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Etiquetas:   La tronera  

La LOE bajo sospecha

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
martes, 8 de agosto de 2006, 03:19 h (CET)
En la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) no vemos el valor del esfuerzo y la exigencia personal. Si a ello unimos el peligro del igualitarismo, la falta de transparencia y la dosis de mediocridad que aporta, estamos ante un rompecabezas de dudosa escena constructiva.

Esta ley surge del negativismo que generó la Ley Orgánica de Calidad Educativa (LOCE) entre los sectores más regresivos de la sociedad y menos respetuosos con los derechos de la ciudadanía. Los vaivenes educativos de los últimos quince años son el ejemplo de lo que no se debe repetir. La irresponsabilidad de unos y la dejadez de otros han hecho que la escuela se convierta en un frontón dialéctico. Hay tres factores que han de estar necesariamente presentes en una ley de educación que se considere digna: la calidad, la equidad y la libertad. No se puede seguir dividiendo a los españoles y debilitando la convivencia. Es de sentido común potenciar la vertebración social y una convivencia basada en los valores y libertades presentes en la Constitución.

El Ministerio de Educación ha demostrado un alto grado de incapacidad para llegar al consenso. Carece de equipo humano solvente, perspectivas de futuro y un proyecto de trabajo claro. Ha defraudado al profesorado, a los padres y al alumnado. Se puede afirmar, sin riesgo de equivocación, que el partido del Gobierno ha dado la espalda al sentir de una gran mayoría de la comunidad educativa, en contra de lo difundido y prometido en la última campaña electoral.

En un momento delicado como el que se vive en España, los experimentos deben hacerse “en casa y con gaseosa”. La secretaria ejecutiva de Política Social del Partido Popular denunció que la LOE "va en contra de lo que necesita el sistema educativo español". Incluso ha ido más allá al afirmar que la LOE en los términos en los que está planteada "puede provocar que muchos niños, en algunas comunidades autónomas, terminen su formación sin saber quién es Garcilaso, Cervantes o Góngora". Lo más preocupante de la actuación de los dirigentes de la oposición es que se limitan a repetir lo que venimos denunciando desde los medios de comunicación, sin que hayan sido capaces de aportar nada nuevo al debate.

La LOE no supone ningún avance de interés para el profesorado. Con esta reforma se regresa a un modelo educativo comprensivo y trasnochado. Se trata de una ley que intenta iguala a todos por abajo. “Cualquier sistema educativo que defienda el igualitarismo e intente dictar a todos lo mismo, supone un retroceso de considerables dimensiones y, en ocasiones, demuestra que es un sistema educativo muerto”, en palabras del máximo responsable del informe PISA.

En estos momentos, es necesario y urgente regular una carrera profesional para los docentes, acelerar la publicación del estatuto de la Función Pública Docente, normas eficaces y realistas que garanticen la disciplina y el orden en los centros, sin olvidar utilizar todos los ingredientes para crear un clima favorable al estudio; se trata, ante todo, de dar urgente respuesta a los retos del siglo XXI, a la sociedad del conocimiento y al principio de educación a lo largo de toda la vida.

No es necesario recordar que la LOGSE se aprobó sin escuchar al profesorado, como ha sucedido con la LOE. Es sospechoso el hecho de que el Gobierno socialista actualmente esté sometido a oscuros intereses, sin comprender que la sumisión y la tolerancia no son el camino más adecuado, pero sí con frecuencia el más cómodo. No nos extrañemos, pues, si los niños acaban pensando, como alguien apuntó, que “una granja es un lugar donde los pollos caminan”, aunque será más grave si se confirman todos los pronósticos respecto a que la LOE demostrará “su absoluta incapacidad para preparar a toda una generación para enfrentarse a las exigencias técnicas y científicas del mercado de trabajo moderno”, como también se dijo de la reiteradamente denostada LOGSE.

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