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Etiquetas:   Crítica literaria   -   Sección:   Libros

Corto Maltés, otro desaparecido de la Guerra Civil (II)

Herme Cerezo
Herme Cerezo
domingo, 31 de diciembre de 2006, 01:55 h (CET)
Hugo Pratt
Centrémonos un poco más en el padre del marino, para entender mejor a su personaje. Hugo Pratt nació el 15 de junio de 1927 en una localidad próxima a la ciudad italiana de Rímini. En este caso, paradojas del arte, el autor es más joven que su criatura.

Con apenas diez años, Pratt tuvo que marchar a Etiopía donde trabajaba su padre. Allí aprendió el abisinio y el swahili y se inició en la cultura del país. En 1941, su padre le enroló en la policía colonial. Tras la toma del poder por Hailé Sélassié, Pratt fue encarcelado. Más tarde sería repatriado a su país de origen.

En 1944, fue detenido por las SS, acusado de espía sudafricano. Consiguió pasarse a los aliados con los que trabajó como intérprete. Un año después comenzó su carrera como dibujante: su primer álbum fue ‘As de Picas’, con un dibujo claramente influenciado por el norteamericano Milton Caniff.

En 1949, su ‘As de Picas’ comienza a publicarse en Argentina, a donde marcha Hugo Pratt. Allí participará en series tales como ‘Junglemen’, ‘El cacique blanco’ y ‘Legión extranjera’.

En 1953, regresa a Venecia, “su patria chica” como él mismo decía. Y se casa con Gucky Wogerer, con la que tiene dos hijos y de la que se divorcia cuatro años después. En esta época comienza a abandonar el “estilo Caniff” y trabaja en sus primeras obras ciertamente importantes: ‘Sargento Kirk’, ‘Ticonderoga’, ‘Ernie Pike’, ‘Ana de la jungla’, ‘El Capitán Cormorant’ y ‘Wheeling’.

En 1957 se casa en México con Ana Frognier. Este matrimonio durará hasta 1970. Desde 1960 a 1965 viaja por Londres, Brasil y Argentina donde nacen sus hijos Silvina (1964) y Jonás Pratt (1965).

En 1967, junto con el millonario Fiorenzo Ivaldi, admirador de su obra, funda la revista ‘Sgt. Kirk’, donde publicará ‘La batalla del Mar Salado’ donde, como se ha dicho, aparece Corto Maltés por primera vez.

En 1969 dibuja ‘Los escorpiones del desierto’. En 1970 salen a la venta las aventuras breves de Corto Maltés y en 1974 su álbum ‘Corto Maltés en Siberia’. En 1975 recupera ‘Los escorpiones del desierto’ y entre 1977 y 1980 publica ‘Fábula de Venecia’ y ‘La casa dorada de Samarkanda’, otras dos aventuras de nuestro marino maltés.

En 1981, se edita ‘La juventud’; en 1983, hace el guión de ‘Verano indio’, dibujado por Milo Manara; en 1984, se instala en la localidad suiza de Grandvaux, en una casa capaz de albergar sus 30.000 libros y en 1991, colabora de nuevo con Milo Manara en su obra ‘El Gaucho’.

El 20 de agosto de 1995, Hugo Pratt fallece cerca de Lausanne, afectado de un cáncer de intestino. Cuatro años más tarde sale a la venta su obra póstuma: ‘Morgan’

La correlación entre Hugo Pratt y Corto Maltés.

Después de esta agitada biografía, muchos críticos parecen decantarse por la opinión de que Corto, secundado por un plantel de personajes de primer orden (un joven Stalin, el Barón Rojo o Jack London), representa las vivencias experimentadas por su autor, Hugo Pratt, en sus largos viajes por el mundo. Hasta tal punto ha llegado la cosa, que muchos de ellos ven en Corto al propio Hugo Pratt. En una entrevista concedida en 1980 al experto en cómics Javier Coma, el propio Pratt manifestó que “Corto Maltés es consecuencia de los encuentros que tuve con otros individuos a lo largo de mi vida y de mis viajes, a lo largo de lo que puede constituir la suma de mis experiencias. Coadyuvada, claro, por la experiencia profesional. Agarrando todas estas experiencias y hecha una síntesis, sale Corto Maltés”. También parece advertirse una correlación ideológica entre personaje y autor: “mi abuelo era socialista; mi padre, fascista y yo, todo lo contrario: libertario”. Si algo define a su marino trotamundos es precisamente eso, su ansia de libertad, su falta de anclajes. Sobre la ubicación cronológica de la saga, Pratt manifestó que había elegido el principio del siglo XX “porque era un periodo de grandes cambios económicos y políticos. Desde el romanticismo se giró hacia la toma de conciencia que las grandes revoluciones, Marx y Engels, han proporcionado a la sociedad. No puede perderse de vista el materialismo histórico, y para estar en comunión con la conciencia del individuo había que analizar cuanto estaba pasando”. Tratando de distanciarse de su héroe (o antihéroe), Pratt terminó diciendo que “mientras realizaba sus historias, muchas veces me daba cuenta de que Corto hacía o decía cosas contrarias a mi manera de ser”.

Sobre Corto Maltés y Hugo Pratt podrían llenarse centenares de páginas. El verano, a pesar de las moscas – cada vez quedan menos, por cierto – y los calores asfixiantes, es una buena época para adentrarse por territorios desconocidos. El cómic es uno de esos territorios y Corto Maltés uno de sus más genuinos representantes. Ánimo, consigan alguno de los episodios de este marino, individualista y romántico, y ya me contarán.

Feliz verano, queridos lectores.

Feliz Corto Maltés.

Hasta septiembre.

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