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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   independentismo  

Iceta, meterete de la política, un apoyo del separatismo catalán

Los separatistas le deben, al señor Iceta, una parte importante de los avances conseguidos
Miguel Massanet
miércoles, 9 de octubre de 2019, 11:01 h (CET)

Un personajillo que, en ocasiones, resulta cómico o ridículo, según como se lo quiera ver. Un peligroso sujeto con más conchas que un galápago, perro viejo del socialismo catalán, habilidoso e influyente en el PSOE de Madrid y, seguramente, una de las personas que más han sabido manejar al escurridizo Pedro Sánchez, durante los últimos años; marcándole la política que, en cada momento y oportunidad, debía desarrollar en el espinoso tema de Cataluña. Sin duda, él fue uno de los que insistió más en que el 155 tuviese una duración excesivamente corta, tanto que, en lugar de servir para desmontar el intento de los separatistas de avanzar en su movimiento hacia la independencia de Cataluña, apenas valió para que, unos cuantos de sus máximos responsables acabaran con sus huesos en las cárceles, acusados de haber intentado celebrar un referéndum ilegal para conseguir que, los catalanes, manifestaran a través de las urnas si estaban a favor o en contra de seguir permaneciendo en España como ciudadanos españoles o bien aspiraban a separarse de ella.


Desde el punto de vista de los intereses de la nación española, seguramente Iceta puede considerarse uno de los políticos que con sus intrigas, sus influencias, sus manejos y sus intervenciones, más han perjudicado a España, más oportunidades ha conseguido que se les dieran a las aspiraciones separatistas de auto independencia y más triquiñuelas haya utilizado para que, Sánchez, durante los meses que ha conseguido instalarse en el gobierno de la nación, haya tolerado, soportado, consentido, disculpado y frenado la acción de la Justicia y de los cuerpos policiales, para evitar que el peso de la Ley cayera sobre todos estos dirigentes catalanes que, no contentos con declarar sus intentos de seguir reclamando el referéndum de autodeterminación, han dado muestras de no importarles infringir las leyes estatales y desobedecer a los tribunales de justicia, amén de aprobar en el Parlamento de Cataluña acuerdos contrarios a la Constitución y cuestiones que no entran dentro de las funciones que les fueron conferidas por la Ley.

Bajo su apariencia de muñeco saltarín se esconde una persona capaz de maquinar acuerdos secretos, forzar cambios de política en el mismo PSOE y utilizar al mismísimo Sánchez como instrumento para que, incluso en los casos en los que la postura de Torra y sus secuaces o del mismo Puigdemont, hayan elevado el listón del desafío soberanista en contra del Estado español; lo haya utilizado para conseguir evitar que, el Gobierno, llegase a tomar represalias, ordenar detenciones o forzar dimisiones si, con ello, su situación en Cataluña se reforzaba, sacaba algún beneficio o servía para fortalecer su liderazgo en el PSC, aunque con su intervención dejase a las autoridades españolas en el más completo ridículo, desprestigiada y menospreciada nuestra propia Constitución.


Su función de Rasputín del señor Pedro Sánchez (puede que sea una de las personas de su partido que más consigue influir sobre él) le ha situado en una posición privilegiada, sabiendo que Cataluña a la hora de las votaciones es una buena reserva de votos para el PSOE, aunque sea a través del partido gemelo, el PSC. Es posible que, en estos momentos en los que Sánchez si se decanta mucho a favor del independentismo catalán y vasco, puede que salga perjudicado ya que, en el resto de España, esta postura de tolerancia con las aspiraciones independentistas catalanas no le favorece entre su propio electorado, el señor Miguel Iceta deba de permanecer en un segundo plano, si es posible sin destacarse demasiado y evitando poner en apuros a un aspirante a gobernar España, como es el señor Pedro Sánchez que, desde hace unos meses, quiere dar a los votantes la imagen de ser un gran estadista que, no obstante, no deja de repetir cientos de veces su intención de instalar en nuestra patria un “gobierno progresista” que, para su modo de ver va a ser capaz del milagro de la multiplicación de los panes y los peces ya que promete dinero, ayudas, mejoras sociales, aumentos de pensiones, más trabajo y un salario base para todos los españoles, cuando tenemos los PGE congelados, nuestra deuda pública está ya al 99% del PIB y el déficit público del Estado y de las autonomías sigue aumentando pese a las promesas que el señor Presidente en funciones les hizo a la UE de que se mantendría los porcentajes que prometieron no sobrepasar en esta capítulo. Lo que se calla es de dónde va a sacar los recursos para tanto gasto público y cómo va a explicar a Bruselas el incremente desmesurado de nuestra Deuda Pública a consecuencia de semejante despilfarro. El aumento de la presión fiscal se da por descansado y todos sabemos a quiénes va a afectar de una manera más vejatoria: a la clase media ciudadana.


Una y otra vez, en cualquier lugar en el que se halle, insiste en lo del estado progresista, como si con solo referirse a ello todos los problemas graves a los que se va a tener que enfrentarse, en unos momentos en los que lo aconsejable es contener el gasto público, reducir los impuestos y favorecer la adaptación de plantillas ante una situación que amenaza con ensombrecerse para la economía, sobre la que densos nubarrones en el horizonte amenazan con el estancamiento de la economía europea y, posiblemente, un parón en lo que se refiere a las perspectivas de nuestras industrias y exportaciones que ya han comenzado a percibir los primeros efectos de lo que, posiblemente, sea una congelación de la actividad industrial que,, con toda seguridad, va a coincidir, si Dios no lo remedia, con los efectos previsibles del “brexit” inglés y el hecho preocupante de la posible recesión para la república Alemana, que ya sufrió una caída de su PIB de un 0’1% sin que nadie pueda descartar que esto se repita y caiga definitivamente en recesión lo que, para el resto de Europa, teniendo en cuenta el papel que ha venido desempañando dicho país en la CE, considerado como la “locomotora” de la economía europea, puede reportar importantes problemas al resto de naciones europeas y, sin duda, junto con los efectos del “brexis”, España no iba a ser uno de los países que menos se viera afectado por esta doble circunstancia.


Y es que, cuando los señores de Ciudadanos toman una iniciativa (por cierto, que debió ser la decisión que debieron tomar cuando ganaron las elecciones en Cataluña, aun sabiendo que no sacarían adelante su propósito, pero hubieran dado una muestra, a sus votantes, de que se había hecho todo lo posible para corresponder a la confianza que el pueblo catalán había depositado en ellos) de presentar una moción de censura contra el presidente de la Generalitat, señor Quim Torra, aún a sabiendas de que sólo con el PP de acompañante no disponían de suficientes votos para ganarla, el PSC debía de haber mostrado su defensa de la Constitución española, alineándose con los promotores de la moción para que, los separatistas y comunistas, hubieran visto que existía un importante grupo que defendía los derechos de la mitad del pueblo catalán, que es el que no quiere que prosperen todos estas maquinaciones de orden soberanista. Ciertamente la moción fracasó, pero lo que sí ha quedado claro es que el PSOE y su partido hermano en Barcelona siguen apoyando, indirectamente, a los separatistas catalanes; dando la espalda a los partidos constitucionalistas que dejaron bien explicitado, en sus respectivos speechs, que los socialistas catalanes ponían por delante sus intereses electorales a que, los catalanes, siguieran defendiendo a todos aquellos que, terroristas o no, facinerosos constructores de bombas o CDR, estaban dispuestos a convertirse en activistas al servicio de una república catalana. En realidad, están dispuestos a llevar a cabo la revolución para seguir intentando conseguir su objetivo principal, que consiste en enfrentarse al Estado español para buscar doblegar su voluntad y hacerle que acabe cediendo en sus pretensiones separatistas. Por supuesto que nunca lo lograrán, pero con muchos Iceta que les siguieran apoyando, es posible que llegaran a conseguir, “no ahora pero de aquí unos años” (así se expresó Iceta en una ocasión en la que le preguntaron sobre tan escabroso tema)aquello que tantos años vienen intentando lograr.


Patética la figura de un Quim Torra recibiendo la reprimenda, sin concesiones de parte de Ciudadanos y del PP que le recriminaron que desde su figura de representante del Estado español en Cataluña, como presidente de la Generalitat no hay sido capaz de condenar de una manera clara y sin ambages, a estos terroristas que estaban preparando artefactos explosivos, para usarlos contra edificios públicos y que tenían recogidos los nombres de personas famosas, seguramente para actuar en contra de ellas. Dijimos, en una ocasión, que el día que todas estas manifestaciones, algaradas, ocupaciones de carreteras o edificios públicos acabaran de la forma en la que alguna vez sucederá, si seguimos por esta camino, es muy posible que concluyan y se produzcan víctimas a consecuencia de los enfrentamientos, momento en el que el aumento de la violencia se acentuará y nadie puede ser capaz de aventurar en lo que pueden estos enfrentamientos si la escalada de violencia no se detiene.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, los señores del PSOE, si quieren seguir argumentando que quieren una solución pacífica para el problema catalán que, naturalmente, no puede consistir en este “ diálogo” al que continuamente se refieren, cuando todos sabemos que lo que buscan exclusivamente es conseguir la autodeterminación de Cataluña y su independencia de la nación española; deberán pensar en conseguir la unidad de todos los españoles que defendemos la Constitución para evitar que se produzca algo sobre lo que no existe ningún tipo de posibles conversaciones con los nacionalistas y no cabe más que recurrir a las leyes y al mandato constitucional para imponer, por las buenas o por los medios alternativos existentes, la normalidad, el orden y el complimiento de la Constitución en todo el territorio español y, en especial, en la comunidad catalana. Sobre ello, ningún español bien nacido, puede albergar duda alguna. O eso es lo que pensamos nosotros.

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