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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Hezbolá sobre la mesa

Jabier López de Armentia
Opinión
lunes, 14 de agosto de 2006, 22:01 h (CET)
Acostumbro a ver a diario mentiras en casi todos los medios de comunicación nacionales e internacionales, tergiversando, jugando, convirtiendo una rosa blanca en gotas de sangre. En los últimos días se destapan falacias como armas arrojadizas sobre Hezbolá, acusándole de ser un amigo más de Bin Laden, una parte de la Yihad global que promueve este ultimo.

Hezbolá, un nombre que cobra significado desde su pronunciamiento, "en el nombre de dios" se mencionan palabras desde la orilla costera del sur de Líbano. Hezbolá es acusado y señalado con el dedo por Israel como una clara amenaza para la convivencia en paz del pueblo judío, un pueblo que tiene una atípica forma de solucionar sus problemas exteriores, invadiendo zonas limítrofes amparados en el pobre y falso argumento de hacerlo con el objetivo de "proteger sus derechos como pueblo", o al menos así lo llaman ellos.

Hezbolá es más que una palabra con significado, más que un grupo de amigos con denominación territorial. Hezbolá ha sido siempre vista desde la perspectiva internacional con una simpleza abismal y con un único signo caracterizante, el carácter terrorista. Pero, ¿Qué es realmente Hezbolá? Hezbolá se esta convirtiendo en una institución que poco a poco le roba parcelas de poder a su homologo, el gobierno del Estado de Líbano. Mucha culpa de todo este proceso “institucional”, por llamarlo de alguna manera aunque mejor seria denominarlo “social”, la tiene el jeque Hasan Nasralá. Nasralá tiene mucho que ver en todo el movimiento social y político que se esta destapando en Líbano, en especial en el campo del pensamiento político-religioso al hacerse con el cariño y el aprecio de los Chiítas libaneses, sobretodo por no defraudarles, plantar cara a Israel y no prometer acciones que no podrá cometer. Su promesa fue “hacer sangrar a Israel hasta que otorgue concesiones”, en ningún momento borrarlos del mapa. No ha faltado tiempo para comparar a este personaje recién ascendido a la cumbre mediática como el nuevo Nasser o el nuevo Sadam. Sin duda su papel en Hezbolá es determinante y encabeza todas las decisiones de la organización.

Hezbolá ha confeccionado una gran estructura entorno a unas siglas, pero con la suficiente independencia cada una de sus ramas para no sufrir directamente las represiones. Una organización que sus tentáculos van más encaminados a la ayuda social que a la creación de una milicia. Son muchas las instituciones que encontramos en el entorno de Hezbolá que realizan las labores de la administración, llegando a prestar servicios que ni se plantean en la administración del gobierno. Hezbolá cuenta con estructura basada en instituciones como Al Shahid, destinada para ayudar a los familiares de los combatientes que han perdido la vida, ofreciendo pensiones a las viudas, escolarización a los niños, crean ambulatorios y un largo etcétera de acciones más; por otro lado esta Al Yarih, destinada a ayudar a los heridos en combate, centrándose en la reinserción laboral, así como una mejora de su formación; la fundación Yihad al Bina, encargada de reconstruir aquellos edificios derribados y bombardeados por el ejercito israelí, así como crear nuevas casas para la gente que se ha quedado sin hogar; y por ultimo en el campo de la educación, las escuelas Al Mahdi ayudan y enseñan a los niños huérfanos.

Hezbolá, lejos de ser esa organización terrorista y criminal de la cual es acusada, es mucho más que eso. Es una organización que se revela ante la presencia autoritaria de Israel en la zona y se defiende de las atrocidades que cometen sus vecinos judíos. Israel se cree que puede manejar a su antojo el mundo entero, pero quizás le ha salido un pequeño enemigo. No comparto la violencia como medio de lucha, considero mucho mejor arma la palabra, pero muchas veces la lucha queda como única salida a la intransigencia de muchos Estados. No pretendo santificar a Hezbolá, pero los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos.

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