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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Riesgos del trabajo doméstico

Francisco Arias Solís
Redacción
lunes, 21 de agosto de 2006, 23:54 h (CET)
“Canto a sus manos suaves de lejía
los lunes y los martes,
los miércoles y jueves picadas por la aguja,
ungidas por el ajo y la cebolla.
(El sábado es un día extraordinario:
limpieza de cocina, compra doble,
y hacia las seis, barniz sobre las uñas
para salir a un cine baratito
del brazo del esposo.)”


Ángela Figuera de Aymerioch

Casi en todas partes, el grueso de la responsabilidad del llamado “trabajo doméstico” –las tareas cotidianas de cocinar, hacer la limpieza y atender a las criaturas y otras personas dependientes- sigue recayendo sobre las mujeres. Además, éstas también pueden ser responsables de la producción de alimentos y otros productos destinados a satisfacer las necesidades de su familia. En general, estas responsabilidades continúan asignándose a las mujeres aun después de su incorporación al mundo público del trabajo asalariado.

Gran parte de este trabajo ha sido tradicionalmente invisible. Se ha considerado “natural” y, por tanto, “bueno” para las mujeres y se ha dado por sentado que no era necesario investigarlo ni regularlo. Sin embargo, estos supuestos comienzan a estar en entredicho desde que las propias mujeres han empezado a desvelar la realidad de sus vidas cotidianas y a rebelarse contra ésta.

Las mujeres asumen deberes y responsabilidades a cambio del estatus social de esposas, de la maternidad , de protección y posiblemente de apoyo financiero. Denis Kandiyoti, una antropóloga turca, ha descrito el resultado de estas negociaciones como el “pacto patriarcal”. Las condiciones que pueden conseguir las mujeres en este “pacto patriarcal” dependerán, obviamente, de sus circunstancias sociales y económicas, así como del contexto cultural de su vida familiar.

La características mas importantes del trabajo doméstico en todo el mundo son su horario ilimitado y su enorme volumen, la jornada laboral de una mujer puede ser inacabable y muchas tienen dificultades para separar la horas de trabajo de las dedicadas al reposo o al “ocio”. De hecho , las mujeres con criaturas pequeñas pueden no estar nunca “libres de servicio”, pues su jornada laboral abarca incluso las horas en que los demás duermen.

Además de ser agotador, el trabajo doméstico también puede exponer a las mujeres a riesgos más inmediatos para su salud física. Los accidentes domésticos son relativamente frecuentes, sobre todo para las mujeres de más edad. Las condiciones de la vivienda tienen una influencia significativa para la salud de las mujeres, tanto directa como indirectamente, a través de sus repercusiones para su trabajo doméstico. La limpieza de una vivienda húmeda e inadecuada exige más trabajo y la humedad misma aparece asociada a una incidencia más elevada del asma, las afecciones respiratorias y los problemas pulmonares.

El cuidado de una casa y de sus moradores puede poner en contacto a las mujeres con una serie de productos químicos tóxicos, pero comienza a sospecharse cada vez más que, como consecuencia de su trabajo doméstico, las mujeres pueden estar expuestas a riegos derivados de los productos químicos peligrosos que afectan a su pareja en el lugar de trabajo. El lugar de trabajo doméstico no está necesariamente libre de los riesgos propios del trabajo en las fábricas. Las sustancias tóxicas no se vuelven seguras por el mero hecho de traspasar las puertas del hogar.

Sin embargo, no sólo la salud física de la mujer puede verse amenazada. En el mundo desarrollado comienza a manifestarse un creciente interés por los riesgos psicológicos del trabajo doméstico. Varios estudios han señalado una particular propensión a la ansiedad y la depresión entre las “amas de casa” a plena dedicación, sobre todo cuando tienen criaturas pequeñas a su cuidado. Las explicaciones propuestas destacan las características intrínsecas del trabajo doméstico, su baja consideración social y las condiciones en que se realiza. El aislamiento y la exclusión del ámbito público se han identificado como factores particularmente relevantes.

El hogar puede ser un lugar “sin corazón”. Los resultados de las investigaciones revelan que el respaldo social es un elemento esencial para la promoción y mantenimiento de la salud física y mental. Las mujeres desempeñan un papel central como fuentes de apoyo para las personas próximas, pero ellas mismas a menudo no lo reciben de nadie. Y es que, que como dijo el poeta: “A ti te está pareciendo / que todo lo estés ganando / y todo los estás perdiendo”.

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