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Opinión
Etiquetas:   Disyuntivas  

Ninimiedades inmensas

Los cambios de perspectiva son habituales; los matices multiplican los puntos de vista
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 2 de agosto de 2013, 07:28 h (CET)
Los cambios de perspectiva son habituales; los matices multiplican los puntos de vista. Las pretendidas igualdades, quedan en simples aproximaciones inacabadas. Bastará con una mínima observación panorámica para la comprobación de esta idea. Los dualismos siempre destilan productos intermedios, debido a que las contundencias excesivas pronto están contaminadas. Guapo o feo, formal e informal, amor u odio; emiten circuitos ENTRELAZADOS con enorme profusión. Con las pequeñas cosas, advertimos su gran valor en cuanto introducimos alguna variante circunstancial. En contraposición, el exámen cercano de algunas grandezas, las devalúa con el descubrimiento de sus miserias. Veámos hoy algunas de esas transformaciones.

¡Qué bonita es la amistad! ¡A qué sí! Las experiencias compartidas con naturalidad, en un intercambio fluido. Una menudencia puede consistir a una invitación a navegar con el YATE propio durante un fin de semana. ¿En las costas gallegas? Esa pequeñez adquiere resonancia, cuando el propietario, lo es de múltiples actividades empresariales, maniobra con las drogas y maneja grandes sumas de dinero. El intercambio natural cobra realce si el invitado es un político de altos vuelos. Sin profundidades extremas, pasamos al terreno de las intuiciones, avizoramos las trapisondas en dicha conjunción de drogas, capital privado, subvenciones, adjudicación de contratos o financiaciones ocultas. El paseo amistoso del comienzo deviene en ramificaciones a tener en cuenta.

Para cualquier trámite nos solicitan datos, justificadamente o por capricho; estamos muy retratados en los sucesivos cuestionarios. Así nos bombardean después con nuevos panfletos a rellenar o con anuncios no deseados; es una pesada agresión de los agentes externos hacia cada ciudadano. La culminación de dichos trajines suele finalizar con la rúbrica, la FIRMA redondea los numerosos procesos emprendidos. Como es lógico, ese aparatoso final introduce una carga de responsabilidad y con un gesto sencillo quedan cerrados los documentos. Por eso sorprende que los grandes movimientos de capital público en Andalucía, Cataluña, Nóos, papeles de Bárcenas o similares; descansen en unas firmas protocolarias sin ninguna trascendencia. A grandes firmantes, la firma sencilla da paso a enormes frivolidades.

El famoseo es distinto de la fama. Al simple reconocimiento de ciertas personas por el relumbrón de sus actividades, el famoseo introduce una utilización posterior de aquella fama para la consecución de intereses determinados. ¿Sensatos y lógicos? ¿Frívolos o impresentables? La sencillez de la POPULARIDAD, avanza entre juegos complejos y ambiguos, debido a que pueden ser de poca trascendencia, meritorios, como también perversos o delictivos. El haber pasado a conocimiento del público no confiere ciencia infusa para otras actividades, pero suele ser utilizado para manipulaciones, negocios turbios y abusos nefastos. En una notoria confusión, la capacidad de discernimiento queda ofuscada por intereses crematísticos, políticos o de rango social, con menosprecio evidente hacia el resto de ciudadanos.

Cuando estábamos convencidos de aquel dicho que aconsejaba no entrometerse en los asuntos del matrimonio, si no queríamos salir escaldados; resulta que aquella conexión entre los esposos no parece tan fuerte. Dábamos por supuesto el acceso mutuo de ambos cónyuges a sus andanzas caseras. Sin embargo, la actualidad desmonta dicha creencia. En fechas recientes hemos sabido de varias ESPOSAS con enorme desarrollo de su inocencia. ¿Impensable? De manera sorprendente, entraron en sus casas sacos llenos de dinero (Así, literalmente), las celebraciones familiares costaron cuantiosas sumas pagadas con dinero ajeno, todo un palacete de Barcelona pasa a ser de su propiedad; y tan cándidas féminas, ni siquiera olieron la procedencia anómala del dinero, con firmas incluidas o sin ellas. ¿No es asombroso? Con todo, cuelan las declaraciones.

Estoy seguro de que casi todo el mundo no perderá de vista la existencia de las demás realidades y hechos objetivos (Un río, un asesinato o las obras completas de Cervantes). Sin embargo, colocados al dictado de agrupaciones sociales, ideologías o simples ocurrencias del momento; somos proclives a desdeñar la OBJETIVIDAD; dejamos en segundo plano a esa simple palabra, por que su significado es terco y no permite engaños. Esa malversación nos traslada a terrenos fantasiosos, que por lo general están manipulados. Por mucha retórica que empleemos, las tendencias amañadas nunca suplantarán al significado objetivo. Los adornos descriptivos son simples apariencias. Y algo de esa progresiva alienación experimentamos con frecuencia; silenciados los ERES, hablemos de Bárcenas, o al contrario.

Otro de los desplazamientos semánticos con el cual nos embaucan a destajo y con descaro, utiliza los grandes NÚMEROS y ESTADÍSTICAS, para disminuir el tamaño de los individuos particulares. Nadie discutirá el papel de las complejas formulaciones, pero detectamos el grave desliz de aquel silenciamiento de las personas. En cambio, cuando las cuentas abultadas de las pensiones de los altos cargos o de las millonarias comisiones circulan por ahí, ¡Vaya si tienen los nombres propios adjudicados! Nos enseñan gráficos que nos aturden, mientras enmascaran las vías reales de la distribución. Como el detalle minúsculo del prestidigitador, que nos distrae de sus auténticos procedimientos. Con la diferencia apabullante de que en las gestiones públicas no estamos ante ningún juego ni estamos para juegos.

Un músico chino al que explicaban las posibilidades creativas en los ambientes occidentales de libertad, decía: “Si son tan libres, por qué suenan todos igual”. Con respecto a los comportamientos en la vida comunitaria, cabe una exclamación parecida. Los alardes de espontaneidad y afluencia libre en la mayoría de las manifestaciones multitudinarias, plantean idéntico contraste; destaca la uniformidad de las maneras y lo reiterativo de las consignas.

El SEGUIDISMO amplía su envergadura a base de unos participantes incapaces de mayores reflexiones y sin criterios propios elaborados. Es una predisposición que ahoga la crítica antes de las posibles valoraciones. Con dicha perspectiva uniformista, lo que viene implícito en las reclamaciones es la necesidad de nuevos gestores que manejen a la grey, con la renuncia a la verdadera identidad de cada participante.

Las contradicciones constituyen el condimento para que no permanezcamos aletargados. Son ley de vida, en una constante renovación adaptada a cada circunstancia. Por lo tanto, les daremos la bienvenida, son ESTÍMULOS convenientes. Junto a las dudas y controversias, el dinamismo existencial exige un avance progresivo en la elaboración de los criterios, ya que no podremos quedarnos anclados.

Por lo entrevisto en el comentario de hoy, las pequeñeces agrandan su importancia y provocan determinadas consecuencias, lo que nos obliga a su control mientras sea posible. De lo contrario, los desbarajustes pueden ser descomunales y no siempre es factible la reconversión de las malas situaciones. Sin la suficiente ATENCIÓN a las prácticas diarias, estaremos muy expuestos a las tempestades de la convivencia.
Comentarios
Isabel 06/ago/13    20:58 h.
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