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Etiquetas:   Tiempos modernos   -   Sección:   Opinión

Las incógnitas de la transición cubana

Mar Berenguer
Redacción
martes, 8 de agosto de 2006, 21:38 h (CET)
Esta vez, Fidel, se recuperará o no de sus problemas de salud. Pero no hay mal que cien años dure y tarde o temprano, Cuba se enfrentará a la sucesión o a un cambio en su gobierno.

Fidel Castro ha sido un personaje carismático, pionero en eso de caerle mal Estados Unidos. Ha dirigido un país de puertas afuera a base de bronca, espectáculo y discursos soporíferos. Aparentemente, los cubanos están desconsolados con la enfermedad de Fidel aunque el ambiente de sus compatriotas exiliados en Miami, es bien distinto; más parecido al que el se respiraba por las calles de Roma el pasado 9 de Julio tras el triunfo de Italia en el Mundial.

La realidad, es que el cubano tiene que salir de su país para hablar con Libertad. En Cuba, hay mucha pobreza. Las historietas sobre la altísima alfabetización y la mejor Seguridad Social del mundo, recuerdan a la leyenda de una Unión Soviética que competía con Estados Unidos en la carrera espacial desde la mitad del siglo pasado, dándoselas de superpotencia mundial. Finalmente, resultó que allí la gente se moría de hambre. Cuba es, a día de hoy, una dictadura de la que sólo conoceremos el alcance de sus horrores el día en que nos abra sus puertas. Es una nación sometida por la tiranía y el capricho de quien, según se tercie, a golpe de fusil se carga a cuatro balseros que huyen en busca de una vida de verdad, o monta la pantomima de Eliancito con canciones de los Beatles y barquitos de papel; sin más ley que la de su propio deseo.

Cuba, es hoy como la España de Franco en pleno régimen autárquico; penurias, ejecuciones clandestinas y sonrisas para la cámara. Sin más cultura que la de la deformación profesional del movimiento; llámese fascismo o comunismo. Todos los totalitarismos, a fin de cuentas, responden a la misma estructura: el dictador que se impone a ciudadanos atemorizados.

Fidel, intenta una sucesión en su hermano Raúl, una suerte de hombrecillo gris, al que le intentan colocar una gran campaña de promoción a nivel internacional. El resto de Occidente, aboga por una democracia, y en medio de este tira y afloja, todos tienen algo que decir. Ya hay planes “Made in USA” para “patrocinar” la transición. Estados Unidos dando lecciones sobre democracia a Cuba, es como la sartén reprochando al cazo; ¿Democracia como la que han llevado a Irak? A estas alturas, ya sabemos que los vecinos de arriba, no regalan nada. Cercanos países sudamericanos, proponen modelos de imperante corrupción, como el de Venezuela. Mientras, en Cuba, todavía faltan muchos sectores por pronunciarse y se desconoce el alcance efectivo de la oposición a nivel interno. El verdadero papel de la comunidad internacional, es informar y a enseñar en el ámbito de la cultura universal; preparar ciudadanos libres. El gobierno democrático es un paso difícil para quienes han sido educados en los principios del comunismo y de la sumisión ciega durante cincuenta años.

En cualquier caso, la última palabra debe ser de los cubanos, sin dogmas ni imposiciones ajenas que, a fin de cuentas, darían lugar a una nueva dictadura.

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