Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Más luz

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 21 de agosto de 2006, 00:19 h (CET)
Una de las maneras de encarar las vicisitudes personales y sociales, es la de proyectar los hechos en busca de mejores conocimientos, ahondar hacia la consecución de aquellas características que nos sean más favorables. Mejorar las condiciones de vida. Como una solicitud de condiciones más idóneas, para enfrentarnos a los asuntos cotidianos. Búsqueda y conocimiento.

Se atribuyen a Goethe unas palabras pronunciadas en los momentos finales de su vida: "¡Luz, más luz!". A esta expresión se le atribuyen diferentes significados. La mayor luminosidad atisbada por el autor al acercarse al más allá. Otros aprecian el simple apagón de su vida y su vista, por eso pedía más luz.

Podemos relacionar estas impresiones con los acontecimientos actuales. Nos vemos abocados a unas circunstancias con excesivas sombras. Aunque unos creamos, y otros no, en la abundancia de luz en el otro lado del abismo; no nos vendría nada mal inquietarnos y luchar para conseguir mayores claridades en los avatares de la vida diaria. ¿Simplemente soñamos? ¿No se pueden clarificar los trapicheos?

Tenemos aún en las retinas los satánicos INCENDIOS forestales de GALICIA. ¿Cómo repercuten en nuestros cerebros? Decenas de focos simultáneos, escasos cuidados previos de los montes, brigadistas con escasa preparación, imprevisión política, ancianos pirómanos, fuegos rebrotando, ¿Qué pasa allí? Una sociedad capaz de esos desmanes arrastra alguna enfermedad grave. Por eso mismo, se requiere un alto nivel informativo; de lo contrario se multiplicarán los velos, las tapaderas y las sombras. ¿La prensa, los políticos? Barrunto la probable difuminación en los informes, inculpaciones aisladas o penalizaciones de cumplimientos ridículos. ¿Seremos tenaces y consecuentes a la hora del esclarecimiento?

Los estallidos de misiles y las ciudades arrasadas en el LÍBANO, ¿Cómo hieren las sensibilidades? De todo habrá. Lo llamativo e inmediato conlleva un lógico aturdimiento, impresionados momentáneamente por los sucesos. Surgen clamores tardíos para detener la masacre. Sin embargo, me pregunto si existía algún interés previo para el conocimiento de las tramas conducentes a la guerra. ¿Por qué será que las soluciones siempre giran en torno al envío de soldados? Acaso por que la colaboración económica previa, la diplomacia, los negocios ocultos, permanecieron ciegos a lo que se fraguaba. También aquí vendría bien sacar a la luz todo lo sumergido por debajo de la punta del iceberg. No podemos fiar en las apariencias.

¿Qué ocurre con las COMPONENDAS con el TERRORISMO? ¿Porqué las soluciones apuntadas exigen el ocultamiento? Se impone el silencio para las nuevas amenazas a determinados empresarios, ¿Es mentira?, un simple comentario sobre los destrozos callejeros incesantes, o unas respuestas judiciales orientadas de manera oscilante. ¿Tanto tolera la ley? ¿Habra que limitarse a callar y dejar las decisiones en manos del gurú de turno? ¿Es que las personas pacíficas no deben conocer los pormenores del cocido? En cambio, se ponen en juego decisiones sociales cuya repercusión sobre el conjunto exigiría una notable claridad informativa.

Entre el guirigay conceptual, cada vez más estruendoso en los medios, se va colando el incremento de múltiples DROGADICCIONES, sobre todo a la cocaína. Aumentan las secuelas, los índices de practicantes y con frecuencia, es menor la edad de los implicados. Si lo comento aquí es por la tendencia nociva a dejar de lado las graves consecuencias, se banalizan los tratamientos de estos asuntos, se defiende una libertad de uso como patrón predominante. ¿No interesará poner sobre las pantallas y escritos otros patrones distintos? ¿No interesa desenmascarar estas engañifas? Se disimula y esconde la información más importante.

Que mencionaremos del amplio mundo de INTERMEDIARIOS y CHAMANES, siempre colocados donde se saquen tajadas cuantiosas de los beneficios, distinguidos, con su sorna habitual; también con un desdén notable hacia los sufridores. Aquí englobaremos a los potentados de la construcción, jerifaltes de la banca, o toda una cadena mediadora entre la producción original y el consumidor. Auténticos vampiros sin la necesidad de doblar el espinazo, ni de grandes sudores. Mil excusas y decorados para encubrir los abusos. Urge airear sus trapisondas, al menos que se conozcan, sólo así se podrá eludir sus influencias. De no hacerlo así, ellos propiciarán las apariencias de necesidades, ficticias, incluso legales, para que nos quede la única opción del acatamiento.

Ya resultan escandalosos los ASALTOS a las VIVIENDAS -con o sin ocupantes-. No hablamos de un robo mínimo y necesitado; la intimidación y cruel violencia se tornan habituales, no siendo infrecuentes los asesinatos. ¿Hasta qué punto se preven y previenen estas angustiosas violencias? Mientras no nos informen de otras medidas -de ahí la petición de más luz-, detectaremos zonas con muchos miles de habitantes con minúsculas dotaciones de agentes para su vigilancia (A veces 3-4, o ninguno). No olvidemos los restantes delitos. Quizá seamos demasiado blandos en los requerimientos o desconozcamos la realidad. Son notorias las afrentas, pero irrelevante el entramado de respuestas institucionales. ¿O no las hay? ¿Porqué no son más eficaces?

La oscuridad proviene de un terceto de desdichas; una ignorancia lamentable, las manipulaciones y los silencios interesados o cómplices. Para salir con bien de estas trifulcas es necesaria una actitud prioritaria dirigida a la consecución de un mínimo de puntos luminosos. Hemos de rebelarnos ante la distorsión de los conceptos, es la manera de orientar las preferencias de cara a las respuestas. En una palabra, no dejarnos envolver por una jerga de talantes auténticamente mafiosos.

En el supuesto de conformarnos con los tonos grises u oscuros, peroratas desinformadoras y nebulosas, convertiríamos en benefactora aquella expresión que José Bergamín pone en boca de su Arlequín:

"¿Qué hacías?

Arlequín: Una obra de misericordia.

¿Cuál?

>Arlequín: Enterrar al que no sabe."

Existen pocas alternativas mejores, precisamos más luz y menos chocarrerías.

Noticias relacionadas

Trampantojos esperpénticos

Quiero una democracia como la sueca, no una dictadura de izquierdas demagógicamente mal llamada democracia como la que tenemos en España

Ministra de Justicia, Garzón, un comisario, Sánchez e Iglesias

¿Pero qué pasa aquí?

¿Son útiles las religiones?

El sincretismo religioso conduce a no creer en nada

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris