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Etiquetas:   Reflexión   Política   Democracia  

Involución política

>¿Se puede dar un giro 360 grados en la involución política?
Octavi Pereña
martes, 8 de octubre de 2019, 10:42 h (CET)

Los viñateros acostumbran a ser muy punzantes a la hora tratar situaciones de actualidad. No debe extrañarnos que sean el objeto de airadas censuras de parte de quienes se dan por aludidos por la crítica humorista. Lo mismo ocurre con las parábolas de Jesús. Sus enemigos, al sentirse aludidos por las mismas, querían deshacerse de Él. Al final, gracias a la traición de Judas efectuada en la oscuridad de la noche fue hecho prisionero, sujeto a un juicio ilegal nocturno por los jerarcas religiosos y de madrugada entregado a Pilato, el gobernador romano, para que fuera sentenciado a muerte. No todos los viñateros ni críticos humoristas tienen un trágico final como Jesús. En algunos casos contemplan como las sedes de redacción de las publicaciones son objeto de la violencia de quienes no quieren oír hablar de la libertad de expresión. A otros se les acusa de incitación al odio. La crítica, que se le tendría dar buena acogida porque ayuda a corregir los defectos de los censurados no se recibe como se merece. Ello se debe a que el pecado no quiere que las fechorías sean conocidas.

J L Martín en una de sus jocosas viñetas nos presenta a su personaje Quico Jubilata sentado en un banco de un parque leyendo el periódico: “Sube la extrema derecha”. En la siguiente secuencia lee. “Más escaños para los populistas europeos”. En la siguiente piensa: “Los científicos todavía no han conseguido viajar al futuro”. En la que aparece el The End de la historia, sigue pensando: “En cambio a algunos políticos no les cuesta nada viajar al pasado”. Los pensamientos de Quico Jubilata son los mismos que los de muchos. Principalmente quienes fuimos testigos de la muerte de Franco y de la transición política con la aprobación de la Constitución de 1978. Los 41 años que llevamos de democracia nos han decepcionado. En vez de habernos conducido al arraigo de los valores democráticos somos testigos de su devaluación. Tal como piensa Quico Jubilata “a algunos políticos no les cuesta nada viajar al pasado”.

¿Cuál es la causa de la involución democrática? El primer síntoma es la degradación del cristianismo. No es que antes de 1978 no estuviese degradado. Es que la esperanza de renovación política no ha ido acompañada de la reforma religiosa que acercase a la Iglesia a las fuentes del cristianismo. A partir de la legalización del cristianismo por el emperador romano Constantino con la promulgación del Edicto de Milán en el año 313 de nuestra era se acentúa la decadencia del cristianismo debido a la relación adúltera con el Imperio romano. El maridaje Iglesia-Estado fue nefasto pues rompió el vínculo conyugal que la unía a Jesús, el Señor de la Iglesia. Con ello se acentuó la prostitución doctrinal y la dependencia descarada del Estado. Fruto de todo ello fue que en vez de irradiar la luz de Dios difundió las tinieblas satánicas.

A medida que se fortalece la dependencia de la Iglesia del Estado se va debilitando la vinculación con Jesús que es el Señor de la Iglesia. Poco a poco se va debilitando el brillo que produce la presencia del Espíritu Santo hasta convertirse prácticamente en tinieblas totales. Quedan unos pocos vestigios de lo que fue la iglesia apostólica, insuficientes para que los que andan en tinieblas puedan recibir la luz de Dios que alumbra los corazones. La Iglesia institucional se convierte en un ciego que guía a otros ciegos. Todos ellos caen en el hoyo.

El segundo síntoma de la involución democrática es consecuencia de que la iglesia se ha convertido en un faro estropeado que no irradia la luz de Dios que el hombre pecador necesita para no chocar con los arrecifes de su entorno.

El ser humano sin Jesús que es la luz que necesita, se extravía. Pierde el norte. Ignora dónde está la meta. El caos social es el resultado de la ceguera espiritual del hombre.

Últimamente la política se ha convertido en un drama. Los protagonistas del espectáculo no saben lo que hacen. Se parecen a ciegos que se encuentran en terreno que no les es familiar y tropiezan con los obstáculos que se presentan ante ellos. Hablan mucho de recuperación democrática. Lo cierto es que son la causa del desbarajuste. Tanto los de un partido como los del otro se jactan de ser defensores de la patria. Se envuelven con la bandera. Resucitan las tradiciones patrióticas del pasado. En vez de reconocer sus errores permiten que el nudo les siga apretando el cuello. La asfixia es general.

La involución democrática no es solamente un problema de los políticos. ¿De dónde salen los protagonistas que suben en el escenario político? Son ciudadanos que andan en tinieblas que siguiendo las reglas democráticas alcanzan el poder en las distintas esferas de la Administración. La regeneración política no se conseguirá si antes no se produce la transformación de los ciudadanos. ¿Qué es primero el huevo o la gallina? La Iglesia que tendría que ser la depositaria de los oráculos divinos si no regresa a las fuentes del cristianismo que se encuentran en la Biblia y abandona las tradiciones humanas que por serlo son tinieblas, no cumplirá con su misión de ser luz para que los hombres se regeneren y dejen de ser corruptos. Dios, por medio del profeta nos muestra el secreto de la regeneración política: “si te vuelves, oh Israel, dice el Señor, vuélvete a mí. Y si quitas de delante de mí las abominaciones, entonces no irás de acá para allá” (Jeremías 4:1).

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