos de preparación, aunque pocos fueron los que se creyeron el sueño. El pesimismo al que nos tiene acostumbrado el deporte español acabó el viernes con ese tiro de tres que falló Nocioni, aunque no se engañen, cuando empató Argentina a falta de veintidós segundos más de uno juró todo lo que le vino a la cabeza y mucho más. Afortunadamente –por una vez en la vida- la suerte nos sonrió y nos vamos a enfrentar a Grecia en la final.
Ay, los helenos... no me gustan nada como rival para nuestra selección, y mucho menos sin Pau en la pintura. El de Memphis es el único finalista entre los veinte mejores anotadores con una media de 21 puntos por encuentro disputado y sin duda que lo vamos a notar a partir de las 12:30. Reyes y el hermanísimo tendrán la gran responsabilidad de suplirlo pero salvo que los compañeros de laSexta nos lo enfoquen continuamente, no nos acordaremos de Pau. Debe ser la euforia de estar en la final pero confío en que Felipe y Marc no me dejen mal.
A nuestro equipo ya lo conocemos demasiado, pero habrá que luchar mucho ante Grecia. ¿Por qué no nos habrá tocado Estados Unidos? Los americanos hubieran sido una presa mucho más fácil, seguro. En fin, los de Pepu deberán apretar en defensa y no permitir tiros fáciles como ocurrió ante Argentina -33 tiros desde fuera de 6.25- que nos pueden matar. Grecia basará su juego en la fuerza y no nos podemos quedar atrás. Serán posesiones largas y tendremos que estar al 100% en cada una de ellas si queremos traer el oro para Madrid. Si conseguimos contagiar nuestra velocidad a los helenos, el partido será nuestro.
Y es que ¡debe ser nuestro! No se nos puede escapar, otra vez no. Dicen que para ganar primero tienes que sufrir derrotas. Las derrotas ya las hemos sufrido. Ahora toca arrollar a los griegos y saltar de alegría al ver a Jiménez levantar la copa. La euforia debe continuar, y si perdemos... no pasa nada, seremos segundos por delante de los campeones olímpicos y de los imbatibles que ni siquiera han dado miedo.
Pero tranquilos, el mundial ya está aquí, en la palma de nuestras manos.
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