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El antídoto azulgrana

Rodrigo Gil-Sabio
Rodrigo Gil
martes, 29 de agosto de 2006, 20:37 h (CET)
Al Fútbol Club Barcelona le han entrado dudas. Normal, sobre todo después de las triunfales exhibiciones veraniegas, Supercopa de España incluída. Pero el poderoso Goliath europeo no contaba con la puntería del David andaluz, el Sevilla, que el pasado viernes se llevó la Supercopa de Europa barriendo de un plumazo la fiebre de admiración culé que había inundado, incluso, a algún sector del mismísimo madridismo.

Una cosa es aplaudir a Ronaldinho en el Bernabéu y otra muy distinta proclamar al Barça campeón de Liga un veintitantos de agosto. Seamos serios. Los de Rijkaard se lo van a tener que trabajar, y mucho, después de lo visto en Mónaco. Eso sí, siguen siendo los favoritos de la Liga. Juande Ramos se plantó en la superfinal europea y supo taponar perfectamente las vías de creación de su rival. Con Xavi y Deco maniatados, el Barça es mucho menos Barça. Si a esto se le adereza velocidad -con y sin balón-, agresividad -cierta chulería psicológica- y una pizca de suerte -la del campeón-, tenemos las bases para crear el antídoto culé.

Además, el Barcelona anda un tanto despistado tras las peripecias de Laporta con el trono presidencial o con los extraños fichajes de Van Bommel (traspasado al Bayern) y Ezquerro –contratados en su día, ¿para qué?- o de un Saviola que se está volviendo loco, por no hablar del camerunés Eto’o y sus espantadas. No es oro todo lo que reluce en el imperio azulgrana, aunque aún siga teniendo una mina.

El Sevilla, en cambio, vive en una nube. Parece el contrapunto. Decir que es el mejor equipo de Europa como afirma José María del Nido, su presidente, es mucho decir; pero afirmar que tiene la mejor afición del mundo no es descabellado (sobre todo desde la leyenda del ‘maltazo’). Eso sí, aunque pierda a estrellas rutilantes como Zamorano, Saviola, Baptista o Sergio Ramos, tiene una innata capacidad de recuperación que le hace superarse a sí mismo. Eso, y el excelente trabajo de Ramón Rodríguez Verdejo ‘Monchi’ en la dirección deportiva y su equipo de colaboradores.

Este proyecto del Nervión huele a Champions, pero la Liga es una competición larga, y sobre todo exigente, para equipos de este tipo. Que se lo digan al propio Sevilla, que ha tardado cien años en saborear las mieles del éxito europeo. Hoy comienza su Liga, con los Palop, Javi Navarro, Jesús Navas, Kanouté, Luis Fabiano... que han demostrado que el Barcelona es humano, mortal. Una cura de humildad para los azulgrana y una dosis de moral para el resto.

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