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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

El estado contra el fuego

Antonio Jiménez
Redacción
viernes, 11 de agosto de 2006, 14:52 h (CET)
La opinión publicada sacó a Zapatero de La Mareta y le puso rumbo a los predios quemados de Galicia. La presión de los editoriales, críticos con unos poderes públicos incapaces de reaccionar con agilidad y eficacia al desastre incendiario, junto a la imagen de Rajoy en medio de las cenizas humeantes de uno de los fuegos que arrasan las provincias gallegas, espoleó a Zapatero en su descanso lanzaroteño y, aunque tarde como casi siempre, no tuvo mas remedio que moverse ante la segunda crisis consecutiva, después de lo de El Prat, que éste verano ha puesto en evidencia a su gabinete.

El presidente del Gobierno viajó a Galicia por el fuerte olor a chamusquina política que empezaba a desprender su gobierno, ausente del escenario en ascuas, mientras el líder de la oposición pisaba la tierra calcinada. Ha proclamado Zapatero que "la lucha contra el fuego es un desafío serio para el Estado". Si así fuera, que no lo dudo y comparto, lo primero que tendría que haber hecho este presidente de Gobierno al que se le va por la boca la fuerza de las buenas intenciones que proclama y después mueren, es haber fortalecido al Estado hace un año, tras la gravedad de lo ocurrido en Guadalajara, con medios y normativas, ejecutivas y legales, suficientes para combatir con agilidad y coordinación situaciones de alarma como la que empezó a detectarse en Galicia hace siete días mientras él y su ministra de Medio Ambiente seguían de vacaciones. Algo parecido dijo ya, además de prometer ayudas y atención que aún esperan las familias de los once muertos del retén de Cogolludo, cuando visitó de tapadillo, tarde y mal, la zona de los pinares alcarreños devorados por las llamas.

Zapatero también puede responder a ese desafío impidiendo y no alentando como ha hecho con el Estatut en Cataluña, donde "ya es residual el Estado" según Pascual Maragall, que el conocimiento de una lengua se anteponga en orden de méritos a la preparación técnica para ocupar un puesto de trabajo en un operativo regional contra incendios. Así lo ha dispuesto la Xunta que preside su compañero Pérez Touriño, tras acometer una purga política entre los técnicos que habían alcanzado madurez y experiencia para luchar contra el fuego durante la etapa de Fraga.

Un Estado fuerte y preparado para responder a desafíos como el de la ola de incendios que afecta a Galicia, o a crisis como la causada por los trabajadores de Iberia en el aeropuerto de El Prat, no se consigue precisamente con políticas como las que impulsa Zapatero desde que llegó a la Moncloa. Más bien, merced a esas políticas, España marcha en sentido contrario y se encamina hacia esa cosa que la dejará, parafraseando a Maragall, en un Estado de estados que se parecen a un Estado. En todo caso, menos cohesionada y más débil.

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