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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Preguntas trampa

Ayuda a la trasparencia de los partidos políticos, no las leyes fáciles de burlar, sino el firme propósito de los políticos de dejarse interrogar por los periodistas, poniendo las cartas sobre la mesa
Octavi Pereña
martes, 25 de junio de 2013, 10:16 h (CET)
“Allí en donde se acumula un poder absoluto, aflora la violencia y la parte mas terrible del hombre, y tanto da que las dictaduras sean de derechas o de izquierdas. Todas salen de lo más profundo de la tradición humana, aquella que lleva al fuerte a aplastar al débil, el rico al pobre. Este arraigo es lo que hace que sea tan difícil de erradicar las dictaduras. Lo que es anormal es la democracia que va contra la naturaleza humana que tiende a las afirmaciones absolutas, a la imposición de la propia verdad, a la intolerancia” (Mario Vargas Llosa).

Víctor – M. Amela escribe:”A qué periodista teme José Ignacio Wert? Jordi Évole. No es que Wert teme a Jordi Évole como persona, no: le tiene miedo como periodista. Es decir, tiene miedo de lo que pregunta. De las preguntas. ¿Hay algo más terrible para un político que una pregunta? Es por esto que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y su ministro de Educación, cultura y Deporte rehuyan las ruedas prensa para no tener que responder a las preguntas impertinentes que les hacen los periodistas que desean informar a sus lectores de lo que realmente ocurre.

Mariano Rajoy se esconde detrás de una pantalla de televisión para evitar que los periodistas le hagan preguntas o, como dice su ministro Wert que no quiere ser entrevistado por Jordi Évole porque “hace preguntas trampa, siempre lleva ventaja”. Quien no desea responder a las “preguntas trampa”es porque tiene alguna cosa que esconder. Por esto teme la luz que pueden aportar las “preguntas trampa” en el ejercicio político.

Convocar ruedas de prensa del estilo que ha puesto de moda Mariano Rajoy escondiéndose detrás de una pantalla de televisión para no estar en contacto directo con los periodistas, para que éstos escuchen de sus labios lo bien que va España, y no tenga que responder a las “preguntas trampa” que puedan hacerle los reporteros es un torpedo dirigido a la línea de flotación de la Democracia. Ésta se sostiene cuando el ejercicio de la acción política se hace con luz y taquígrafos presentes para evitar la oscuridad del secretismo que conduce a situaciones muy perjudiciales para el desarrollo de los pueblos.

A menudo los políticos se rodean de un enjambre de amiguitos con la finalidad que les loen las virtudes de que carecen y así poderse pasear por el mundo exhibiendo los talentos de que carecen. El amiguismo político no busca el bien del pueblo sino conservar las prebendas conseguidas adulando al señor que se las otorga. “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo” (Proverbios 11:14). El estado agónico en el que se encuentra España es una evidencia de que los políticos que hoy gobiernan no tienen buenos consejeros que les ayuden a tomar buenas decisiones de gobierno, a pesar de lo carísimos que son los informes que se solicitan a los expertos.

Joana Benet dice con mucho acierto: “La política sin ética es una perversión que termina estallando en las manos de sus prestidigitadores”. Esta declaración es muy oportuna en nuestro país en donde bombas de relojería van estallando una detrás de otra poniendo al descubierto el alto grado de corrupción que ensucia a la política. El país que no tiene políticos que se dejen aconsejar por personas honestas, el fracaso es inevitable.

Creo que fue la consejera de Educación de la Generalitat de Catalunya que dijo:”hablar con Wert es como hablar con una pared”. Esta actitud del ministro evidencia que se cree poseedor de la verdad absoluta, cosa que ningún ser humano puede conseguir. El orgullo que le hace pensar que no necesita que nadie tiene que enseñarle nada. Le hace caer en la trampa de no querer escuchar y rectificar si es preciso. “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo”. En el momento en que Rajoy y Wert deciden dar la espalda a periodistas como Jordi Évole porque según ellos hacen preguntas trampa, prescinden de consejeros que les podrían aportar luz en medio de la crisis que nos afecta y de esta manera poder dar el golpe de timón que conducirá al barco a buen puerto. No es suficiente la promoción de la Marca España para que se venda el producto. Detrás de la marca debe de haber la calidad y esta no se consigue si los fabricantes deciden de prescindir de los buenos consejeros que les proporcionen dirección sabia para fabricar un buen producto. Si los éxitos deportivos de la Roja significan calidad de la Marca España es tener un concepto muy pobre de lo que es la grandeza de la Nación.
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