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Bendita emoción
Enrique Salvatierra
Y es que se necesitaba una carrera como esta en la Formula Uno. Una competición telegrafiada en lo que siempre ocurría lo mismo o algo parecido en cada carrera, hasta ayer. Fue en Hungría, dos años después de que Fernando Alonso consiguiera su primera victoria en este mismo circuito. La carrera había estado marcada por las sanciones a Schumacher y Alonso, que partían desde la parte de atrás de la parrilla.
Fue una carrera loca desde el principio, sin duda la lluvia fue la principal protagonista en un circuito en el que se vio el auténtico espectáculo de la F1. Accidentes, adelantamientos, abandonos, en una palabra, emoción es lo que se vivió ayer en el circuito de Budapest.
Schumacher y Alonso llegaban con tan solo una distancia de once puntos, y tendrían que pelar desde atrás, pero por circunstancias de la carrera, “magic Alonso”, espectacular como siempre, se colocó líder de la misma, hasta que unos problemas mecánicos le hicieron abandonar a falta de 19 vueltas, el mismo destino que Michael Schumacher correría a tan solo tres vueltas para concluir debido al excesivo gasto de las ruedas que le provocó la enorme presión de un inmejorable Pedro de la Rosa que finalmente concluiría segundo en una carrera en la que Button subiría al primer cajón del podio por primera vez en su trayectoria como piloto de F1.
En definitiva, una carrera de las que hacen afición. Fue intensa de principio a fin, con acciones espectaculares, como el adelantamiento de Pedro de la Rosa a Schumacher a falta de cuatro vueltas, o el tremendo accidente que sacó a Raikkonen. Sin duda fue una tarde increíble la que se vivió ayer en el circuito de Hungaroring, que ha hecho que la emoción vuelva a un deporte casi exento de ella en los últimos años.
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