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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

De Marbella a Torrevieja

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 1 de septiembre de 2006, 03:32 h (CET)
Marbella y Torrevieja siempre han tenido un punto que las une. Ambas son localidades costeras, en ambas se multiplica su población en la época estival, ambas fueron puntos de aquellos veraneos tranquilos de antaño y, ahora, ambas unen sus nombres a escándalos urbanísticos donde se mezclan nombres de los políticos que las rigen y por ambas merodean las mafias. En Marbella desde hace cinco meses las reuniones municipales se realizan en la prisión de Alhaurín. Allí están a la espera de juicio los dos últimos alcaldes que ha tenido la ciudad, la mayoría de los concejales y algunos de los que les acompañaron por el camino de la corrupción y el cohecho, entre ellos abogados, constructores y el, al parecer, muñidor mayor de esta operación: Juan Antonio Roca. Otros todavía se pasean y van de fiesta en fiesta por Marbella después de haber depositado suculentas fianzas.

Mediterráneo arriba podemos encontrar una costa donde reina el cemento y cada vez se hace más difícil divisar el azul del mar. Saltamos sobre Murcia, que también debe tener mucho que decir al respecto, y tropezamos con el Sur de la Comunitat Valenciana donde los escándalos urbanísticos comienzan a ser el pan nuestro de cada día. Muchos tenemos la impresión de que con el asentamiento de la democracia han llegado al poder algunos seudo políticos con ganas de llenarse el bolsillo lo antes posible y de vivir no para el contribuyente sino del contribuyente. Estos días Torrevieja está en todos los medios de comunicación. Un escándalo de presunta brutalidad policial y dejación de funciones por parte de los agentes de la autoridad ha hecho desfilar, en calidad de imputados, a más de una docena de agentes de la Policía Local y a los concejales de Seguridad y Sanidad. Al mismo tiempo se ha sabido que el Jefe de la Policía Local, uno de los imputados, está ocupando el cargo sin tener la titulación correspondiente, que se han realizado contratos haciendo caso omiso a la legislación vigente y que se le ha prorrogado ilegalmente el contrato a una sobrina de un concejal después de haber suspendido las pruebas correspondientes. Cada vez este viejo País Valenciano se parece más a los secarrales de Sicilia.

Pero este periplo estival de Marbella a Torrevieja pasa también por Orihuela con paradas obligatorias en Alicante y Castellón ciudades donde dos alcaldes y un Presidente de Diputación están inmersos en pleitos con la justicia por presuntos trapicheos ilegales. El alcalde de Alicante presuntamente ha beneficiado al mismo constructor que se ha quedado los terrenos sobrantes de Terra Mítica, el Presidente de la Diputación de Castellón está siendo investigado por Hacienda y también la justicia intenta averiguar si medió en la aprobación de unos productos fitosanitarios que distribuían su esposa y una amiga de ambos y el de Orihuela, con 16 causas pendientes ante los tribunales, viaja en un automóvil Bentley de la casa Rolls & Roice valorado en más de 240.000 euros y vive en un chalet cuyo precio de mercado es de 900.000 euros por el que paga un alquiler de tan sólo 600 euros, incluidos agua y electricidad, todo ello propiedad de un constructor al que se le ha permitido construir 11.000 viviendas y un campo de golf en terrenos que estaban calificados en el PGOU como no urbanizables. Vuelve el viejo “Do ut des” de los romanos mientras el Sur de la Comunitat huele a podrido.

“Comunicar a la Dirección del Partido Popular y a poner a su disposición el puesto público que desempeñan, si de la apertura de cualquier procedimiento jurisdiccional puedan derivarse indicios racionales de comisión de un delito”. Esto es lo que según el punto 8 del Código Ético del PP deben hacer sus militantes. En lugar de ello, lo que hacen es reunirse en una comida para celebrar el fin del verano. Este año el lugar elegido ha sido Torrevieja, otras veces es en San Pedro del Pinatar, ya que los dirigentes murcianos también acuden a este ágape fraternal. Y presidiendo todo este aquelarre de imputados ha estado Francisco Camps, President de la Comunitat, quien con su presencia y su mutismo viene avalando todas estas actuaciones de las que un día los jueces establecerán las responsabilidades y entonces Fontcalent- la cárcel de Alicante- se hará tan famosa como ahora es la malagueña de Alhaurín. Eso si sin prensa del corazón a la puerta esperando a la Pantoja.

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