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El posible nuevo 11-S y sus consecuencias en la política global

Isaac Bigio
Isaac Bigio
lunes, 12 de febrero de 2007, 11:08 h (CET)
A casi 5 años del 11-S, la policía británica anunció haber desbaratado un complot que quizás hubiese sido más sangriento que el que estremeció a Nueva York y Washington DC en el 2001. En este artículo examinaremos que pasó, cuáles hubieran sido las consecuencias sobre si este se hubiera materializado y en qué dirección van Londres y Washington.

El plan habría consistido en hacer explotar 12 aviones que hubiesen salido de los aeropuertos de Heathrow (Londres) y Manchester en dirección a 5 ciudades de EEUU (Nueva York, Washington DC, Boston, Los Angeles y San Francisco). Según el diario ‘The Independent’ se pretendía explosionar 4 aviones sincronizadamente cada hora. Esto implicaría volar cada hora y durante 3 horas consecutivas la misma cantidad de aviones que se destruyeron el 11-S-2001.

Algunos especulan que esos aviones hubiesen explotados contra ciudades, aunque hacer ello hubiese implicado tener en cada avión un mínimo de cuatro personas y tener armas que les permitiesen querer tomar el comando. De otro lado, no es lo mismo hacer ello en EEUU apenas sale un vuelo (como pasó en el 2001) que esperar al menos 8 horas de vuelo transatlántico.

Al parecer la idea de los complotadores era la de tener pocas personas en cada avión y pasar totalmente desapercibidos sin ningún objeto cortante o que pareciese un arma y teniendo solamente líquidos o equipos portátiles electrónicos. Su objetivo había sido volar las aeronaves en pleno océano haciendo que los portadores de bombas puedan dispersarse por más vuelos y que luego, al hundirse en el mar, no se supieran bien las causas de las explosiones.

El método a emplearse era usar explosivos líquidos escondidos en botellas que serían detonados por I-Pods, celulares o laptops. Para contrarestar ello, en muchos aeropuertos se han prohibido a los pasajeros llevar a los aviones maletines de mano, perfumes, gaseosas, pastas dentales y aparatos electónicos. El único líquido que se permite llevar es leche para bebés contenidos en biberones a condición que previamente estos sean degustados.

El hecho que por primera vez Londres comunicase una alerta máxima generó un caos en los principales aeropuertos británicos. Más de un millar de vuelos fueron cancelados (más de 610 en Heathrow, de 135 en Gatwick, de 90 en Stanford y de 80 en Escocia; 47 en Manchester y otros más en otros lugares). Algunas fuentes hablan hasta de 400,000 pasajeros afectados.

Para Michael Chestoff, secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, el complot era muy sofisticado y estaba en la “fase final”. Paul Stephenson a nombre de la policía británica sostuvo que éste pudo haber logrado “un asesinato masivo en una escala inimaginable”.

El empleo de explosivos líquidos ya ha querido ser utilizado en anteriores secuestros de aviones. Según declaró ante la BBC Clifford Jones de la Universidad de Aberdeen éstos no son difíciles de ensamblar y basta que éstos logren una explosion no grande como para derribar un avión: “un exceso de la sobrepresión del 1% puede romper ventanas y una sobrepresión del 10% puede herir o matar gente y causar daños estructurales” y “una sobrepresión del 2% puede romper sus lunas y del 10% puede romper al avión haciendo que la gente muera antes de caer al suelo”.

Mientras el 11-S fue realizado por suicidas extranjeros que llegaron a EEUU (sobre todo de nacionalidad saudita), todos los 24 arrestados como sospechosos son musulmanes locales: británicos varones que en su mayoría nacieron alrededor de 1980 o después de esa fecha y que son de origen pakistaní.

Los arrestos han sido hechos fundamentalmente en el Este de Londres y luego en High Wycombe, en Buckinghamshire, y en Birmingham. Los nombres de 19 de ellos han sido revelados en conección al hecho que sus cuentas han sido congeladas. Algunas versiones sostienen que unos 5 sospechosos más habrían escapado, aunque otros afirman que han caído todos. En la noche del 10 un clérigo declaraba al programa de TV ‘Newsnight’ que él dudaba que alguno de los arrestados, que él conocía, fuese un terrorista y albergaba la posibilidad que pudiese ser otra detención errónea (igual a la que se produjo dos meses atrás en Forest Gate).

Repeticiones
El año pasado, todos los suicidas en el cuádruple atentado de Londres 7-7 fueron locales. Esto implicaba un giro con respecto a lo acontecido antes en EEUU 11-S-2001 y Madrid 11-M-2004, donde los perpetradores eran gente foránea. La gravedad de ello implica que Al Qaeda ha logrado calar en sectores radicalizados de la juventud musulmana de un país europeo (como es Inglaterra) creando allí una base social y redes de simpatizantes.

Algo que llama la atención es que los mayores golpes de Al Qaeda parecen ya haber sido anunciados pues se tratan de re-ediciones de complots previamente desarticulados. La destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York se dió en el 2001, ocho años después que Ramzi Yousef fracasó en hacerlo. El volar 12 aviones comerciales con explosivos líquidos es algo que hace 11 años ese mismo conspirador planeó queriendo detonarlos con un reloj de mano, pero que no pudo consumar. Este se llamó el plan ‘Bojinka’ (expresión bosnia que implica gran explosión) y fracasó en Filipinas. Hoy Ramzi Yousef está preso en EEUU, y Al Qaeda decidió revivir ambos planes pero añadiendo el nuevo ingrediente de prepararlos con suicidas que se inmolacen en dichos actos.

Posiblemente el macro-atentado debía coincidir aproximadamente con el quinto aniversario del 11-S. Esta vez se habría buscado castigar no solo a una sino a las dos potencias principales que ocupan Afganistán e Iraq.

Si este atentado se hubiese realizado el Reino Unido hubiese sufrido el atentado terrorista más sangriento de su historia y el número de muertos pudiese sido similar o mayor a de los 2,700 que fallecieron el 11-S e incluso más.

¿Cuáles hubieran sido las consecuencias?
Después del macro-atentado del 11-S George W Bush, quien era un presidente impopular y que recién había llegado al poder tras haber quedado segundo en el voto directo, se agiganta y se transforma en el presidente más popular que haya tenido la megapotencia en muchas décadas. EEUU recibe la solidaridad del grueso de naciones y se gesta la guerra afgana en torno a la mayor coalición bélica que se haya conocido.

Un atentado sangriento puede empujar a la opinion pública hacia pedir una ‘venganza’ y una nueva guerra hasta ‘extirpar al terrorismo’, tal como pasó tras el 11-S en EEUU o viene pasando en Israel desde que el 12 de Julio Hizbola hizo un operativo dentro de dicho país.

También puede generar un efecto opuesto tal como pasó tras el 11-M-2004 en España. Media semana antes de las elecciones generales españolas Aznar quiso aprovechar las matanzas en los trenes madrileños para echarle la culpa a su archienemigo ETA y aparecer como el único capaz de aplastar a dicho ‘terrorismo’. El hecho que se demostrase que el gobierno mintió y que el atentado fue hecho por Al Qaeda, llevó a muchos españoles a decir que la culpa del atentado era la del gobierno por haber enviado tropas a Iraq pese a que la gran mayoría de los españoles estaban en contra de ello.

El atentado del 7-Julio-2005 en Londres (donde murieron 52 personas al detonarse 4 medios masivos de comunicación urbana) no empujó a la opinion pública en ninguno de esos extremos, sin embargo, no detuvo la cada vez más creciente tendencia de la opinion pública a cuestionar el apoyo de Londres a EEUU en Iraq (y ahora en Líbano). Es posible que si el macro-atentado de Agosto 2006 en Londres se hubiese llevado a cabo, Blair hubiese sido minado al igual que Aznar.

El frustrado atentado se hubiese dado en una coyuntura muy especial. Por un lado hay una creciente oposición popular a la guerra libanesa y, por otro, Blair pasa por su momento de menor credibilidad y apoyo.

La radicalización de los musulmanes nativos
Peter Taylor, autor de ‘La Nueva Al Qaeda’ dice que no es casualidad que todos los sospechosos de este atentado sean sunnitas locales. Para él la cuestión Iraq es la que está haciendo empujar a muchos jóvenes musulmanes hacia el radicalismo.

Cuando hace un lustro Al Qaeda voló las Torres Gemelas su audiencia dentro de los musulmanes era reducida. Muchos nacionalistas islámicos (incluyendo Irán y Libia) incluso vieron con buenos ojos el derrocamiento de los talibanes. Sin embargo, a medida que se han visto numerosas matanzas de civiles musulmanes en distintas partes del globo (desde Chechenia hasta Iraq) se ha ido generando una creciente radicalización dentro de los más de mil millones de mahometanos del mundo.

Gerard Barker en The Times (11-8-06) desestima ello aduciendo que ‘nosotros no iniciamos esta guerra cuando invadimos Iraq. Los ataques del 11S fueron planeados no solo antes que nosotros hubiésemos invadido, sino cuando los EEUU estaban haciendo un extraordinario esfuerzo en forjar un acuerdo duradero entre Israel y los palestinos.’

Iraq no produjo las primeras acciones de al Qaeda en el mundo industrializado, pero si ha generado masivas marchas antiguerra y el afloramiento de muchas capas musulmanas nativas de los países desarrollados que sí prestan oido a Al Qaeda.

Según ‘The Finantial Times’ “Islam es la religión que más rápido crece en Europa y los musulmanes son la mayor minoría del continente. Ellos representa hasta un 5% de la población europea. Se espera que el actual total de 20 millones de personas se duplique en 20 años.”

Para muchos musulmanes europeos la democracias que les rodean son hipócritas pues ‘avalan matanzas de musulmanes en Medio Oriente mientras que no controlan una ola de discriminación contra ellos.’

Si bien en los noventas los bosnios y los kosovares contaron con el apoyo de varias potencias europeas, en los últimos conflictos los musulmanes europeos ven como tropas occidentales bombardean Chechenia, Afganistán, Palestina, Iraq y Líbano. Estas dos últimas guerras, en particular, vienen produciendo un creciente rechazo en la población europea.

La radicalización de la juventud étnicamente musulmana ha producido choques callejeros en Francia, Alemania e Inglaterra. También ha ayudado a que se realicen masivas marchas anti-guerra. En ese sector, también, han venido creciendo una minoría que cree que es necesario hacer atentados para provocar una guerra mundial inter-religiosa.

“Fascismo islámico”
Así es como el presidente norteamericano George W Bush ha definido a su enemigo.

Ciertamente el término ‘fascismo’ implica un régimen de partido único para una potencia colonial que busca expandir sus capitales y aplastar a los sindicatos y organizaciones de izquierda. Los diversos nacionalismos islámicos a quienes Bush ponen bajo esa misma categoría no represnetan a ninguna potencia colonial y dentro d eellos hay grandes diferencias: desde el autotarismo clerical y anticomunista de Bin Laden hasta nacionalistas locales que usan bombas humanas pero que se alían a los marxistas o que aceptan el juego electoral.

Christopher Sharp, congresista republicano y jefe de la Comisión Nacional de Seguridad de EEUU, sostiene que “lo que estamos confrontando en Occidente es el terrorismo islámico, ya sea Hiizbola, Hamas, Jihad, la Hermadad (Musulmana), o Al Qaeda, todos son parte de los mismo y es contra ellos quienes estamos combatiendo.”

Esta visión coloca en el mismo campo enemigo como si fueran la misma cosa a Al Qaeda y al actual primer ministro palestino, a parte del gobierno libanés y a fuerzas ligadas a Irán y Siria. Esto genera una estretagia en la que hay que actuar simuláneamente no solo contra Bin Laden y los talibanes, sino también contra partidos legales (como Hamas o Hizbola) que controlan a la mayoría del electorado en sus respectivas poblaciones.

Para Dan Plesch de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres (SOAS) los “terroristas islámicos aún tienen una base en Pakistán y Afganistán. Al mover el eje de nuestra atención hacia Iraq después del 11-S, le hemos dado a Al Qaeda y a los talibanes el respiro que ahora las tropas británicas están pagando el precio. Además, más gente está ahora preparada para proveer apoyo tácito a quienes combaten contra EEUU.”

Al mismo tiempo que se desmantelaba el nuevo complot terrorista, el General británico David Richards, comandante en jefe de las fuerzas occidentales en Afganistán, declaraba que su país se estaba envolviendo allí en “el más intenso conflicto desde la guerra coreana” de hace más de medio siglo.

Si en Marzo 2003 Washington y Londres se lanzaron a invadir Iraq es por que pensaban que habían logrado aplastar a Al Qaeda en Afganistán. Sin embargo, en Iraq no solo que pusieron el grueso de su atención sino que allí el incremento de la violencia les ha debilitado. Mientras tanto, el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres ha advertido en su informe anual que hay un peligroso recrudecimiento de la insurgencia afgana.

Esta ya no es denominada ‘talibanes más Al Qaeda’, sino ‘fuerzas anticoalición’. Con ello se quiere reconocer que la resistencia afgana agrupa a otros sectores (diversas tribus, productores de amapolas, líderes locales y religiosos, etc.). Mientras Blair viene retirando algunas tropas de Iraq simultáneamente viene colocando más en Afganistán donde se espera que pronto el Reino Unido tenga allí su mayor fuerza combatiente activa en el mundo.

¿Democracia occidental vs terrorismo islámico?
La tesis de los republicanos de EEUU es que todos los movimientos armados islámicos que chocan con intereses norteamericanos son parte de un mismo enemigo. Esto conduce a una guerra global donde no solo se debe debe combinar combates en Iraq y Afganistán sino abrir un nuevo frente en Líbano queriendo aplastar a Hizbola.

Hamas e Hizbola son muy diferentes a Al Qaeda. La organización de Bin Laden es pan-nacional y clandestina, y lanza ataques indiscriminados contra civiles en el mismo Occidente pues quiere provocar una guerra mundial inter-religiosa. Hamas y Hizbola son partidos nacionales que han ganado elecciones y tienen ministros, parlamentarios y una vasta red de organizaciones de asistencia social. Estas dos últimas lanzan bombas humanas, pero la primera solamente contra civiles y uniformados hebreos, y la segunda hoy solamente contra soldados israelíes. Ambas nunca han atacado ningún objetivo fuera de sus tierras. Hasta hace no mucho el semanario inglés The Economist consideraba que Hizbola estaba mostrando un ejemplo similar al del IRA irlandés en ir abrazando la vía electoral y legal.

Hizbola es un movimiento chiíta (una rama diferente a la sunnita que domina al Islam y a quien Al Qaeda también ataca incluso con atentados indiscriminados contra sus civiles y mezquitas).

La estrategia que el enemigo central es el ‘fascismo islámico’ puede conducir a fortalecer a quienes patrocinan un ‘choque de civilizaciones’ y a ayudar a que al Qaeda logre reclutar musulmanes europeos. Sin embargo, sirve a una política exterior que concibe que el objetivo central pasa por destruir los regímenes porteccionistas o nacionalistas del Medio Oriente para dar paso a economías abiertas al mercado y las inversiones extranjeras y que por ende se apoyen en democracias liberales.

Al utilizar a Al Qaeda como su Némesis, Bush quiere también generar un demonio central que le permita no solo ir contra los talibanes y luego Saddam Hussein sino contra Irán.

El peligro iraní
En la guerra antiterrorista Bush ha logrado derrocar a dos de sus cuatro grandes enemigos islámicos (Talibanes y Hussein). A Khadaffi de Libia no lo han depuesto pero lo han ‘domesticado’ obligándolo a que reniegue de su anterior apoyo a acciones armadas en otros países y a que auto-desmantele su arsenal de armas de destrucción masiva.

Las iniciales victorias en Afganistán e Iraq fueron obligando a ‘moderarse’ también a Siria, Irán y la Autoridad Palestina. Las fuerzas chiítas ligadas a Irán se intregraron a las nuevas coaliciones gubernamentales que EEUU patrocinó en Kabul y Bagdad tras haberlas ocupado.

Sin embargo, en la medida que Londres y Washington se han venido atascando en Afanistán e Iraq, en Irán se fue gestando una corriente que buscaba dejar de seguir haciendo concesiones a Occidente. Esto es lo que expresa la victoria electoral de Mahmoud Ahmadinejad quien llega a la presidencia el 3 de Agosto del 2005.

El nuevo gobierno proclama dos tabúes ante EEUU: reiniciar la construcción de plantas de energía nuclear y llamar a la destrucción de Israel.

Sin embargo, Bush y Blair se sienten impotentes. No pueden lanzar una ofensiva militar contra Irán pues están empantanados en sus dos países vecinos laterales (Iraq y Afganistán), en donde, a su vez, requieren el apoyo iraní para hacer que las milicias chiítas estén de su lado y no de los insurrectos.

Irán, además, tiene una población, economía y armamento mayores a los que tuvo el Iraq de Hussein. Mientras Saddam contaba con fuertes oposiciones internas armadas (en el sur los chiítas de varias organizaciones y en el norte los kurdos del PDK y UPK), en Irán no actúan insurgencias significativas y el régimen tiene una base popular y electoral.

Su régimen no está aislado como el de Hussein. Rusia tiene buenas relaciones con éste y le ha colaborado en sus programas nucleares. Moscú, a su vez, ha cambiado mucho desde el 2001. Esta vez Putin se atreve a chocar con Bush pues su economía se ha ido levantando y, mas bien, quiere aprovecharse de ello para volver a ocupar posiciones diplomáticas que fue perdiendo ante Washington. Las buenas relaciones de Moscú con Teherán, Damasco y Hamas se dan de la mano de una contraofensiva para revertir las ‘revoluciones de color’ en Ucrania y Georgia alentando a líderes locales pro-rusos.

Mientras Libia sacó la lección que la mejor manera de evitar un ataque occidental era reamistarse con sus antiguos enemigos, Irán y Corea del Norte creen que la gran razón por la cual Bagdad cayó fue por que eliminó sus propias armas de destrucción masivas. De allí que ambos se hayan aprovechado la distracción norteamericana en Iraq y Afganistán para dotarse de armas más letales y plantas atómicas.

Para ellos la mejor manera de evitar una invasión norteamericana es, precisamente, haciendo lo que Washington no quiere: dotarse de armas de destrucción masivas.

La consolidación de un gobierno radical iraní fue seguida por el triunfo del Hamas en las elecciones palestinas de marzo y con la creación de una suerte de arco anti-israelí y anti-occidental que lo compondrían el premierato palestino de Hamas, Hizbola y los prosirios en Líbano, Siria, los chiítas pro-Irán en Iraq y finalmente Irán.

El fortalecimiento internacional de Irán es algo que preocupa a EEUU. Rusia sabe utilizar ello para mejorar su capacidad de negociar con EEUU. En América Latina Washington ve como Venezuela se alía a Irán, arma un bloque con Bolivia y Cuba y trata de utilizar al Mercosur para crear un contrapeso a los Tratados de Libre Comercio con EEUU y llegar al Consejo de Seguridad en el 2007-09 para ofrecerse como el vocero de todos los Estados parios contra Bush.

¿Qué hacer ante Irán?
Como Bush sabe que no puede ir a una confrontación directa contra Irán trata de minar su influencia golpeando a Hamas y al Hezbola. Tras haber logrado que las tropas sirias se retiren de Líbano fomentando una ‘revolución de los cedros’, desde el 12 de Julio ha apuntalado la nueva ofensiva militar israelí contra el partido armado libanés pro-siria (Hizbola).

EEUU e Israel saben que es muy dificil destruir a Hizbola quien nació y creció organizando la resistencia anti-ocupación hebrea 1982-2000, y que, a su vez, la invasión israelí puede hacer que, más bien, éste crezca. También saben que Israel está perdiendo muchos puntos en la opinión pública mundial.

Sin embargo, esta ofensiva ayudará dar una señal a Siria e Irán para que se ‘controlen’ así como buscará crear en la zona sur de Líbano una zona sin Hizbola (de allí que Israel tanto llama a la población de dicha zona a que evacúe).

Lo más importante es que esta guerra ha incrementado la autoridad política del nuevo gobierno de Olmert quien cuenta con un 80% a 90% de resplado entre los hebreos. Esto es significativo para Olmert cuyo partido Kadima apenas obtuvo un tercio de los votos en las elecciones de Enero. En cierta manera, Olmert sigue la táctica de Bush de aprovechar un ataque ‘islámico’ para contrarrestar con una guerra externa que le levanta su popularidad.

Con ello buscará consolidar su gobierno y pasar a una ‘desconección’ de zonas de Cisjordania. Como Israel no busca un repliegue en base a un acuerdo con un socio, su retirada se dará en sus propios términos y luego de haber demostrado al rival que lo hace no como debilidad sino tra shaberle bombardeado con mucha dureza.

La idea de escalar la confrontación contra Irán es algo que está generando fisuras en la estrecha alianza Washington-Londres.Esto es algo que no aceptaba Jack Straw, el anterior jefe de la diplomacia de Blair, quien acaba de distanciarse de su gobierno al criticar la respuesta israelí en Líbano como ‘desproporcionada’.

El escritor Anatol Lieven, si bien comparte muchos aspectos de la política exterior norteamericana, alerta que se corre el peligro de empujar a Irán al bando opuesto cuando se torpedea su intento de crear un gasoducto hacia Pakistán y se llama al boicot a sus elecciones (en vez de aceptar que éstas, pese a sus limitaciones, pueden se rampliadas). Para él crear más frentes adversarios es algo que a la larga puede favorecer a Al Qaeda y debilitar a las fuerzas occidentales.

¿Cuán cierta es la conspiración?
El desbaratamiento del complot ha encontrado a Bush y Blair en vacaciones. Mas, en ambos casos los dos salen favorecidos. Muestran a sus poblaciones la eficacia de sus servicios secretos. Estos, a su vez, se vanaglorian de haber tenido un largo trabajo de vigilancia sobre los sospechosos, el mismo que ha durado un año y que ha logrado desmontar un plan que esta vez (a diferencia del 7-7-2005) sí habría estado ligado a la jerarquía de Al Qaeda.

El abortar un plan que sería peor que el 11S es algo que usarán Bush y Blair para tratar de recuperarse ante el hecho que sus niveles de popularidad están en la actualidad en sus niveles más bajos. Mientras el presidente norteamericano teme que su partido republicano salga mal parado en las elecciones legislativas de mitad del periodo, Blair confronta a amplios sectores de su partido que pedirán un distanciamiento de Washington o su dimisión en la conferencia anual laborista del 24 al 28 de septiembre.

En la media inglesa la noticia ha sido vista con alarma pero en lagunos sectores con algo de escepticismo. Hace dos meses la Scotland Yard también denunció un complot y arrestó musulmanes en Forest Gate, para luego tener que soltarlos por falta de pruebas.

El único ‘terrorista musulmán’ al que la policía británica ha matado es a un pacífico brasilero a quien asesinaron el 22 de julio en el metro de Stockwell (Londres sur). Se trató de Jean Charles de Menezes, un joven de 27 años que vino de Matto Grosso y que no tenía pasado político ni nada que le aparentase tener una bomba. A él se le dispararon 7 tiros en la nuca sin previamente haberle pedido que se detenga.

Este crimen fue abordado en una visita del presidente Lula a Londres y ha generado muchas críticas a la policía. Sin embargo, el 28 de julio dos de los efectivos que acribillaron a quemarropa a Jean Charles fueron reincoporados a servicio y ningún oficial ha sido dado de baja, por no decir encarcelado.

Esta vez los informes que se dan querrán probar que los perpetradores estaban directamente conectados a la cúpula de Al Qaeda en Pakistán. Mientras tanto, hay periodistas que muestran sus sospechas por lo que ven una extraña coincidencia entre este complot abortado con la necesidad de Blair y Bush de distraer a la opinión pública ante el recrudecimiento de la guerra libanesa.

Barker rechaza ello y cuestiona el ‘escepticismo de quienes plantean una teoría de la conspiración como diversión. Qué conveniente, dicen quienes dudan, con ojos mañosos y sarcasmo teatril, esto se produce justo cuando el gobierno quiere planear poner algunas libertades civiles en el fuego; o cuando las encuestas van mostrando una caída de george Bush en las encuestas; o cuando Israel está avanzando sus tropes en el sur de Líbano.’

Muchos escépticos recuerdan cuando en 2003 los tanques tomaron el aeropuerto sin que nada pasase y sugieren que este clima de pánico le sirve al gobierno para querer introducir los carnés de identidad, algo que hasta los conservadores cuestionan como una limitación a las libertades ciudadanas. La policía responde afirmando que de todos los 20 atentados que pensó que pudieron haber pasado este es el más grave de todos.

El rol de Pakistán
Los servicios secretos pakistaníes (ISI) han sido felicitados por haber sido quienes hace dos semanas habrían capturado a dos británicos de orígen pakistaní, uno en Lahore y el otro en Karachi. Ello habría ayudado a conocer mejor el complot y saber que había una orden desde jefes de al Qaeda estacionados en la frontera entre Pakistán y Afganistán.

La estrecha coordinación entre las agencias de espionaje de EEUU-Reino Unido-Pakistán es vista como una poderosa arma que previno algo peor que el 11S.

Para Pakistán esto es algo que levanta sus alicaídos bonos. En occidente este país viene siendo acusado de haber instigado a los talibanes y a los grupos ‘terroristas’ de Chachemira. Se cuestiona a Pakistán por su incapacidad (o complicidad) para detener a jefes de Al Qaeda, de los talibanes y de los jihadistas que actúan en la India que viven y opoeran en su territorio.

Hasta hace algunos años Pakistán abiertamente cobijaba, financiaba o armada a tales grupos. A medida que EEUU se movió en el 2001 a atacar a Afganistán, Pakistán se vio obligado a distanciarse de sus anteriores aliados, aunque, tal cual se le critica en India y Occidente, sin romper todos sus lazos.

El desbaratamiento del complot-peor-que-el-11S ha caído en un momento crucial para Pakistán. El 11 de julio Bombay fue escenario de un macro-atentado contra sus trenes cuya culpa fue echada a ‘terroristas islámicos cobijjados por Pakistán’. Nueva Delhi fue particularmente dura en cuanto a exigir a los pakistaníes para que cesen sus lazos con éstos.

Con este complot desarticulado el gobierno del general Pervez Musharraf querrá mostrar a Occidente que le sigue siendo un aliado clave. Buscará limpiar su imagen tras Bombay y ayudar a que la ofensiva en Líbano pase a segundo plano.

De otro lado, Pakistán aprovechó la oportunidad para poner bajo arresto domiciliario a Hafiz Mohammed Saeed, fundador de Laskhar-e-Tayyaba, el partido a quien India acusa de haber instigado tantas muertes en Cachemira. El diario The Independent (11-8-06) cree que el intento de asociarlo con los sucesos de Londres, mas bien, tiene como meta evitar que hable ante un mitin masivo este fin de semana.

Lashkar ha sido un partido legal cuyas cajas pro-fondos estaban antes en la mayoría d ebazares pakistaníes. Este fue ilegalizado tras el 11S por presión de Bush, pero luego se le permitió reabrir sus actividades. Lashkar se ha distanciado abiertamente de los atentados de Al Qaeda y el de Bombay, pero India presiona para su repression pues quiere valerse de la tragedia del 11-Julio-2006 para querer sofocar a todos los movimientos que piden la independencia de su provincia de Cachemira poblada mayoritariamente por musulmanes.

Tal como ocurre en Pakistán y Líbano el argumento que utilizan los gobernantes republicanos de EEUU es la de colocar a todos los nacionalistas musulmanes en el mismo saco ‘terrorista’.

Esto implica que todas las causas que defenderían todos los movimientos armadas islámicos serían de por sí errónea, aunque algunos de ellos tengan amplio apoyo popular y representen el deseo de sus respectivas naciones de liberarse de tropas de ocupación.

Perspectivas
Desde hace un lustro Bush y Bin Laden buscan polarizar al mundo entre ellos. Al primero le conviene para poder arrastrar a las democracias occidentales (incluso a los anteriores ‘rojos’ del laborismo) a su proyecto que pasa por imponer economías y democracias liberales en todo el globo y crear un eje anglo-americano que actúe como policía global para velar por tal proyecto.

Al segundo le conviene para querer tornarse en el abanderado de la ‘nación musulmana’ que domina la ‘franja verde’ que va del noroeste africano a Indonesia pasando por Asia central ex-soviética.

Cinco días antes del 10-8 en Londres había habido una gran marcha anti-guerra en Líbano (que sus organizadores clamaron haber tenido 100,000 concurrentes aunque la policía habló de 20,000 manifestantes). Un hecho que me llamó la atención era la gran cantidad de carteles que decían ‘Todos somos Hizbola’ junto a la foto de su jeque Nasrallah.

Este líder, pese a ser el representante de un millón de libaneses chiítas, ha estado desplazando a Bin Laden como un ‘héroe’ que defienda al Islam. A diferencia de Al Qaeda, Hizbola actúa abiertamente y tiene raíces en la población que defiende. Igualmente, Hizbola rechaza lanzar bombas humanas contra civiles y el modelo de partido que plantea (uno que combine participar en elecciones y remplazar al Estado con sus amplios servicios sociales, a la par que mantiene milicias muy armadas) es algo que ha seguido el Hamas. De otro lado, Hizbola tiende a ser más tolerante contra creencias y menos exigente en el uso del velo y otras costumbres islámicas.

Hizbola e sun partido que genera mucho rechazo dentro de los judíos (con quienes no quiere nunca aliarse y cuyo Estado llama a destruir) y en Occidente. Es una fuerza clerical y está ligado a Irán, pero tanto Bush como Bin Laden no quieren que ese tipo de movimientos prosperen. Para Bush es más dificil de contenerlos y para Bin Laden represnetan una amenaza a su proyecto.

Sin embargo, el mayor peligro que Bush y Bin Laden tienen es que surja un movimiento masivo antiguerra, como el que en Febrero 2005 llegó a juntar diez millones de personas entre 60 ciudades del mundo.

Ante el crecimiento de los sectores laboristas que piden que Blair se retire del premierato, él responderá que, gracias a él y a sus servicios, se pudo evitar ese complot y que se requiere una mano firme y en buenos términos con EEUU para vencer al ‘terrorismo’.

Bush, igualmente, querrá sacar provecho del complot conjurado para justificar su mano dura y la necesidad de hacer una guerra generalizada a todos los ‘fascistas islámicos’. La siguiente etapa podría ser avalar una represión mayor a la autoridad palestina y al Líbano pues Hamas y Hizbola son, según varios republicanos, lo mismo que Al Qaeda.

Mientras los gobiernos de Londres y Washington querrán decir que tras el 8-10 se requieren nuevas medidas de seguridad (y seguramente los más afectados serán los inmigrantes, especialmente los del Tercer Mundo, como los latinos), sus críticos dirán que la mejor manera de evitar esos atentados es hacer como Madrid replegando las tropas del Medio Oriente.

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Isaac Bigio es analista internacional y columnista de Siglo XXI y de 14 diarios suramericanos. Ha estudiado en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) y en la London School of Economics (LSE), donde ha impartido clases como profesor. Tiene ascendencia judía y sirio-libanesa.

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