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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Zaplana, navegante o pirata

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 11 de agosto de 2006, 00:09 h (CET)
Hay gentes a las que no les gusta el nivel de vida que les toca vivir y siempre aspiran a más sin importarles los medios que tengan que emplear para conseguir que sus proyectos se hagan realidad. El actual portavoz parlamentario del Partido Popular, Eduardo Zaplana, es un perfecto ejemplar de esta clase de individuos. De la nada a lo más alto podría ser un perfecto lema para el escudo de armas de los Zaplana de Cartagena. El joven cartagenero llegó a Benidorm, casó bien casado y comenzó una carrera política que le ha llevado a vivir en el Paseo de la Castellana en Madrid en un piso de más de 500 metros cuadrados y a frecuentar a uno de los sastres más caros de Valencia, sin contar los gastos de mayordomo o entrenador personal que tuvo a su servicio mientras fue President de la Comunitat Valenciana.

A principios del año 1990 sus finanzas no debían andar muy boyantes. Desde Benidorm le contaba a su amigo Salvador Palop, a la sazón concejal en el Ayuntamiento de Valencia, que tenía que ganar dinero “como fuera” ya que todos sus deseos estribaban en comprarse un coche de 16 válvulas. A Palop aquellas conversaciones le costaron salir esposado de su despacho del Ayuntamiento y a Zaplana le retrataron tal como es: un arribista con ganas de hacerse rico al precio que fuera. Luego un juez desestimó aquellas grabaciones porque habían sido realizadas para perseguir otros hechos, pero las palabras quedaron ahí para la posteridad y el recuerdo, esta vez no se las llevó el viento.

Un año más tarde Eduardo Zaplana consiguió subir el primero de los escalones en su ascensión hacía la gloria y el dinero. Con la ayuda de una tránsfuga, a la que los valencianos todavía estamos abonando su sueldo y el de su marido, el joven cartagenero tomó posesión de la alcaldía de Benidorm. Pero, una vez puestos en harina, la alcaldía de Benidorm era poco para las ambiciones zaplanistas. Él apuntaba más alto y el punto de mira de su escopeta ya estaba encarado hacía el sillón de la Presidencia de la Comunitat Valenciana. Una vez instalado en el despacho de la calle Cavallers, sede de la Presidencia, su megalomanía y ambición ya no tuvieron freno. Terra Mítica fue su obra faraónica en la que fueron enterrados muchos millones salidos de los bolsillos del pueblo de Valencia. Sobre unos terrenos que habían sufrido un incendio unos años antes se instaló el parque de atracciones que hoy lleva el nombre de Valencia por los juzgados debido al presunto cobro de comisiones durante su construcción.

Viajes a Nueva York en el Concorde, cuando este avión todavía surcaba los aires, y paseos en yate para conservar ese moreno que tanto le caracteriza han sido durante años las constantes estivales del ex ministro de Trabajo. Y a pesar de que, desde los tiempos del PSOE, la Generalitat valenciana es propietaria de una goleta Zaplana nunca la utilizó. Los yates de sus amigos siempre serían más cómodos y en ellos sería más fácil hablar de negocios como también lo hacía en el palco del Bernabeu cuando Florentino era el presidente del club y él estaba en el Gobierno.

En el verano del 2004 Eduardo Zaplana junto con algunos conocidos navegó por el Mediterráneo en el yate “Ubi bene” propiedad de Perfecto Palacio. El verano siguiente lo hicieron los miembros de la familia Aznar. Este yate es una embarcación de lujo con 23 metro de eslora y una tripulación compuesta por el capitán y entre tres y cinco marineros, y cuenta en su interior con toda clase de lujos y comodidades. Su alquiler diario es de unos 6.000 euros. En este mundo egoísta nadie da nada por nada. En los negocios y la política el viejo dicho romano “do ut des” está tan vigente como lo estuvo en los tiempos en que fue acuñado por los padres de nuestro actual derecho. “Doy para que me des”. Y un día llega el tiempo de devolver los favores. Hace unos días se le ha concedido a la empresa Servicios Técnicos Portuarios S.L. de la que es presidente Perfecto Palacio la gestión de 55.039 metros cuadrados más 26039 de espejo de agua y los amarres de las embarcaciones en reparación. “Do ut des”. Algunas de las empresas que se presentaron al concurso han anunciado recurso contra esta decisión debido a los criterios de valoración que consideran poco objetivos.

Los antiguos romanos también decían que la mujer del Cesar no sólo debía ser honesta sino también parecerlo. Aquí las apariencias hacen sospechar que algo huele mal y parece que alguien se dedica más que a navegar a ejercer de pirata en las procelosas aguas de la política con el fin de aumentar su capital. Zaplana ha cambiado de buque, el pasado año se le vio navegando en el yate del conocido como “Paco el Pocero”, ese constructor del presunto pelotazo en Seseña y que en una sentencia reconoció intervenir en política para velar por sus intereses. Los bucaneros, algunos con patente de corso, han vuelto trocando la negra bandera con la calavera por una gaviota.

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