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Opinión
Etiquetas:   Columna de opinión  

Ser joven no es fácil

Consuelo Sánchez Vicente
Redacción
lunes, 7 de agosto de 2006, 15:41 h (CET)
Los jóvenes españoles están muy lejos de ser la masa hedonista e indolente que a veces pensamos. Según la encuesta que acaba de publicar el Instituto de la Juventud, sus preocupaciones no son muy distintas que las de sus padres. El paro es lo que más les preocupa, seguido de la vivienda, la inmigración, el terrorismo, las drogas, y la inseguridad y la delincuencia. Y, en tolerancia bien entendida progresan adecuadamente

Vaya por delante que lo que yo llamo "tolerancia bien entendida" coincide con la definición de libertad de la carta de Derechos Humanos de la Revolución Francesa, que cada cual haga lo que quiera sin hacer daño a nadie. Bien, pues, preguntados por algunas de las cuestiones más difíciles del momento, el 78 por ciento de estos jóvenes se declara a favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo, un porcentaje aun mayor (82 por ciento) asegura que descubrir que alguno de sus amigos es homosexual no afectaría a su relación, el 68 por ciento cree que la decisión de abortar corresponde únicamente a la mujer interesada, el 64 por ciento apoya la selección genética de embriones con fines terapéuticos, y, sobre la eutanasia, tres de cada cuatro creen que hay que ayudar a morir a un enfermo incurable que los solicite. Un verdadero alarde de sinceridad, vamos

Es natural que esto sea así. La sinceridad guarda una relación directamente proporcional a la edad, nacemos "transparentes", las cicatrices de los desengaños que vamos acumulando durante el proceso de socialización son las que nos vuelven, digamos traslúcidos ante la verdad desnuda, opacos a veces. Pero, también más coherentes. Los pocos años llevan aparejados la poca reflexión. Junto al terrorismo de Estado, yo creo que no hay atentado mayor contra los derechos humanos que la aplicación de la pena de muerte. Se puede estar a favor, de lo uno, o de lo otro, pero no al mismo tiempo.

Sin embargo, aunque la inmensa mayoría de los jóvenes encuestados por el INJUVE incluye entre sus prioridades el respeto a los derechos humanos, uno de cada tres incurre acto seguido en la flagrante contradicción de apoyar la pena de muerte "para los delitos muy graves". ¿Sería alguno de ellos capaces de firmar una de esas penas de muerte? Seguramente, no, lo más probable es que ni siquiera se hayan hecho esa dura pregunta antes de responder; a esto es a lo que me refiero. Los valores democráticos sobre los que descansa nuestro modelo de civilización y de sociedad se aprenden en la escuela, pero se asientan con el tiempo, el estudio, y la reflexión.

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