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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La ley es la ley

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
jueves, 17 de agosto de 2006, 00:27 h (CET)
El señor Fraga ha defendido públicamente la actuación de Gallardón, al oficiar desde su condición de alcalde de Madrid y de católico, un matrimonio gay del PP. Tal actuación le mereció el reproche y corrección del Obispado de Madrid.

”La ley es la ley” ha dicho Fraga y un funcionario debe aplicarla a todos, sin distinción.

He aquí un viejo conflicto, que a no pocos políticos católicos se les plantea y preocupa. Querer ajustar la propia conciencia con leyes contrarias a la Ley de Dios.

Para los cristianos la ley suprema es el Decálogo y todos “deberán obedecer, en casos de conflicto, a Dios antes que a los hombres”. Desde los apóstoles de Jesús a los santos y mártires de todos los tiempos, hay abundantes ejemplos de cómo proceder en tales casos

Toda ley que no se adecue a la Ley de leyes, dada por Dios, para los cristianos será siempre una ley injusta, por muchas mayoría de votos aprobada. Frente a la ley injusta siempre cabe la objeción de conciencia. Tal es, por ejemplo, la ley del aborto, del divorcio, de la eutanasia, de los gaymonios, de la píldora del día después, etcétera.

Casos ejemplares se han dado en la historia de la Iglesia en todos los tiempos, de retirarse de la vida pública, antes que someterse a una ley contraria a la ley de Dios.

No valen aquí posturas ambiguas. Hay que optar necesariamente con todas las consecuencias. Esta ha sido y es la enseñanza del Magisterio de la Iglesia para los que se sienten católicos de verdad.

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