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Etiquetas:   El espectador   -   Sección:   Opinión

España, en fase de vulcanización

Jorge Hernández

jueves, 24 de agosto de 2006, 23:05 h (CET)
Hay que reconocerle a José María Aznar lo atinado del término 'balcanización' para referirse al proceso de descomposición nacional al que está sometida España desde hace dos años. Lo que ocurre es que su diagnóstico ya se ha quedado en cierto modo 'anticuado' a la luz de los últimos acontecimientos. Me parece a mí mucho más correcto hablar de 'vulcanización', sí, ese método de reparación de las cámaras de los neumáticos mediante la aplicación de presión y calor. Porque en este país en los últimos meses estamos asistiendo a un proceso muy similar, con un Gobierno que se dedica a poner paños calientes en las heridas que él mismo abre.

Hace algo más de dos años, la sociedad española cometió un grave error al situar al frente del Estado a un grupo de dirigentes que en líneas generales ha fracasado. El error, lógicamente, no está en el voto, sino en sus consecuencias. El problema es que a mitad de legislatura el Gobierno se encuentra en cotas mínimas de eficacia y, lo que es más grave, de legitimidad, porque estos señores han perturbado y violado ciertos valores que en España se consideraban inviolables, transgrediendo el espíritu de consenso de la Transición.

Los nacionalistas fueron los primeros en descubrir el nuevo mundo de oportunidades que se abría con el Gobierno Zapatero, llegaron a convocar a sus bases para arrancar páginas de la Constitución, rociaron con gasolina emisoras de radio mientras el Gobierno arrodillaba al Parlamento soberano de la nación a una banda de delincuentes. Ya no sorprende que en Cataluña se dedicaran en cuerpo y alma a fabricar un extraño 'Frankenstein' llamado 'Estatut' que acabó devorando a sus propios valedores.

Lo curioso es que el principal promotor de la idea, Zapatero, coordinador de la causa, todavía sigue vivo y coleando a pesar de que le torean los terroristas y hasta un indígena visionario. Como buen maestro de la propaganda, Zapatero se esconde cuando vienen mal dadas. Hagan una prueba muy sencilla ¿Cuántas apariciones públicas han visto ustedes del presidente hablando sobre los temas más candentes de la actualidad política? Pocas, ¿verdad? Los que pensamos que este Gobierno lleva ya mucho tiempo con el trasero al aire, no le podemos conceder ninguna credibilidad. No obstante, a mí me parece imposible que su gabinete de prensa sea el único culpable de una imagen de Gobierno tan lamentable. Es imposible entender que todo un presidente del Gobierno de una nación lo haga todo tan mal. Lo que pasa es que, al mismo tiempo, España está dando una imagen internacional absolutamente cochambrosa, absurda, banal y pusilánime con un presidente que en el mejor de sus momentos es mediocre, un presidente que no se atreve a afrontar con severidad los grandes problemas de la nación; una nación que se descompone por los desvaríos nacionalistas.

Así las cosas, y para desactivar el chantaje, va a haber que comenzar a hacer pedagogía nacional para que la progresía no permita que España siga siendo constante objeto de difamación. Y la oposición mientras tanto, en babia. Algo estará haciendo también mal el PP, si después de los peores años de la democracia española, el partido en el poder todavía tiene perspectivas de reelección. ¡País!

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