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Asociación Cultural de Reyes y Reinas Latinos de Cataluña
Eduardo Cassano
Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Eso debieron pensar eso los responsables de la Generalitat cuando decidieron legalizar a la banda callejera de los Latin Kings en Cataluña. De la noche a la mañana, han pasado de ser una pandilla de delincuentes a una ¿asociación cultural?
Cabe recordar que para ser un Latin King, hasta ahora, entre otras cosas las chicas debían consentir las relaciones sexuales con otros miembros del grupo, y los chicos demostrar su valía -ahora cultura- propinando palizas esporádicas.
Cabe recordar, también, las múltiples visitas a los juzgados de varios Latin Kings; violaciones, robos, amenazas, detenciones ilegales, palizas, etc. ¿De qué sirve crear nuevas y exageradas ordenanzas cívicas –que pocos cumplen y menos se encargan de hacer cumplir- si se da carta blanca a la cultura de la violencia? ¿Y ahora qué, legalizamos también a las bandas de peruanos que atracan en las gasolineras de las carreteras o a las bandas organizadas de rumanos que roban con una violencia desmesurada en los chalets?
Pero eso no es todo, es el principio. Desde ahora los Latin Kings además podrán beneficiarse de las subvenciones de la Administración, las mismas ayudas que se deniegan sistemáticamente a personas cívicas y pacíficas que tratan de encauzar su vida y no reciben apoyo alguno por parte de la Generalitat. Me pregunto que pensarán esas personas, aquellas que verdaderamente conocen el significado de la cultura.
Ahora que septiembre asoma a la vuelta de la esquina, muchas familias tendrán que afrontar el terrible gasto de los libros para el nuevo curso de sus hijos; ¿subvencionados por la Generalitat? No, ¿por qué? Sin embargo los Latin Kings, sí. ¿Para qué?
Apoyo totalmente al colectivo inmigrante que viene a España a ganarse la vida con humildad y trabajo. Estoy a favor de que se les preste toda la ayuda posible –muchos de ellos la merecen más que algunos españoles-, pero no alcanzo a comprender cómo se puede apoyar a una pandilla de niñatos, cuya cultura es una filosofía de vida basada en el poder de la violencia –a los hechos me remito- y han causado pánico social en muchas poblaciones catalanas y españolas.
Curiosamente, es la primera noticia importante que ha aparecido justo después de entrar en vigor el Estatut… ¿casualidad? Tal vez no, quizás sólo se trate del principio de un cúmulo de despropósitos, la crónica de una muerte anunciada de una Comunidad –que se cree país- de seguir con este tipo de políticas. Lo siguiente será la legalización de los Ñetas –otra asociación de incultos- y veremos a ver qué será lo próximo. Es posible que sea el momento preciso para que profesores, escritores y poetas salgan a la calle a delinquir con pantalones anchos y la ley de la Cultura entre las cadenas de hierro y los bates de béisbol.
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