Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
16º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Disyuntivas  

Ondas reflectantes

“El orgullo se vende sin manual de instrucciones, no faltaba más”, Xavier Velasco
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 22 de agosto de 2013, 11:42 h (CET)
Como decía Chesterton, a través del telescopio, empequeñecemos el cosmos; en cambio, con la mirada del microscopio, engrandecemos las realidades minúsculas. Es una paradoja con presencia en diferentes aspectos de la vida. Cuando obtenemos alguna visión de los entes grandiosos, apenas conseguimos algunos detalles. Y con el aprecio de las cosas pequeñas accesibles, descubrimos maravillas sin fin.

La vida es sueño y a la vez realidad. Si los sueños, sueños son, estaremos ante una realidad; sea esta calderoniana, metafísica o científica. En el caso de que no fuera así, mientras soñamos existimos, y eso no tiene otras vueltas. Quien diga lo contrario dispone también de pocas pruebas determinantes. Abrimos las expectativas hacia unas DIMENSIONES que superan la inteligencia humana, aunque arrastran los anhelos y las esperanzas. ¿Arrastran? ¿Inspiran? ¿Divagan? ¿Entretienen?.

Los contrastes son esenciales para descubrir la consistencia de cada concepto. Confrontamos la verdad con la mentira, paz y conflicto, respeto o abuso, transparencia y ocultamiento. Aparentan unas diferencias que en la práctica quizá no sean tan fáciles de deslindar; las circunstancias confluyen desde diferentes calidades. Y los COQUETEOS aún complican las cosas, por que las intenciones son insondables. Vemos los acercamientos del juez Garzón a la política, antes y ahora, sus espléndidas actuaciones profesionales y también algunos deslices impropios; son tres vertientes que no aclaran sus disposiciones de cara al futuro ni sus intenciones. Las pautas de la observación están abiertas de manera permanente.

Las intrincadas trayectorias de los sueños muestran su realidad principal, centrada en la actividad biológica evanescente por excelencia. Sin embargo, podemos ampliar la disyuntiva a toda la gama existencial. ¿Es toda ella evanescente? Desde el principio nebuloso, hasta el trágico final, vibra el mencionado y tenaz interrogante. Pese a todo, vivimos unas parcelas plenas de realidad, con unos indicios que quizá no sepamos interpretar. Detectamos circunstancias y ambientes de características bien diferentes. Las sufrimos, las disfrutamos o pasamos de largo ante su presencia; entre un sinfín de oscilaciones. La fijeza de las sensaciones es sólo esporádica, fluyen en una METAMORFOSIS continua; en un flujo que perfila nuestra inestabilidad constitutiva.

Cuando creemos estar en posesión de una verdad o de ciertos conocimientos, nos asedian las preguntas, para las que apenas atisbamos algún conato de respuesta pasajera. Los ESQUEMAS no pasan de ser un doble juego. El problema es que nos salpican a todos, de ahí que sea fundamental el que conozcamos al dibujante, sus caprichos, su claridad expositiva y, sobre todo, que no estemos ante esquemas impositivos que tengamos que asumir por obligación.

El gris uniforme de la GLOBALIDAD impide los intercambios e incluso las experiencias propias. Tal parece cuando observamos ese carácter obsesivo de quienes ejercen con una tenacidad inusitada el ataque y la condena; sin percatarse o silenciando su propia vacuidad. De tanto mirar al cosmos de sus pretensiones, quedan recluídos en su parcela árida. Sólo entienden el diálogo establecido dentro de su recinto. Es evidente, la pretendida extensión y grandeza de sus luces, les impide entrar en consideraciones con las demás particularidades.

Debe de ser duro eso de contar con las perspectivas avizoradas por los demás; el despecho con que son recibidas refleja esa dificultad. Quizá por tal motivo, en las actitudes de los altos cargos detectamos una verdadera repugnancia a los comentarios con puntos de vista diferentes. Viene a ser como un COMPLEJO de inferioridad, por que renuncian al cotejo de sus aportaciones con las foráneas. Digo complejo, a no ser que la condición para el acceso a esos cargos rutilantes requiera la ausencia de razones y fundamentos de mayor realce.

La vida perfectamente delimitada por normativas, rutinas y sumisiones; desprovista del azar y de las peculiaridades, resulta una idea tenebrosa que estremece. ¿Qué hacemos aquí? o ¿Quién nos dirige? Son raros aquellos promotores sociales en los que apreciamos una verdadera preocupación por la diversidad de las actuaciones espontáneas de cada persona. Siempre iremos a REMOLQUE de actitudes ocupadas en el desdén hacia el conjunto de perspectivas, si no reivindicamos la salida del sol desde mejores puntos de vista.

En algunos estudios trataron de calibrar como era la FELICIDAD conseguida. Decían que el 50 % de la felicidad radicaba en el recuerdo o la imaginación; pienso que la cifra puede ser mayor si las dificultades a las que nos enfrentamos son tan tozudas. En ese pasado, desprendemos las motas insatisfactorias y nos consolamos del desasosiego. La imaginación nos introduce por derroteros mágicos e infinitos, a favor de los altos porcentajes.

Las conclusiones añadían otra buena proporción de felicidad en las actitudes apacibles, la tranquila asimilación de hechos y circunstancias personales es una buena colaboradora. Para la elaboración activa de la felicidad y la EXALTACIÓN, apenas encontraron un 15 ó 20 % de los casos. De ser cierto este abanico de posibilidades, los engaños y las frustraciones resultan más comprensibles cuando la aceleración y las proclamas invaden los ambientes actuales.

Las turbulencias de las proclamaciones, coqueteos, esquemas y exaltaciones generan una niebla impenetrable. Los DESLINDES, complicados de por sí, acaban en serios conflictos cuando añadimos la cuestión de las intenciones o las medias verdades. Ni falta que hace recurrir a la mentira rotunda con tanto servidores dispuestos a los cambalaches. El oleaje incesante nos inquieta y desfigura cualquier intento de creatividad razonable. ¿Seguiremos buscando un digno lugar al sol en los ambientes poco solidarios?.

Cierto es que la niebla parece fosca, las triquiñuelas imperantes contribuyen a la FRUSTRACIÓN general. ¿Nunca saldrá el sol que ilumine el sombrío panorama? Cuando uno se acerca mañanero a las estribaciones del Gorbea, entre los valles boscosos y el repiqueteo de los numerosos regatos, hasta las cumbres están escondidas y la frialdad del ambiente retiene las euforias.

Sin embargo y por suerte, el AMANECER acecha. Pide a gritos nuestra colaboración. A base de la tenacidad que evite los retrocesos improcedentes, dejando de lado las oscuridades y las trampas, para sintonizar con el ambiente sugestivo, los trinos de mil tonalidades y el ritmo de las hojas mecidas por el viento. Estas ondas que nos llegan desde la Naturaleza nos dibujan el camino, en él somos nosotros los intérpretes y no valen las delegaciones inoportunas. El secreto está en los buenos reflejos.
Comentarios
Isabel 25/ago/13    19:31 h.
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Un gesto

Dice la RAE que “gesto es un acto o hecho que implica un significado o una intencionalidad”.

El tonto útil de los voceros

Rebuznan contra los demás, pero “lloran” cuando alguien canta las verdades del comunismo parasitario, del represivo bolivarianismo y de sus diarias bufonadas

Satanás: Mito o realidad

Satanás, señor de las tinieblas, es el causante del desorden existente en nuestra sociedad

La dignidad de la libertad religiosa

Jaume Catalán Díaz, Girona

​La vuelta al colegio

Juan García, Cáceres
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris