Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El atolladero balcánico

RIA Novosti
Redacción
miércoles, 23 de agosto de 2006, 01:45 h (CET)
Serbia se inclina a aceptar la división de Kosovo en las partes serbia y albanesa, si no se logra elaborar otra decisión admisible, manifestó el pasado 12 de agosto la presidenta del Consejo Coordinador para Kosovo y Metohija del Gobierno de Serbia, Sanda Raskovic-Ivic. Y aunque la "posición actual" de Belgrado sigue siendo la de antes: la máxima autonomía para Kosovo dentro de Serbia, la manifestación en cuestión atestigua que a los dirigentes serbios les quedan siempre menos esperanzas de que los acontecimientos puedan desarrollarse según el guión serbio. El que estas palabras se hayan pronunciado tras el fracaso de las negociaciones de turno entre Belgrado y Pristina (capital de Kosovo), celebradas el 7 de agosto en Viena, es una nueva prueba de que las negociaciones se han visto en un atolladero.

Ya durante el primer día de las conversaciones, los serbios de Kosovo declararon que las divergencias entre Belgrado y Pristina tienen carácter de una cuestión de principios y se negaron a participar en el debate sobre la situación de las minorías étnicas, fijado para el día siguiente. Los serbios manifestaron que no aceptarían tener el estatuto de minoría étnica en su propia tierra.

En la ONU por tradición cargaron sobre los serbios el fracaso de las negociaciones, haciendo caso omiso a que el encuentro en Viena se desarrollaba teniendo por fondo los incesantes actos de violencia que comete el Ejército Libertador de Kosovo (sólo durante la semana anterior los extremistas en tres ocasiones abrían fuego contra poblados serbios, profanaron un cementerio ortodoxo cercano a Pristina y dinamitaron una iglesia en la ciudad de Obilic, la segunda ya durante el último mes), que la delegación de los albaneses de Kosovo (integrada fundamentalmente por ex jefes troperos del Ejército Libertador de Kosovo) sigue insistiendo en el otorgamiento de la independencia al Territorio de Kosovo, lo que contradice todas las resoluciones de la ONU tomadas para Kosovo.

La primera ronda de las "históricas" negociaciones se celebró el 24 de julio, sin que se alcanzara ningún progreso. Según señaló el comisionado especial del secretario general de la ONU para Kósovo, el ex presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari, Belgrado sigue dispuesto a dar de hecho todo, menos la independencia, mientras que Pristina acepta sólo la plena independencia.

En diciembre de 2003, la ONU ofreció su plan "Estándares para Kosovo", que contenía unos requisitos que debían cumplir los dirigentes albaneses del Territorio antes de que comenzara el debate en torno al estatuto. Los Estándares incluían: funcionamiento de las instituciones democráticas, mantenimiento del orden legal, libertad de desplazamiento, retorno de los refugiados y desplazados, economía de mercado estable y competitiva, derechos de propiedad, diálogo con Belgrado y Cuerpo de Defensa de Kosovo.

Pero en 2005, se tomó la decisión de renunciar a la fórmula "primero los estándares, y después el estatuto", declarando que 2006 sería el año de la definitiva determinación del estatuto del Territorio de Kosovo y pondría el punto final en el último capitulo de la "crisis yugoslava". La fórmula inicial fue sustituida por una opuesta: "los estándares, en el proceso y después de la determinación del estatuto". O sea que a los albaneses de Kosovo les dieron a entender que ellos podían lograr la independencia sin desarrollar esfuerzos por edificar una sociedad democrática ni restablecer el orden legal. A finales de 2005, el enviado especial del secretario general de la ONU, Cay Eide, presentó el informe "Revista general de la situación en Kosovo", en el que, después de hacer constar el incumplimiento de casi todos los "estándares". hizo la paradójica conclusión de que hacía falta entablar las negociaciones sobre el estatuto del Territorio.

En Washington y Bruselas, de donde parte tal iniciativa, no ocultan que se trata de una "independencia convencional" de Kosovo con respecto a Serbia, pero la "presencia internacional" la va a garantizar en mayor grado la UE que la ONU. Kosovo debe adquirir la "plena independencia" tras ingresar en la Unión Europa, en cuyo marco este concepto simplemente no puede aplicarse.

En opinión de expertos rusos, la auténtica causa de semejantes prisas radica en que los patronos occidentales se preocupan por sus protegidos, los albaneses, los que con los pogroms realizados en 2004 demostraron que para lograr sus objetivos, ellos están dispuestos a emplear fuerza (y no sólo contra los serbios).

De ahí que el comienzo acelerado de las negociaciones sobre el estatuto de Kosovo no puede interpretarse sino como una concesión de turno hecha a los albaneses de Kosovo. Las posiciones de la parte serbia se ven debilitadas, lo viene a confirmar el documento "Principios por los que se debe guiarse al elaborar la decisión sobre el futuro estatuto de Kosovo", aprobado en noviembre de 2005 por el Grupo de Contactos para Kosovo (Gran Bretaña, Italia, Rusia, EEUU, Francia y Alemania). Este documento, al no admitir la división de Kosovo ni su unión a algún país o parte de éste, también prohíbe el retorno a la situación anterior al marzo de 1999, confirmando la necesidad de conservar la integridad territorial y la estabilidad en los países limítrofes (aunque la supuesta independencia de Kosovo viola directamente la integridad territorial de Serbia). Al prohibir la institución de la "Gran Albania", el documento al propio tiempo no excluye la posibilidad de la existencia de dos Estados albaneses. En esencia, a las autoridades serbias sólo les dejan elegir el modo de capitulación, sostiene un experto del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia.

Pero la capitulación de los serbios estaría preñada de graves consecuencias tanto para Europa, donde de hecho se legalizaría la existencia de una república "pirata", como para todo el sistema de relaciones internacionales, uno de los principios básicos del cual es el reconocimiento de la integridad territorial de los Estados.

El "precedente de Kosovo" podría afectar tanto a ciertas repúblicas postsoviéticas como a varios países de la OTAN (Canadá, Turquía, España e Italia), donde el separatismo étnico y el renacimiento del nacionalismo son una amenaza real.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris