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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Jaque a las primicias

El engaño trae consigo la crispación, frustaciones y no pocas violencias
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 21 de junio de 2013, 07:34 h (CET)
Echamos diatribas contra los INTERMEDIARIOS; más todavía, ¿Sabemos valorar las realidades de primera mano? ¿Cuáles si y cuáles no? ¿Con qué disposiciones del ánimo? Vivimos enfrascados en unos tiempos en los que renunciamos con facilidad a los primeros contactos espontáneos, aquellos efectuados con la exultante novedad, que ya resulta una rareza. Curiosamente, en una época, en la cual, dichas posibilidades nunca fueron tan numerosas. Que las opciones estén disociadas de las preferencias modernas, es otra cuestión, cuyas trazas parecen irreversibles por el momento.

El lenguaje de los signos es fascinante en toda su amplitud, sus emisiones proceden de los elementos inorgánicos y de los organismos vivos. En los sencillos paseos CAMPESTRES topamos con un muestrario inagotable. Ni los detallados escritos descriptivos ni las fotografías retocadas logran la superación de los acercamientos y las percepciones personales. Las rocas y las cumbres rivalizan con las llanuras y trayectos fluviales , en una clamorosa expresión de las grandezas físicas, marcan los rumbos de muy largos períodos evolutivos. Constituyen la panorámica perfecta anunciadora de las maravillas dispersas por sus extensiones, con destellos sublimes y restos a considerar.

La percepción de los ambientes naturales es intransferible, captamos los matices, somos atraídos por los detalles únicos de cada rinconada. Resultan insuficientes las palabras para su desciframiento. Las intensidades oscilan y las sensaciones son inconstantes. El sol o la ventisca modifican las expresiones de tantos acompañantes rústicos. La reciedumbre altiva de los hayedos extiende los ramajes vibrantes, BUENOS ESTÍMULOS para espíritus ofuscados. Arrecian los sonidos de una escala enriquecida por un sinfín de participantes instrumentales. Pero, no despreciemos a los recónditos integrantes de la escena por minúsculos o desconfiados. Hago mención especial de los modestos líquenes, domiciliados en cualquier asiento, que conforman figuras insólitas, en una adaptación sin par a las inclemencias.

Algo importante hemos debido de perder u olvidar, quizá desdeñado por la altivez imperante en las relaciones modernas; a la vista de la falta de recursos para el control de las reacciones propias. Ahora, la delimitación, que no la solución y menos aún los proyectos, ha de ser judicial (El debate o la reflexión pretenden sustituirse por la sentencia), de dictamen psicológico (Donde la psicología suplanta al sujeto) o de represión policial si necesaria fuera. Perdimos la DELICADEZA en el trato cercano y, sin ese toque de respeto, las extralimitaciones rugen poderosas.

En estas andanzas, hasta la TERNURA en los primeros acercamientos pasó a ser una fuente notoria de sospechas. ¿A dónde irá esto a parar? ¿En qué convertimos a dichos gestos de proximidad? Con semejante devaluación indicamos a las claras las modalidades predominantes de las actitudes. La graduación y los ritmos en los primeros contactos exigen unos cuidados esenciales, que por añadidura, hay que cultivarlos con antelación y las correcciones suelen ser tardías y poco resolutivas. La pérdida escueta de estas cualidades sólo nos reduce como personas.

Tamibién con el concepto de globalidad nos engañan; todo está ahí, las evidencias cantan, ahora la dependencia ha de ser total con respecto a la uniformidad establecida. ¡Mentira en su mayor parte! Lo que más abunda son los desconocimientos y los misterios; no tan sabios y conocedores expertos como proclaman. Brecht expresaba en relación a patrañas como estas, aquello de un tiempo en el cual las simples conversaciones son como un crimen, por que incluyen un exceso de cosas explícitas. El engaño de la frivolidad trae consigo la CRISPACIÓN, frustraciones y no pocas violencias. Nos cae encima una losa muy desligada de las realidades humanas.

Comprobamos la desfiguración de aspectos esenciales de la convivencia. Con tantas evidencias insustanciales, nos condujeron a ciertas renuncias inverosímilies. La tonalidad, la comprensión, la empatía y el respeto a lo que desconocemos de otras personas, confieren a la CONVERSACIÓN unos matices de intimidad real y de proximidad, que no van incluídos en la invasión de datos y estadísticas. Sin la primicia del diálogo en los trayectos cortos, del intercambio de mensajes personales, distorsionamos la vida social. El bullicio no compensa dichas pérdidas ni los dictámenes enfebrecidos con que nos acechan, apenas reparan en la voz de quienes componemos el gentío.

Solemos guiarnos en exceso por lo que nos dicen, a veces obligados, bien es verdad. Una ley, una noticia, un cargo público, un libro o una imagen; no son tales unidades sino de una manera ficticia. No pasan de ser una presentación, con frecuencia tendenciosa, como una unidad. Reivindico hoy su poder de multiplicación, al menos en la primicia que supone para cada persona afectada. En cada uno de los seres humanos repercuten como entidades de INFLUENCIAS peculiares, percibidos como sensaciones variadas. Pesadillas angustiosas, ayudas manifiestas o factores de aportaciones vitales; en ocasiones contradictorias incluso para el mismo sujeto. El reflejo provocado en cada persona debe ser el protagonista, quien defina los calificativos pertinentes; la desviación de dicho papel hacia las entidades establece vías degradantes bien visibles.

Bien hablemos de los numerosos cargos públicos, nominados o comisionados de todo género; de los variados ofrecimientos alimentarios en cualquier estantería; no aparecen allí por casualidad. Convendría que acogiéramos con decisión los INTERROGANTES suscitados, con la primicia de la valoración propia. Detectamos rumores, dudas acuciantes, decisiones y curiosas presiones; todos ellos, abrumando el talante del individuo que los afronta.

En esto, las SIMILITUDES entre nominados y alimentos en venta llaman la atención. Proclaman unas calidades enriquecidas por vitaminas, minerales, títulos, declaraciones o afiliaciones; pero silencian con cirta ruindad como fueron desprovistos previamente de sus contenidos originales (Ideas propias, nata, etc). Un doble juego nada inocente, deslavazados primero y cargados de suplementos después. De las plusvalías se apropian los genios de la manipulación para sus fines poco transparentes. ¿Estamos atentos a las ofertas?.

Yo le conozco a usted. ¡Quiá! Ni yo mismo me conozco, así que usted verá. La milonga de los pretendidos conocimientos tiene mucha retranca; ni les digo, si encima colocamos las intenciones y los errores en la balanza. La primicia de los DESCUBRIMIENTOS no tiene parangón, con un amplio espectro de modalidades. Lo creído por lo servido y lo supuesto por lo ignorado. Dejenme que yo asimile mis hallazgos. Usted disfrute de los suyos, faltaría más. Por que ya estamos saciados por el gran número de vendedores de productos averiados. Los sectores afectados van de lo intelectual a lo práctico de la inmediatez. Las sugestiones perversas nos acosan implacables.
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