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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Las cosas de Raúl

Paco Milla
Paco Milla
sábado, 2 de septiembre de 2006, 03:44 h (CET)
- Hola Raúl, ¿cómo va eso?

- Hombre Federico, pero ¿cómo tú por aquí?
- Pues ya ves, que no me pierdo ningún año el descenso del Sella. No recuerdo haber faltado nunca. Este ambiente, me da años de vida, chico.

- Vaya, pues a mi me pasa igual, solo que yo, ya me animé y este año voy a participar.

- ¡Coño, no me digas! Pero si nosotros ya estamos mayores para eso... ¡lo nuestro son los “culines”!

- ¿A cual de ellos te refieres? Jóvenes, maduros, prietos, “caiditos”...¿ o hablas de sidra?

- Je,je,je yo a mi edad casi solo lo último....

Raúl hizo un gesto a su amigo señalando al camarero, quien parecía que a falta de mas clientes estaba muy interesado en la conversación que mantenían ambos amigos y a Raúl, que era un cachondo mental, se le ocurrió una estrategia para apartar al camarero de la intimidad de la conversación. Dado que habían trabajado juntos 30 años en ENSIDESA se conocían bien y por tanto esperaba que Federico se diera cuenta de este tema y comenzó:

- Oye, ¿te acuerdas de mi jirafa?

- ¿Jirafa? ¿tienes una jirafa?

- Sí hombre, ¿no te lo dije? -intentaba de nuevo Raúl, haciéndole un guiño a su amigo-.

- Ah, sí hombre sí, la jirafa... ¿y qué tal está?

- Bien, bien, bueno tan bien que estuve en duda sobre si traerla a participar, pero claro, si la subo en la piragua hay un problema y es que igual llegando a la meta, da con la cabeza en el puente. Ye muy larga, nin. Así que, lo comenté con mi mujer y llevamos tres meses preparándonos. Compré una piragua y vendí el sofá, y mientras vemos la tele nos entrenamos. No veas que brazos tiene la mi "parienta"... ¡Ya los quisiera Busto! Pero claro, pensé que participar sin más no tenía riesgo, así que llegamos al común acuerdo de hacer el trayecto al revés... remar, esquivar... ellos para abajo, nosotros para arriba. Salimos de la meta a la misma hora que ellos pero haremos el camino a la inversa. Ganar no ganaremos, oye, pero y lo que nos vamos a reír... ¿eh? Y lo más importante es que los primeros que vamos a llegar a la salida... ¡seremos nosotros! Pero no digas a nadie nada de esto.

- No, no, tranquilo, que yo no sé "na de na".

- La verdad es que me preocupa sobre todo la piragua de Busto y el compañero que "andan" con turbo y yo estoy algo lento en eso del "esquivo". Igual nos ensartan y nos llevan "pinchaos" hasta nuestra salida, que es lo que yo digo: "Cada uno sale de donde quiere". ¿O no es así? "Tos pa lla...tos pa lla"... ¿Y por qué? ¿Remontar el río no tiene mérito o qué? Oye, voy a tener que dejarte, tengo que calentar los músculos ascendentes, que mi mujer ya lleva en la bañera del hotel toda la mañana con dos velas de nazareno, que nos trajimos de Sevilla en Semana Santa y le añadí yo unos abanicos de mi abuela en la base.

- Vale, pero antes de marchar cuéntame algo de tu jirafa.

- Ah, si que me olvidaba, pues verás ayer mismo compré un dúplex.

- Coño, qué bien te van las cosas...

- No, no, si no es para mi...¡es para la jirafa! Es que en un piso no cabía, así que le compré un doble piso, para que pueda tener el cuello estirado.

- Ya lo creo, mucho mejor.

- Esta muy contenta ella... ¡es que es muy agradecida!

- ¿Y la sacas de paseo?

- Sí claro, todos los días, aunque dependiendo si sube la bolsa o no.

- Claro, por lo del detergente que lava mas blanco.

- Ya no solo eso, sino por la idiosincrasia del idioma en sí misma. Lo peor es bajarla en el ascensor, chico. Tiene que doblarse entera.

- Claro, menos mal que no tiene el cuello de cemento.

- ¡Ufff! Entonces no podríamos ponerle techo... ¡al ascensor, digo!

- También llevas razón.

- Yo la llamo Fermina... es que nació en julio.

- ¿Y Julia no te gustaba?

- Sí, sí pero es que julia, se llama mi mujer y, claro, era un lío en casa porque contestaban las dos.

- Ah... ¿pero habla?

- ¿Quién, la jirafa?

- Sí.

- No, pero mi mujer es ventrílocua y contesta por ella.

- Pues yo que tú hubiera vendido el piso y problema resuelto.

- Ya, pero entonces ¿dónde meto al loro?

- ¿Qué loro?

- El loro es el dueño del piso, se lo alquilé y se quedó a vivir con nosotros. Pago menos.

- Y por fin, ¿la corrida del otro día que tal?

- ¿Cuál? ¿La de toros?

- Bueno, cuéntame la que quieras, total acabo de salir de trabajar y hasta el lunes no vuelvo.

- Coño, entonces tenemos tiempo...

- Es que me despidieron del "curro" y me fui a dar una vuelta de varias semanas en el yate. Estoy desconectado de la situación actual del Ibex 35.

- Pues 43 litros tenía la bota.

- ¿Que gastas un 43 de pie?

- ¿No me has preguntado por la corrida? Pues eso, que me lleve a la plaza una bota con 43 litros de vino

- Coño, ¿y dónde aparcaste?

- Pero al segundo toro ya no tenía una gota

- Tendría pérdida.

- ¿Quién?

- Coño, la bota.

- Perdida estaba mi mujer buscándola por casa, porque la utilizaba ella para dar de beber a la jirafa.

- ¿Pero se llevan bien?

- Ya lo creo, la bota te la pones a la espalda como una mochila cualquiera.

- Si me refiero a la jirafa.

- Bueno no creas, cierta mirada celosona sí le noto, sí. Cuando levanta el labio superior y me enseña los dientes, yo es que me deshago, chico.

- Lo natural, que le coges cariño a los animales.

- Y además es muy independiente. Mira, vivimos encima de casa Marcial y yo le pongo un billete de cinco euros en la boca, ella saca la cabeza por la ventana del dúplex, estira el cuello y pide el plato del día.

- ¿Y le vas a dar estudios?

- ¡Caaa! De eso nada. Vicios no le pago ni uno.

- Camarero, ¿nos cobra?

- ¿Puedo pedirles un favor señores?

- Faltaría mas, que se lo dé este, que a mi no me quedan favores.

- ¿Puedo pedirles que no vuelvan jamás, jamás, jamás por este bar? Y además, les aviso de que voy a llamar a la policía y mañana la meta va a estar muy, pero que muy vigilada. Así que olvide sus planes. Yo en la mili fui cabo gastador, así que a mi, bromas, poquitas o ninguna.

- Joer, qué carácter, ni que tu madre se llamara Fermina. ¿A que sí, tú?

- No a mi no me metas que ya sabes que yo con la diabetes estoy que no puedo ni sonarme los mocos y mucho menos ir a casa de mi suegra ahora a pedir chinchetas. Hala mozo, hasta mañana.

Ya en la calle, los dos amigos se partían de risa.

- Bueno -dijo Raul-, adiós, ya te veré mañana en el descenso. ¿Coges el tren para ver toda la prueba?

- Si quería cogerlo, pero estaba pensando que voy ahora mismo a comprarme otra jirafa y no va a caber.

- No, no te compliques la vida, los cocodrilos tienen también mucho amor que dar y si vas con él te dejan sitio. Vamos, que no te van a empujar ni para subir ni para bajar. Vas a ser el dueño, nin.

- Po zi po zi. Voyme a por lotería que en Arriondas suele tocar.

- ¡Viva el descenso del Sella! ¡Puxa les Piragües!

- ¡Puxa!

- Adios

- Adios.

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